Las elecciones de noviembre una ola azul o una marea roja

Nos dicen que viene una “ola azul”. Los demócratas esperan recuperar en noviembre la Cámara de Representantes y tal vez hasta el Senado. Incluso hay esperanzas de que haya algunos cargos de gobernador. Pero cuanto más miro, más temo una tóxica marea roja que no solo infesta las aguas que rodean la Florida, sino también la política del odio y la división, a la Trump, en este, el estado más meridional.

Las elecciones parciales de 2018 ya han llegado –casi. En la Florida, donde yo voto, nuestras elecciones primarias se llevarán a cabo el martes 28 de agosto. Si usted se pregunta, y no está inscrito, es demasiado tarde para votar en las primarias, pero todavía hay mucho tiempo para las elecciones generales en noviembre. Haga clic aquí si le interesa inscribirse para votar.

Las últimas cifras antes de la primaria han sido publicadas por el Departamento de Elecciones en Tallahassee. Durante meses hemos oído hablar de la ola azul que mencioné al principio, y de los puertorriqueños que vinieron después de la devastación causada por el huracán María, y de la reacción en contra de Trump, y así sucesivamente.

Se supone que noviembre sea un momento feliz para los demócratas. Una elección parcial que significa que el partido que no está en el poder barra una gran parte de la mayoría que está en el poder. Es lo genial de nuestro sistema, nos han dicho. Los controles y equilibrios previstos por los fundadores…

Los números hasta ahora no reflejan esto aquí en la Florida.

Las nuevas estadísticas de registro de electores nos dicen que “el número de electores de la Florida que se inscriben en partidos menores o sin afiliación partidaria ha aumentado un 4,2 por ciento desde 2016, mientras que las inscripciones demócratas descendieron un 0,8 por ciento y las inscripciones republicanas aumentaron un 1 por ciento”. Esto es según The Gainesville Sun.

No parece ser una ola azul. He aquí un desglose rápido:

  • El número de demócratas inscritos en el estado ha disminuido en 38 315 desde 2016, mientras que el número de inscripciones republicanas se ha incrementado en 43 822. Mientras tanto, las filas de votantes que se inscriben en otros partidos o en ningún partido han aumentado en 144 377 en los últimos 22 meses.
  • Los demócratas inscritos ahora son el 37,2 por ciento de los electores de la Florida, por debajo del 37,9 por ciento de 2016. La porción republicana del electorado de la Florida ha caído desde el 35,4 por ciento al 35,3 por ciento. Los inscritos en ninguno de los partidos ahora representan el 27,5 por ciento de los electores de la Florida, en comparación con el 26,7 por ciento en 2016.

No creo que sea tan difícil deducir varias cosas. Uno, y lo más importante, aquellos que esperan una gran ola contra todo lo que Trump representa, como muchos demócratas del establishment, pueden estar delirando.

Nada nuevo, realmente. Miren lo que sucedió con las elecciones de 2016 y Hillary Clinton. Los demócratas llevaron a cabo una campaña basada en “votar en contra de Trump porque somos mejores”. Y los electores no aceptaron eso. Los demócratas tienden a olvidar que los electores quieren saber lo que uno está proponiendo. Cuáles son las ideas del candidato para mejorar las cosas. Y no lo han estado recibiendo de parte de sus representantes electos –o hay demasiados candidatos del establishment en esta oportunidad.

Otro hecho es que los latinos, los afroestadounidenses y otras comunidades minoritarias se están cansando de que se les dé por sentado. En otras palabras, solo porque uno es negro o hispano no significa que puedan contar con su voto, especialmente cuando muchos se están dando cuenta de que después de votar por el candidato demócrata, ese mismo demócrata acude a los lugares del poder y satisface los deseos de los intereses especiales… al igual que cualquier otro republicano.

Es por eso que no me sorprendió ver que “la mayoría de los latinos recién inscritos parecen inscribirse fuera de los partidos principales. Los demócratas han agregado 30 675 electores hispanos desde 2016 y los republicanos han sumado a 8 991. El número de electores hispanos sin afiliación partidaria aumentó en 89 941 desde 2016”.

El hecho es que en la Florida, según las estadísticas del estado compiladas por The Gainesville Sun, “el 38,9 por ciento de los hispanos ahora están inscritos en el Partido Demócrata, el 24,5 por ciento en el Partido Republicano y el 36,5 por ciento sin afiliación partidaria o en partidos menores”. En otras palabras, los afiliados a ningún partido son, con mucho, el partido de más rápido crecimiento en la Florida, y estoy seguro que en todo el país también.

En cuanto a los electores afroestadounidenses en la Florida y en todo el país, se están inscribiendo a un ritmo más lento y participan menos que en los días de Obama, cuando se inscribieron y votaron en cifras récord. Tal vez Andrew Gillum, un afroestadounidense carismático, joven y atractivo, que tiene la esperanza de convertirse en el primer gobernador negro de la Florida, logre cambiar el rumbo y ayude a estimular la participación de los negros en esta ocasión.

Pero incluso entonces, a los demócratas no les gusta la idea de que Gillum se adhiera al ala de Bernie Sanders del Partido Demócrata, considerado demasiado progresista por incondicionales del partido temerosos de perder su bastión en el partido. Afirman que un rumbo demasiado a la izquierda es una manera segura de perder una elección. Mientras tanto, esto proviene de los líderes del partido que han logrado perder el control de la Cámara de Representantes, el Senado, el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial.

Y si ustedes se toman el tiempo de mirar un poco más de cerca (lo que han hecho ellos, pero sus propios manejadores de los intereses especiales no les permitirán mirar demasiado hacia la izquierda) notarían que los demócratas que están ganando son los que ofrecen verdaderas propuestas de salud y educación universitaria gratuitas, un partido que acoge a los inmigrantes, y uno que desperdicia menos en defensa y más en educación.

Finalmente, está el factor Trump. Muchos de nosotros no queremos enfrentar el hecho de que el presidente influye en las elecciones y, en algunos casos, ha sido la razón de varias victorias republicanas.

El presidente ha logrado mantener una calificación de aprobación de entre 35 y 40 por ciento desde que fue elegido. No crece, pero tampoco parece disminuir. Es una canasta de votantes que son fieles a ese mensaje de odio y temor propugnado por los trumpistas. Los demócratas tienen que descubrir cómo contrarrestar el mensaje. Y no es “vota por mí, estoy en contra de Trump”.

Así que noviembre está a la vuelta de la esquina. ¿La Florida se volverá azul, o lo que podemos esperar es la marea roja de Trump? La participación determinará eso. Y los números, hasta ahora, no parecen ofrecer una gran esperanza para aquellos de nosotros que buscamos un giro más progresista.

Cifras de Inscripción de electores en La Florida Hasta 30 de julio de 2018
Demócratas Republicanos Sin filiación partidista
Electores negros 1 375 454 60 578 284 525
Electores hispanos 829 131 523 098 770 128
Electores blancos 2 330 803 3 825 697 2 051 724
TOTAL 4 839 434 4 584 133 3 493 494
       

Traducción de Germán Piniella para Progreso Semanal.

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http://progresosemanal.us/20180816/las-elecciones-de-noviembre-una-ola-azul-o-una-marea-roja/

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