09/23/2020

El caso a favor de privar a los hombres del voto

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Por Archivo Progreso En Oct 21, 2004/ShareFacebookTwitterEmailGoogle+ReddIt

Por Matthew Miller

Imagen de https://www.google.com/

¿Cansados de los tímidos lugares comunes de ambos partidos que no se diferencian?  Bueno, he aquí una idea tan fuera de lo común que puede que no le hagan mucho caso: es hora de privar a los hombres de su derecho y permitir que voten solamente mujeres.

Esto no es hacerle el juego al sexo hermoso; es práctico.  Y no me refiero a siempre.  Si pudiéramos negar el voto a los hombres durante, digamos, cinco años –que me parece una modesta compensación por los siglos que las mujeres estuvieron oprimidas y sin derecho al voto– podríamos crear un Estados Unidos mejor y más sano.

¿Por qué digo eso?  Supongamos que usted desea un Estados Unidos en el cual todo el mundo tenga cobertura de cuidados básicos de salud, todo trabajador de tiempo completo gane un salario que le permita vivir, y todo niño pobre tenga un buen maestro en una escuela reparada.  Estoy con ustedes; es más, deseo tanto esas cosas que escribí un libro (con el título La solución del dos por ciento) acerca de cómo ambos partidos pudieran unirse en este tema, de forma que se funda lo mejor del enfoque liberal y el conservador –y sin que el gobierno crezca más allá de cómo era cuando Ronald Reagan fue presidente.  Después de preguntar a algunos importantes consultores políticos cómo hacer más factibles las ideas, contraté también una encuesta para el libro.

Esto fue lo que descubrí: el problema son los hombres.  “Bienvenido a mi mundo”, dijo mi encuestador, Guy Molyneux, de Investigaciones Peter Hart, quien sabía lo que iba a suceder.

A primera vista, mientras leía los resultados de la encuesta pensé que su predicción resultaría errada.  La primera área que probamos fue la de cuidado de salud.  La propuesta era dar a los trabajadores de bajos ingresos, que no reciben seguro de parte de su patrono, una donación federal que les permita comprar cobertura básica de salud.

Después de escuchar breves argumentos a favor y en contra de la idea, 57 por ciento de las mujeres lo favorecieron; sólo 29 por ciento se opuso.  Sin embargo, los hombres la apoyaron por 51-43, nada de un margen importante, pero que aún sugiere que ven al cuidado de salud como maduro para la acción.

(Es interesante que las mujeres republicanas favorecieran la propuesta de cuidado de salud por 52-32, mientras que los hombres republicanos se opusieron 38-52.  Si esas señoras hubieran tenido una conversación con sus esposos, creo que hubiéramos ganado.)

Pero esa fue la cota más alta para los hombres, los cuales una vez que se deja el tema de la cobertura de salud dejan de prestar atención y comienzan a preocuparse por sus armas de fuego.

La siguiente propuesta que probamos era la de hacer algo por las decenas de millones que viven en o cerca de la pobreza, a pesar de vivir en hogares encabezados por trabajadores de tiempo complete.  Preguntamos a los electores acerca de aumentar considerablemente el crédito del impuesto federal para los trabajadores de bajos ingresos, de manera que los trabajadores de tiempo completo tuvieran un ingreso de al menos $9 dólares la hora, lo que colocaría a la mayoría por encima de la línea de pobreza.

Este suplemento federal al salario ganó 51-39 entre las mujeres; entre los hombres perdió 40 a 52.

Finalmente preguntamos acerca de una propuesta para aumentar el salario de los mejores maestros, a fin de reclutar a graduados universitarios de mayor calibre, especialmente para los niños pobres que más necesitan mejores maestros.  Al mismo tiempo el plan facilitaría despedir a los maestros con peor resultado.  Las mujeres apoyaron el concepto 46-40; los hombres se opusieron 35-56.

Cada una de las propuestas que encuestamos tuvo que ser simplificada para que cupiera en una encuesta corta, pero el mensaje llegó alto y claro.  Este tipo de programa podría ser aprobado en Venus.  En Marte es una batalla cuesta arriba.

Todo el mundo tiene una teoría que pretende explicar por qué esto es así.  Las mujeres son del tipo de cuidadoras, que aprecian el cuidado de salud y la educación; los hombres piensan en acorazados y bombas nucleares.  Supongo que tiene sentido, pero no pretendo tener todas las respuestas, y prefiero no psicoanalizar.

No estoy diciendo que los hombres no tienen remedio.  Pueden aprender.  Pueden llegar a educarse,  Pero fíjense con lo que tenemos que trabajar.  ¿Quién sabe qué tiempo transcurrirá para que los hombres aprendan qué hace falta para tener una sociedad decente?  Si queremos tener resultados, en ese espíritu positivo norteamericano, ¿por qué esperar?

Yo digo que saquemos a los hombres del voto durante cinco años.  Transmitan por TV los deportes adecuados y casi no se darán cuenta.  Cuando el polvo se asiente tendremos tremendo país.  ¿Pueden echar a andar este debate Oprah, el Dr. Phil y otros mega conductores de programas admirados por las mujeres?

Matthew Miller, miembro principal del Centro para el Progreso Norteamericano, es el autor de La solución del 2 por ciento: Arreglar los problemas de Estados Unidos de forma que complazca a  liberales y a conservadores.  Escríbale ahttp://www.mattmilleronline.com© 2004 MATTHEW MILLER
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