México: desigualdad y violencia, el caldo de cultivo que impulsó a López Obrador

Los principales déficits sociales, sumados a la corrupción en la política, generaron un hartazgo que podría traducirse hoy en una histórica victoria electoral de la izquierda
Los principales déficits sociales, sumados a la corrupción en la política, generaron un hartazgo que podría traducirse hoy en una histórica victoria electoral de la izquierda. Rafael Mathus Ruiz SEGUIR
1 de julio de 2018  

CIUDAD DE MÉXICO.- Araceli Martínez, de 50 años, carga una pila de sábanas sucias por la escalera de un viejo edificio en el barrio Condesa, en esta capital. Para trabajar, de lunes a sábado, viaja dos horas todos los días. El transporte es caro, se queja, y le molesta la desigualdad que ve a diario. Habla de México y dice que ya se cansó. Hace seis años, votó a Enrique Peña Nieto, el presidente que devolvió el poder al histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI). Pero hoy lo hará por Andrés Manuel López Obrador, el candidato que en su tercer intento electoral es el gran favorito para llevar a la izquierda por primera vez al gobierno en México. “Pasamos por mucha corrupción”, justifica Martínez

Más de 89 millones de mexicanos se encaminan a llevar a las urnas un sentimiento que sacudió otras democracias: el hartazgo, caldo de cultivo para un volantazo en el rumbo del país.

México ya ha vivido elecciones históricas, pero ninguna como la de hoy. Una coalición comandada por López Obrador tiene la oportunidad, más palpable que nunca, de lograr una victoria de la izquierda e imprimir un cambio político fogoneado por la corrupción, la inseguridad y una rampante desigualdad económica.

Seis años después de que los mexicanos le dieran una nueva oportunidad al PRI al elegir a Peña Nieto, López Obrador -AMLO, como es conocido aquí- es el gran favorito para ganar las elecciones con un 48,1% de intención de voto y llegar a la presidencia tras dos intentos fallidos, en 2006 y 2012.

México llega a estas elecciones con una economía sólida, aunque teñida por la desigualdad, y un pueblo hastiado por la corrupción, el narcotráfico y los homicidios.

El sexenio de Peña Nieto ya es más violento que el de su antecesor, Felipe Calderón, al dejar, hasta ahora, al menos unos 120.000 asesinatos, según cifras oficiales. Mayo fue el mes más sangriento en los registros: hubo 2890 asesinatos (93 por día en promedio). Y analistas advierten que las cifras del gobierno omiten muertos. Los escándalos de corrupción acompañaron casi todo el gobierno priista, y la pobreza aumentó, a pesar de que la economía creció. A fines de 2016, había 53,4 millones en la pobreza, casi cuatro millones más que en 2008. El 43,6% del país era pobre, según esa cifra, último dato oficial.

“En México, la corrupción la pagan los más pobres”, dijo a LA NACION Darío Ramírez, de Mexicanos Contra la Corrupción, una organización civil. “La corrupción les pega en sus bolsillos. Al final, la corrupción cuesta y la gente hace una relación de su nivel de vida, los servicios públicos ausentes, de mala calidad, y voltean y ven estas montañas de dinero y hace esa conexión con la corrupción”, evaluó.

La lucha contra la corrupción ha sido la gran bandera de campaña de López Obrador, en quien sus seguidores ven a un líder mítico, íntegro y honesto. Sus detractores, en cambio, temen que con un triunfo suyo el país caiga al populismo, del que México ha sido inmune. Una y otra vez, AMLO cargó contra “la mafia del poder”. Todos los problemas de México, ha dicho, arrancan con la corrupción, a la cual ha prometido eliminar “de arriba para abajo, como se barren las escaleras”.

La campaña electoral giró alrededor de la figura de López Obrador, que prometió una “transformación radical”. Si se impone en las urnas, llevará el tercer signo político a la presidencia en la historia de México. Hasta aquí, solo el PRI y el Partido de Acción Nacional (PAN) se habían repartido el poder. Pero la arremetida de AMLO terminó por redibujar el mapa ideológico del país, con alianzas inéditas en las que conviven visiones antagónicas. La elección promete propinarles una cachetada histórica a los partidos tradicionales, a los que muchos mexicanos ponen en la misma vereda bajo el cartel “PRIAN”.

“El sistema de partidos está en decadencia. Eso se debe en parte a la nueva fuerza que creó López Obrador. Es el gran partido que aparece después de la transición democrática de 1988 a 2000”, indicó a LA NACION el analista político Carlos Bravo Regidor.

