“FRATERNIDAD Y GLOBALIZACIÓN”

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Fabián Gonzalo Pérez Cardona

“Resp:.Log:. Géminis No. 45
Fraternidad es un concepto espiritual, que en modo alguno se colma con los recursos depositados en el saco de solidaridad. La Fraternidad de un Masón se manifiesta en una actitud generosa, solidaria y comprometida
Uno de los pilares fundamentales de la Masonería, es la fraternidad, sin duda fue en virtud de este postulado que muchos de nosotros decidimos algún día ingresar a esta augusta y centenaria Or:.

Seguramente tenemos una aproximación mental y emocional positiva hacia la fraternidad comoquiera que casi nadie se reconoce a sí mismo como anti fraterno, insolidario, indiferente, egocéntrico y es así como se explica que para algunos de nosotros la fraternidad se ha convertido en una palabra de moda, en un lugar común o en un deber ser, teórico que en la realidad no se práctica.

Para despejar este cuestionamiento personal y ético quisiera decir en primer lugar que fraternidad no es lo mismo que caridad, asistencialismo, ayuda reciproca o filantropía. Por extrapolación podría decir que el egoísmo, el individualismo, el materialismo, el egocentrismo, el narcisismo, la indiferencia, la insensibilidad, la apatía, la indolencia, el desdén, la displicencia, la abulia, el desinterés y la distancia son opuestos a la fraternidad.

Este recorrido verbal, me permite identificar los elementos que en mi opinión subyacen en el concepto de fraternidad masónica al que busco aproximarme. La fraternidad hace referencia en primer lugar a la manera como un individuo se relaciona con su entorno humano, de donde se colige que un ermitaño no puede ni desea ser fraterno porque ha decidido vivir alejado de otros seres humanos.

En segundo lugar, la fraternidad presupone el reconocimiento de la igualdad de los seres humanos, por lo que aquellos que se sienten superiores a otros y suelen poner distancia se relacionan con sus congéneres con base en la autoridad o en la caridad, como ocurría en las sociedades medievales.

Un tercer elemento, es que la fraternidad no es un derecho de nadie, ni una obligación legal para nadie, pues no está escrita en ningún código o norma de derecho positivo, para tranquilidad de aquellos que solo actúan con referencia a mandatos escritos.

Con base en estas consideraciones puedo decir a los QQ:.HH:. Que en mi opinión la fraternidad es una actitud íntima y personal adoptada libremente por un individuo sin la exigencia de nada, ni nadie; actitud que compele a esa persona a actuar en función del bien personal y del bien colectivo; en la mente de un ser humano fraterno no existen dudas o tribulaciones porque su interés personal siempre está unido y en concordancia con el de la comunidad a la que pertenece; para estas personas la fraternidad no es un deber ser sino una realidad permanente porque manejan una cotidiana correlación entre lo deseable para sí mismos y lo deseable para la comunidad; en sus conductas siempre hay solidaridad y equidad; las personas fraternas se identifican porque irradian una imagen de paz y realización personal, pues permanentemente ven satisfecha su voluntad de dar y servir a otros, sin esperar ninguna retribución.

De acuerdo con esta descripción, es claro que la fraternidad, es un concepto intangible y espiritual que en modo alguno se colma con los recursos depositados por los Mas:. en el saco de solidaridad.

La fraternidad propia de un Mas:. se manifiesta en una actitud abierta, generosa, solidaria y comprometida con aquellos HH:. con quienes se congrega para hacer efectivos los principios de la Or:.; es como mínimo un trato amable e igualitario frente a todos los HH:., un trato desprovisto de petulancias o vanidades derivadas de la condición económica, social o profesional de cada uno de ellos.

Identificado el umbral mínimo de fraternidad que debería practicarse, procedo a recordar que al momento de la iniciación todos nosotros asumimos deberes hacia nuestros HH:., nuestra Or:., nuestro país y nuestro mundo, deberes que no podemos asumir a regañadientes o con displicencia sino con entusiasmo, decisión y generosidad, para tener la satisfacción espiritual de reconocernos como hombres libres y de buenas costumbres. Significa lo anterior que una vez iniciados ya no hay tiempo ni lugar para dedicarnos exclusivamente a proteger nuestros particulares intereses, ya no es tiempo para ser convidados de piedra ante la problemática del mundo y de nuestros HH:.

En virtud de lo dicho, no podemos ignorar que hoy el mundo está ad portas de una crisis abiertamente declarada en algunos países de Europa como Grecia, Portugal y España, países en donde el índice de desempleo ya es superior al 25% de la población económicamente activa, situación que no es aislada sino que amenaza con metástasis en toda la Euro Zona que ya registra una tasa de desempleo superior al 11%.

En EE.UU., la situación tampoco es favorable, el pasado primero de junio al conocerse que el índice de desempleo que llegó al 8.2% hubo turbulencia en todas las bolsas del mundo incluidas las de Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina. Colombia no fue la excepción, en la jornada bursátil de ese día la bolsa colombiana registró el tercer descenso del planeta, después de las bolsas de Grecia y Alemania.

En resumen, debemos ser conscientes que estamos frente a un panorama sombrío, pues no se está hablando solo de una crisis económica sino social pues se manifiesta en la contracción del bienestar general, en desempleo, en la perdida de viviendas y en la reducción de las oportunidades de progreso
para muchos habitantes del planeta.

Las decisiones macro que se requieren para resolver un problema mayúsculo, como el que acabo de describir, desbordan la capacidad de nuestra Or:., pero ello no nos autoriza para ser indiferentes o insensibles ni nos libera de la responsabilidad de ser parte de la solución; es en virtud de ello que he querido resaltar la necesidad de ser fraternos en el sentido aquí expuesto que nos conmina a estar en contacto con nuestros HH:., no solo en función de los ritos y trabajos Masónicos, sino en virtud y por razón de la cotidianidad profana, pues no puede haber verdadera fraternidad en la vida Masónica sino hay comunicación sincera, plática amable y actitudes afables fuera de los templos, en donde se viven difíciles realidades como las que hoy encaran miles de Masones que habitan en Europa.

Queda claro que los Mas:. del siglo XXI no somos anacoretas, ni siervos de la gleba ajenos a la problemática del mundo y de la sociedad, por lo que estamos llamados a ser verdaderamente fraternos con nuestros HH:. en todo momento, en todos los ámbitos, por acción y actitud, lo que significa que estamos moralmente obligados a actuar con grandeza de espíritu frente a todos nuestros QQ:.HH:.

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