La oferta y demanda en la economía familiar

Tantas veces escuchamos sobre la oferta y la demanda, pero lo único que entendemos es que de ese fenómeno depende la baja de precios o la carestía de los mismos

La oferta y demanda en la economía familiarTantas veces escuchamos sobre la oferta y la demanda, pero lo único que entendemos es que de ese fenómeno depende la baja de precios o la carestía de los mismos. Ya sabemos que en Navidad aumentan los precios de los regalos y después de Navidad, los precios han bajado hasta un 70 según el producto.

En Semana Santa, el precio del pescado sube a como lo decidan los proveedores del producto. En verano, ya sabemos que los precios de los viajes y medios de transporte van a ser más altos y a veces por eso preferimos viajar en invierno aunque sepamos que las condiciones no serán muy favorables.

¿Qué es exactamente la demanda? La demanda consiste en la cantidad de bienes que una persona necesita para satisfacer sus necesidades. Generalmente, esta demanda consiste en los servicios básicos como ropa, renta, alimentación, servicios (luz, agua, gas y teléfono), etc.

Pero, estamos viviendo una época de consumismo en la que los medios publicitarios nos saturan de novedades a las que es difícil resistir la tentación. Esto invariablemente, provoca que la “demanda” de una familia típica se incremente de lo básico a lo superfluo; representando una carga económica pesada para quien se encarga del sustento familiar.

Ahora veamos, ¿qué es la oferta? La oferta no es reducir los precios; sino que en la perspectiva de la economía, la oferta es la disponibilidad en el mercado de los productos o servicios destinados a su consumo por parte de nuestras familias.

Es aquí en donde entra en juego la ley de la “oferta y la demanda”. A mayor demanda de productos o servicios, los proveedores se dan el lujo de manipular los precios sabiendo que el consumidor necesita estos productos.

Al bajar la demanda, se incrementa la oferta de productos y servicios, por lo que los proveedores se ven forzados a reducir los precios para hacerlos atractivos al consumidor.

Ahora, ¿qué puede hacer una familia promedio ante este fenómeno para no verse afectada en su presupuesto familiar?

Está bien que somos víctimas del consumismo y que todo se nos antoja comprar, pero debemos encontrar un equilibrio y ser más estratégicos a la hora de hacer nuestro presupuesto. No necesitamos ser expertos en economía o en números para lograrlo.

Simplemente, basémonos en la experiencia de nuestras vidas y siendo más observadores. Sigamos unas pautas que nos pueden ayudar a que este fenómeno de “la oferta y la demanda” esté a nuestro favor:

  • Si un producto tiene gran demanda y se incrementan los precios, busquemos una alternativa. Por ejemplo, en Semana Santa es bien sabido el incremento de los pescados y mariscos. Los supermercados, revistas y la televisión nos bombardean con recetas basándose en pescado; sin embargo, existen muchos otros alimentos que pueden sustituir al pescado, como platillos a base de nopales, soya, germinados, hongos (tipo Portobello que hasta pueden reemplazar la carne de la hamburguesa).
  • De igual forma, al ir al supermercado de compras, elige la fruta y verdura de temporada. Olvídate de elegir fruta exótica que más bien es para antojo, pero no para surtir nuestra despensa semanal.
  • Planifica con anticipación la compra de los regalos de Navidad y aprovecha ofertas u oportunidades de encontrar algo novedoso y original. A veces por las prisas, con tal de comprar un regalo digno, tenemos que desembolsar una mayor cantidad de dinero.
  • Hay temporadas como el inicio de clases, vacaciones, etc. que determinan el encarecimiento de productos a los que después de la temporada se les aplican rebajas. Aprovecha esos descuentos y adquiere lo que te podrá servir, siempre y cuando estés segura que lo usarás. No compres de más sabiendo que probablemente el producto perderá su vigencia.
  • Lo mismo sucede con la ropa de temporada. Al final de la estación, las tiendas hacen rebajas de las prendas que quedaron para poder tener inventario de ropa de la siguiente temporada. Existen prendas conservadoras que te servirán por lo menos en la siguiente temporada; aprovecha estas ofertas y adquiere parte de tu vestuario.

En fin, solo necesitas estar alerta y conocer el comportamiento de los productos y en cada año que venga, podrás oportunamente aprovechar las mejores opciones sin perjudicar tu economía.

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Autor: gustavo1941

Ex preso politico cubano, refugiado en EE UU. Presidente de la Academioa Cubana de Altos Estudios Masonicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005 a 2011); Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del grado 33 para la Republica de Cuba del REAYA(2005-2008). Autor y conferencista.