Los mexicanos elegirán entre cuatro candidatos. López Obrador, líder de Juntos Haremos Historia, una coalición de su partido, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), con la extrema izquierda y la extrema derecha, llega con una ventaja de 25 puntos y la posibilidad de capturar la presidencia y el Congreso. Ricardo Anaya, de Por México al Frente, aglutinó al partido tradicional de la derecha, el PAN, con el de la izquierda, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde militaba antes López Obrador. Jorge Meade, el candidato oficialista de Todos por México, carga con la mochila del PRI en una coalición de centroderecha. Muy rezagado en los sondeos aparece Jaime Rodríguez Calderón (“El Bronco”), gobernador de Nuevo León.

El PRI -donde AMLO empezó su carrera- aparece ya abatido. Para los priistas, recuperar el poder en 2012 “fue una gran hazaña”, indicó Bravo Regidor. Peña Nieto trajo una agenda de reformas, y prometió “un nuevo PRI”. La revista Time le dio una tapa con el título: “Salvando a México”. Pero tras un sexenio sangriento y jugoso en escándalos de corrupción, se va con su popularidad hecha trizas.

“Parecía que el PRI podía reinventarse, después de ser el villano de la película. En solo seis años, pasó a convertirse en un alternativa democrática a un partido al que los mexicanos no pueden esperar para echar otra vez del poder, y quizá definitivamente”, completó Bravo Regidor.

La elección ofrece varios aditivos. Nunca antes se eligieron tantos cargos -3400, incluido el presidente, 128 senadores, 500 diputados, alcaldes, gobernadores y legisladores locales-, nunca antes votó tanta gente -se espera una participación récord, impulsada por los jóvenes-, y nunca antes la izquierda llegó tan confiada de que, ahora sí, llegó su turno.

Más allá de la inseguridad y la corrupción, Valeria Moy, economista y directora de la ONG México ¿cómo vamos?, cree que el principal desafío del próximo presidente será generar mayor crecimiento económico y distribuirlo mejor. La economía creció, pero, aun así, Moy señaló que hay una percepción muy negativa en la gente.

“A la gente le molesta, y con razón, la desigualdad. No ha hecho más que incrementarse”, indicó. “México se hizo más desigual, y es una desigualdad que además es mucho más visible por las redes sociales. Ya ves cómo viven todos. Viene de origen. Quien nace pobre, se muere pobre”.

López Obrador prometió una “transformación radical”. Hoy, los mexicanos decidirán si le brindan la oportunidad de concretarla.

Una carrera con un claro favorito

Las encuestas muestran que López Obrador, el candidato de la izquierda, casi duplica en intención de voto a sus contrincantes para las elecciones de hoy en México

Andrés Manuel López Obrador, Movimiento de Regeneración Nacional

Profesión: politólogo

Edad: 64 años

Origen: Macuspana, Tabasco

  • El candidato que lidera los sondeos con el 48,1% de la intención de voto se postula por tercera vez a la presidencia mexicana
  • El partido fundado por López Obrador hace dos años se convirtió en el principal referente de la izquierda
  • Su campaña abarcó hasta los lugares más inhóspitos del México profundo, a donde llevó su mensaje, que se condensa en la lucha contra la corrupción y la “mafia del poder”
Ricardo Anaya, por México al Frente

Profesión: abogado

Edad: 39 años

Origen: Naucalpán de Juárez, México

  • La llamada “alianza imposible” reúne al conservador Partido Acción Nacional (PAN) con el Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda) y el Movimiento Ciudadano (MC, centro)
  • Según los sondeos, Anaya tiene el 26,1% de apoyo del electorado
  • A pesar de su ideología conservadora, propuso un ingreso básico universal para enfrentar la pobreza, combatir el crimen organizado y acabar con la corrupción y la impunidad
José Antonio Meade, Todo por México

Profesión: economista

Edad: 49 años

Origen: Ciudad de México

  • La figura estelar del gabinete de Enrique Peña Nieto carga con el pesado lastre que representa el PRI, además de la impopularidad del presidente
  • Meade, que tiene 20,8% de intención de voto, tuvo grandes dificultades para conectar con el electorado, sobre todo con el sector más díscolo, el de los jóvenes y millennials
  • Tiene un tono discursivo demasiado doctoral y una imagen de típico tecnócrata, según los analistas

https://www.lanacion.com.ar/2149136-mexico-desigualdad-y-violencia-el-caldo-de-cultivo-que-impulso-a-lopez-obrador

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