Los tacones

Los tacones eran y aún, son indumentarias que representan el símbolo de sumisión dadas sus características restrictivas sobre el cuerpo, ya que limitan la movilidad, afectan el equilibrio, disminuyen la velocidad de desplazamiento y aumentan el cansancio corporal al caminar largos trayectos.

El tacón es reconocido como uno de los más comunes fetiches preferido por los hombres, razón por la cual se utiliza con frecuencia en actividades de prostitución y en los espectáculos diseñados para el público masculino. La falta de inocencia del uso de tacones radica fundamentalmente en los diversos problemas médicos asociados a su uso, como deformaciones en la columna, dolores de espalda, problemas renales o de ovarios. Las mujeres sufren de cuatro veces más problemas en los pies que los hombres, a causa de los tacones. Problemas como el Hallux valgus, Sesamoiditis o el Dedo en martillo son provocados o agravados por el uso de tacones. Estas indumentarias junto a los diversos símbolos de la femineidad como las uñas largas, la depilación de las piernas, el maquillaje, la modelación de un cuerpo delgado, etc., constituyen mandatos genéricos de la femineidad, que tampoco son inocentes.

Si bien el planteamiento feminista reivindica posiciones construccionistas sobre el género y la sexualidad, la modelación binaria del género sigue siendo una práctica cotidiana en ellas como en toda la sociedad. No es raro encontrar activistas feministas vestidas y arregladas a la usanza femenina, sobre todo si deben aparecer en los medios de comunicación. Lo cual significa que el dispositivo del control masculino sigue manejando incluso las mentes más críticas y disidentes presentándose como modelos a seguir dentro de los propios mandatos de las reglas de opresión patriarcal.

Así, pareciera que la sexualidad es una fuerza natural que existe con anterioridad a la vida social, eterna, inmutable y transhistórica, imposible de modificar, y que la interiorización de las normas sociales que ordenan la sexualidad, que sirven al refuerzo del status quo, y ratifican la hegemonía de los varones occidentales, blancos, heterosexuales y de clase media y media alta es difícil de romper. Sin embargo, la cadena de la opresión, en el último eslabón se rompe. El feminismo requiere revisar a profundidad los dispositivos de control patriarcal y, las feministas transformar nuestro ámbito privado como ejercicio de lo político.

Norma Mogrovejo

http://womanenred.blogspot.com.es/

http://normamogrovejo.blogspot.com/2013/01/la-feminineidad-construccion-perversa.html
http://seminariodefeminismonuestroamericano.blogspot.com/p/programa-2013-ii.html

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Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferenciassta.

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