09/23/2020

Diversionismo ideológico

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Milena Bonilla | Democracia | Adrian Melis | Pedro Reyes | Lázaro Saavedra/ 18 julio – 7 septiembre

Comisariado: Wendy Navarro

Prácticas diversionistas

El término “diversionismo” no existe en el Diccionario de la Real Academia Española. Surge en Cuba a inicios de los años 70, derivado de la terminología militar, y habla de una intención de “categorizar” todo bajo parámetros ideológicos. Como “diversionismo ideológico” se definía entonces cualquier acción, concepto, idea, conversación o publicación, considerada por el gobierno, capaz de “confundir” a la población y desviar la atención de las “masas” de las tareas e intereses de la Revolución. Durante muchos años, en el contexto cubano, la frase era tan socorrida que gran parte de la población, sobre todo jóvenes y adolescentes, vivían en función de evitarla: si te dejabas el pelo largo, si te ajustabas demasiado el pantalón, si leías revistas extranjeras, escuchabas música rock o sintonizabas emisoras radiales foráneas, podías ser acusado de “diversionismo ideológico”.

Las expresiones artísticas y culturales fueron uno de los ámbitos más vigilados por el poder, por su especial capacidad para “desviar la atención” y sus altos niveles de disidencia crítica respecto al entorno y al orden establecido. De ahí que en 1989, el artista Lázaro Saavedra (en un irónico gesto) acudiera en auxilio de las autoridades con su obra “Detector de Ideologías”, una mezcla de amperímetro con medidor de tensión arterial empleado para “definir el nivel de diversionismo ideológico de las obras de arte”. Un pequeño aparato que al pulsarlo, mueve una aguja que puede determinar además la situación ideológica del usuario, clasificándola desde positiva a diversionista o contrarrevolucionaria. Con su humor característico, Saavedra hacía reflexionar sobre las circunstancias ideológicas del proceso social cubano, potenciando un análisis crítico sobre este tipo de situaciones extendidas en muchas otras regiones.

iMAGEN DE https://www.google.com/

Partiendo del término “diversionismo Ideológico” -extrapolado al contexto actual-, la exposición reúne una serie de trabajos que indagan en torno a lo ideológico y su incidencia en el individuo y en las sociedades, activando los registros de lo económico, la censura y la denuncia de situaciones veladas. Provenientes de diversos contextos geográficos, estos artistas lanzan interrogantes sobre los sistemas de creencia que han marcado nuestras sociedades, y sobre el modo en que estos sistemas y sus actuales transformaciones inciden globalmente en el desempeño de las instituciones políticas, económicas y culturales a nivel mundial. Retoman las herencias ideológicas, aludiendo a su permanencia o desaparición en estos tiempos de cambios constantes, junto a las conflictivas relaciones de poder y los efectos devastadores de los sistemas económicos y políticos sobre los individuos.

Algunas obras manifiestan una postura crítica sobre el mal funcionamiento de los mecanismos locales de producción. Tal es el caso del video Vigilia, 2005-2006, de Adrian Melis, que documenta un ingenioso gesto protagonizado por el propio artista: el robo de una cantidad determinada de madera de una carpintería, uno de los establecimientos en Cuba especialmente vulnerables al desvío de recursos, que luego paradójicamente es empleada en la construcción de un puesto de vigilancia para ese mismo centro. La sustracción además se ejecuta previo acuerdo con el vigilante del lugar, lo cual acentúa la existencia de una serie de irregularidades y una permisividad generalizada de este tipo de prácticas ilícitas pero que sin embargo

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forman parte del sistema.

Zonas encubiertas de la realidad son sacadas a flote en obras que insisten además en el tema de la censura y el manejo de la información por parte de los medios oficiales de comunicación como el video Reencarnación (1961-2007) realizado a partir de fragmentos de un documental censurado del año 1961, en el que Saavedra sustituye la banda sonora por un tema de uno de los reguetoneros más escuchados en Cuba y que además carecen de cobertura oficial. Galería I-MEIL_Altamente Confidencial, 2007, muestra impactantes fotografías de uno de los hospitales de la capital “extraídas de la caja negra de un OVNI encontrado en la Habana por esas fechas”, desvelando una de las circunstancias más amargas condicionadas por la crisis de los 90 (llamado comúnmente período especial) y su nefasta huella en el cuerpo social de la isla, en un alcance que trasciende los límites de los museos y espacios tradicionales .

En otro vídeo titulado Momentos que marcaron al mundo- Archivo I, 2012, Melis sobrepone la imagen fija de una calle de La Habana actual con el archivo de audio de la cadena CNN retransmitiendo en directo la caída del muro de Berlín en 1989. Como en la obra Reencarnación antes mencionada, un juego de imagen y sonido hace chocar dos momentos que estallan, en su encuentro, “como un relámpago” . Una inquietante contraposición entre lo que vemos y lo que escuchamos, nos recuerda la permanencia de un sistema ideológico que, una vez descompuesto en otras partes del mundo, sigue condicionando la vida en Cuba.

La activación de lugares o momentos, memoria de la historia social y política, y con una profunda significación simbólica, señala al pasado como manera de mirar al presente y al futuro. La obra 20 de abril/ Proyecto Baleares, 2012, del colectivo Democracia (Iván López y Pablo España) se apropia de distintas cabeceras periodísticas españolas que durante finales de los años treinta y comienzos de los cuarenta celebraron en su portada el cumpleaños de Hitler. Esta traslación junto a la publicación de una edición facsímil de una de estas cabeceras en el periódico dBalears del 21 de abril de 2010, convierten el diario en soporte y medio artístico que une dos momentos en el tiempo, funcionando como conexión entre el pasado de la historia política del país y su presente, cuando la herencia ideológica franquista es reclamada por un amplio espectro de la sociedad española. Como en trabajos anteriores de este colectivo (vídeo Ser y durar, 2011, donde un grupo de “traceurs” salta sobre inscripciones relativas a la libertad o la justicia en tumbas de militantes antifranquistas y revolucionarios), con 20 de abril vuelven a evocar a esos españoles heterodoxos, soñadores de la utopía , insistiendo en intervenir lo social a través de planteamientos comprometidos con lo real, abogando por una España que conviva en libertad y democracia.

