¿Eres perfeccionista o flexible?

PERFECTIONIST
Progressman – Shutterstock
Tu puntualidad ha de ser un valor positivo, no un hacha a punto de caer sobre el cuello de los colegas. Una mirada benévola a un impuntual gana más batallas que un grito.
Encontrarás calma y paz el día en que descubras cómo enfocar tus actos sin exigencias exageradas.

Todos queremos ser buenos, muy buenos, ser el número 1, llegar a la excelencia en nuestro trabajo profesional, ser la mejor madre del mundo, que digan que no hubo un deportista como yo… La idea de partida –ser un hombre o mujer 10– es positiva porque nos motiva a luchar y mejorar.

Sin embargo, ese deseo de perfección en la vida ordinaria puede convertirse en un defecto, un extremo que nos haga egoístas y destroce nuestra relación con los demás.

¿A quién llamamos perfeccionista?

  • Al que no solo llega puntual sino hiperpuntual, y exige a los demás esa puntualidad. No solo eso: mira mal todo el día al que llegó 5 minutos tarde.
  • Al que agobia a los demás porque exige que todo esté por encima de los límites exigibles.
  • Al que se queja en voz alta de cualquier imperfección que cometen sus compañeros.
  • Al que va “cazando” faltas de ortografía para avergonzar a los demás.
  • Al que exige que todo el material que se elabora a su alrededor estéimpecable, sin contar con el uso, la antigüedad…
  • Al que solo le parece que existen las líneas rectas y los ángulos de 90 grados. No soporta un papel torcido.
  • Al que le molestan los que explican las cosas sin emplear exactamente las palabras que usa el libro de texto.

Un perfeccionista acaba amargándose la vida a sí mismo. ¿Por qué? Por una razón tan sencilla como que solo Dios es perfecto. Ser perfeccionista es querer otorgarse una condición que no nos corresponde… y luchar por encima de nuestras posibilidades agota.

¿Por qué motivos hay personas perfeccionistas? Es cierto que hay temperamentos que tienden más que otros a buscar lo perfecto en lo que se está gestionando, y cada carácter también puede haber trabajado para forjarse en las virtudes.

Las personas con virtudes tienden más hacia el 10, pero ¿es eso malo? Al contrario, tienen ya facilidad para hacerlo porque se han ido ejercitando.

Además, si es auténtica virtud, lo harán con rectitud de intención: esto quiere decir que no obran por egoísmo sino por alcanzar la santidad. La misma fe en Dios lleva a la humildad de saberse imperfecto y pedir ayuda.

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Sirtravelalot – Shutterstock
  1. En algunas culturas hay propensión al perfeccionismo. Por ejemplo, quien ha heredado una mentalidad calvinista, cree que ha de hacerse rico en los negocios porque eso es signo de que logrará la vida eterna.
  2. Otro ejemplo es el de la herencia de Kant, que nos hace obrar con una ética del deber por el deber. Así es como se rompen muchas personas y acaban en estrés y depresión, al haberse abocado a una carrera de presión sin sentido. Y no hace falta trabajar en bolsa para que eso pueda ocurrir: la madre hiperperfecta, la esposa que quiere llegar a todo… también pueden ser víctimas de una mentalidad kantiana.

Si quieres sanear tu espíritu, hay que colocar las cosas en su sitio interiormente hablando.

  1. Plantéate cuál es el sentido de tu vida. 
  2. Pregúntate por qué o por quién te exiges siempre más y si esa exigencia es razonable. 
  3. Anota una palabra que va a ser tu receta para los próximos meses o años: FLEXIBILIDAD. 

Siendo flexible verás la paz y la calma que dan no preocuparse por cosas innecesarias.

Cuando quieras decir que hay que hacer las cosas así “porque sí, porque siempre se ha hecho así”, pregúntate “¿y por qué no de otro modo?”.

Apresúrate a escuchar las propuestas de los demás y aplícalas.

Busca momentos para romper tus “hipers”: las hiperresponsabilidades de, por ejemplo, hacer llegar antes de hora a todo el equipo o de cargar de preocupación a toda la familia por algo que no ha ocurrido.

Descansa y disfruta con pequeñas cosas cuyo éxito no puedas medir. Por ejemplo, observando la Creación verás muchas plantas y animales con los que solo te puedes sorprender pero no son mérito tuyo.

Valora el trabajo y los logros de los demás: el compañero que hace sus pinitos en pintura, la amiga que ha empezado a decorar libretas…

https://es.aleteia.org/2018/06/01/eres-perfeccionista-o-flexible/?utm_campaign=NL_es&utm_source=daily_newsletter&utm_medium=mail&utm_content=NL_es

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Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferencista.

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