“Libertad de culto o culto a la libertad”

En el año 313 d.C. en el Imperio Romano es promulgado el Edicto de Milán, conocido hasta la fecha como el primer documento jurídico en establecer la libertad religiosa. El edicto firmado por Constantino I el Grande y Licinio, emperadores de los imperios romanos de Occidente y Oriente, puso fin a siglos de crueles persecuciones en contra de numerosos grupos religiosos, especialmente los cristianos.

 “nadie que haya aceptado la creencia cristiana o cualquiera otra que parezca ser la más conveniente para él, sea obligado a negar su convicción”(Edicto de Milán)

 A pesar de que el Edicto de Milán significó el comienzo de una era de profundos cambios dentro del Imperio, siendo la antesala del reconocimiento del cristianismo como la religión oficial del imperio, la expansión de la iglesia, la devolución a la misma de todos las propiedades confiscadas durante las persecuciones, así como la recuperación de sus lugares de culto y adoración, no fue hasta doce siglos más tarde cuando se estableció legalmente por primera vez en Europa la libertad de culto, con la firma del Edicto de Turda, dictado en el Principado de Transilvania. 

Impulsado por el noble húngaro Juan Segismundo Szapolyai y el reformador y humanista húngaro Ferenc Dávid, se considera como el primer documento de tolerancia religiosa en la Historia moderna de Europa.

“Nuestra Real Majestad, según decidió en los debates mantenidos anteriormente en su país sobre asuntos de religión, confirma junto con esta Dieta que todo orador predicará el evangelio según su propia concepción, en cualquier lugar si esa comunidad está dispuesta a aceptarlo, o en caso contrario, nadie deberá forzarlo sólo porque su alma no se sienta satisfecha con él. Y nadie, ni dirigentes religiosos ni otros, podrá causar daño a un predicador por esta o por las anteriores constituciones; nadie podrá ser acusado a causa de su religión. Nadie tendrá permiso para amenazar a otros con prisión ni privar a nadie de su cargo a causa de su confesión: porque la fe es el don de Dios y procede de la escucha, y la escucha es por la palabra de Dios” (Edicto de Turda, 1568)

Con el desarrollo del pensamiento humanista durante el Renacimiento, los estados confesionales fueron perdiendo influencia en las sociedades europeas. La Ilustración, por medio del pensamiento racionalista, consolidó la separación entre Iglesia-Estado. Durante la Revolución francesa, la Independencia estadounidense y las revoluciones burguesas se materializó el concepto de Estado laico llegando a ser política de estado.

Actualmente la Libertad religiosa es reconocida en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, indicando que : 

“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”

En el continente americano la mayoría de los países declaran la libertad de culto, aunque en las constituciones de Argentina, Colombia, Nicaragua, República Dominica, Panamá y Costa Rica mantienen un Estatus Especial con la iglesia católica.

En el caso de Cuba con la llegada de la revolución en 1959, Fidel Castro pasando por alto las tradiciones religiosas del pueblo cubano declaró ateo al proceso revolucionario. Con el establecimiento del socialismo el gobierno realizó una despiadada persecución en contra de la Iglesia en Cuba, así como a diferentes grupos religiosos, se cerraron templos Católicos y Protestantes, se confiscaron la gran mayoría de las instituciones de educación católica, usando como argumento la paranoia de la contrarrevolución.

Durante los años 1965 y 1968 se crearon los campos de trabajos  llamados Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). Se considera que más de 25.000 hombres fueron confinados en estos campos de concentración al más fiel estilo estalinista, la mayoría de ellos jóvenes que se negaron seguir ciegamente la arbitrariedad del dictador. En la UMAP se recluyó a todo aquel que su conducta debía “redirigirse” acorde a los principios revolucionarios : cristianos, intelectuales, artistas, pastores, sacerdotes, homosexuales, en fin todo aquel que pensaba por si mismo, que trataba de encontrar su propio espacio, creando diversidad en medio de un pensamiento único y totalitario. 

En 1991 obligado por el derrumbe de la URSS el gobierno declaró al país un Estado laico. Desde entonces simula a su conveniencia las normas internacionales de la libertad de culto. Sin embargo, la libertad religiosa en Cuba no es nada más que un espejismo, el gobierno controla a su conveniencia los ingresos de las instituciones religiosas y sus seminarios, así como encarcela y discrimina a todos aquellos que más que libertad de culto, buscan el culto a la libertad.

https://neworden.com/2018/08/01/libertad-de-culto-o-culto-a-la-libertad/

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