Otras obras abordan con humor la confrontación entre las doctrinas más importantes en la historia de la teoría económica: Marxismo y Capitalismo, para reflexionar sobre los efectos que estas han tenido en la actual crisis global. Alertando sobre la necesidad de un estado de conciencia política por parte de los individuos y la revisión de planteamientos económicos, ideológicos y filosóficos, ante la ineficiencia de los sistemas socioeconómicos. El Capital, de Carlos Marx, un tratado de crítica de la economía política que puede leerse como un estudio sobre la especificidad histórica de la sociedad moderna, deviene ilegible en la pieza El Capital/ Manuscrito siniestro, 2008, de la colombiana Milena Bonilla, que consiste en realizar el ejercicio de escritura con la mano izquierda por una persona diestra del primer tomo de la edición de 1867. La artista transcribe El Capital capítulo por capítulo con su mano izquierda, en un gesto casi performático, paciente o acto solitario de reflexión y lectura, que lo convierten, literalmente, en un “manuscrito siniestro”. En palabras de Bonilla: “Lo que está escrito es ilegible y se vuelve algo demente, no tiene sentido”. La transcripción, -bloques y bloques siniestros de palabras y frases- convierte en letra muerta El Capital y le regala al mundo un nuevo producto, un “libro-arte” , una obra con tantas interpretaciones como puntos de vista frente a la izquierda y al marxismo tenga el espectador. Por otra parte, esta versión de lujo para coleccionistas, encuadernada y de cantos dorados, en contraste con las otras dos versiones del libro: una de bajo presupuesto para ser comercializada en librerías y una edición pirata para ser distribuida gratuitamente en espacios callejeros fuera del circuito galerístico; pareciera accionar irónicamente tanto el concepto de mercancía y de acumulación del capital, como ideas relativas al mercado del arte y al modo en que los grandes capitales (o fortunas) definen en gran medida el precio del objeto artístico.

El vídeo Marx and Smith at Occupy Wall Street US, 2011, del mexicano Pedro Reyes, forma parte de la serie Baby Marx, un proyecto presentado por primera vez en la Trienal de Yokohama, Japón, 2008, en el que construye un diálogo hipotético entre figuras como Carlos Marx, Adam Smith, Stalin, Lenin, Mao Tse-Tung, El Che Guevara y Friedrich Engels, representados por marionetas japonesas. Los personajes cobran vida gracias a sus influyentes libros, para reflexionar sobre los efectos que sus doctrinas han tenido en la actual crisis global. En el vídeo que da inicio a la serie, los iconos de la vieja izquierda (Marx, Engels, Lenin, Mao y el Che), son resucitados bajo la forma de graciosas marionetas por un microondas. Listos para la acción, aparecen como estrellas de un reality show televisivo: “to fight the last battle against the global empire of capitalism”. A través del humor, Reyes desata una mordaz ironía sobre lo olvidados que han quedado no solo dichas figuras y su ejemplo, sino el conjunto de ideales que representan o la posibilidad de creer en algún tipo de lucha ideológica, en sociedades incapaces de intentar cambios sociales. Ante ello, propone reconsiderar el significado de las batallas de la izquierda política como catalizadores de una especie de “despertar dialéctico”: la historia como una caja de herramientas utilizables para construir un nuevo futuro . El escenario donde tiene lugar este “despertar” es justamente una biblioteca. El carrito que transportara estos libros bien pudiera ser el de la obra Red cart, 2013, un carrito de biblioteca, con un cierto estilo setentero, de color blanco sobre el que destaca el rojo intenso y los rótulos en negro de títulos como La propuesta comunista, Historia general del socialismo y de las luchas sociales, Comunismo y miedo o La historia me absolverá.

Por otra parte, la forma artística no está prefijada en estas obras. Diversas, multifacéticas, “diversionistas” no se definen por un medio, lenguaje o formulación constructiva en concreto, (explorando diversos medios desde instalaciones, vídeo hasta la comunicación electrónica) sino por la libertad expresiva que tales ideas generan. La exposición igualmente alude entonces al modo en que estas obras son “diversionistas” en sí mismas, tanto por su factor de disidencia crítica sobre el entorno y el presente que nos ocupa, como por el componente lúdico y la reformulación de la propia práctica artística que implica una reflexión sobre el papel del arte y la cultura.

Obras que, en definitiva, se convierten en un asalto al orden de las cosas. Acciones, estrategias y empeños frente a las fronteras de la visualidad, las barreras institucionales, los mecanismos de control, la censura o el conformismo cultural e ideológico.

Wendy Navarro.

http://josedelafuente.gallery/diversionismo-ideologico/

Diversionismo ideológico. Makma

“Diversionismo ideológico” en la galería Nuble. Sara Torres Sifón – PAC 24.07.2013

‘Diversionismo ideológico’. Colectiva de 5 artistas hispanos en la galería Nuble. Infoenpunto 29.07.2013

Diversionismo ideológico. Más de Arte 18.07.2013

Artists explore the impact of ideology on contemporary life and art. Cuban Art News 13.08.2013

Diversionismo ideológico. Artishock 04.09.2013