¿Qué hizo mal Ted Cruz para verse tan amenazado por el ‘desconocido’ demócrata Beto O’Rourke?

Las encuestas muestran un virtual empate entre el ex candidato presidencial y el congresista demócrata Beto O’Rourke, en un estado donde los republicanos han dominado los escaños del senado federal por más de 25 años.
ANTONIETA CÁDIZ/12 SEP 2018 – 12:05 PM EDT

Era una carrera segura hace un par de meses atrás. Una donde los republicanos esperaban al menos dos dígitos por sobre su rival. Ahora, la campaña del senador Ted Cruz en Texas está en problemas acechado por el demócrata Beto O’Rourke.

En 2012 Cruz ganó su escaño en el Senado con un 56.2% de los votos, una diferencia de 16 puntos sobre el demócrata Paul Sadler.

En enero de este año el ex candidato presidencial tenía ocho puntos de ventaja por sobre O’Rourke, incluso en las encuestas de firmas pro demócratas como Public Policy Polling.

Pero la mayoría de los sondeos ahora están llegando al mismo resultado: la diferencia entre Cruz y O’Rourke es mínima y el escaño está en riesgo. Un reporte de Emerson College los puso a un escaso punto de distancia, con 38% para Cruz y 37% para O’Rourke, con un porcentaje de error de 4.4%, lo que implica un empate técnico.

Los números han llegado acompañados de crítica, incertidumbre y algunos quiebres dentro del Partido Republicano. No es para menos, Texas es considerado uno de los pilares conservadores del país y si Cruz lo pierde o lo gana por una ventaja mínima, eso podría ser interpretado como signo de cambio de cara a 2020 que los demócratas aprovecharán para explotar.

Este martes el líder de la mayoría republicana en el Senado Mitch McConnell se unió a quienes abiertamente reconocen un momento difícil para Cruz.

“Ted tiene una carrera competitiva a la luz de todos los indicadores”, dijo en una conferencia de prensa en Kentucky, el estado que representa.

Otro republicano que avizora problemas es el director de la oficina de Presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulveny, quien reconoció en privado durante un evento de recaudación de fondos en Nueva York que Cruz podría perder su escaño por cuestiones de simpatía personal.

“¿Qué tan simpático es un candidato? Eso todavía cuenta”, dijo Mulvaney en el encuentro. Haciendo referencia al problema de conexión personal que algunos achacan al senador tejano.

Además el republicano está perdiendo la importante carrera de recolección de fondos. Un análisis del Texas Tribune estimó que entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2018 O’Rourke había recaudado $23.6 millones, mientras Cruz llegó solo a $15.6 millones.

Analistas locales como Brendan Steinhauser, ex director de campaña del senador republicano de Texas John Cornyn y cofundador de la firma Steinhauser Strategies, aseguran todavía que “Cruz ganará, pero será una victoria mucho más difícil que hace cinco meses atrás”, dijo a Univisión Noticias.

¿Qué pasó?

La mayoría de los expertos locales coinciden en que el estatus actual de la campaña de Cruz es una combinación atípica de factores que incluyen tanto el éxito de O’Rourke, como las carencias en la imagen de Cruz, además de un ambiente político difícil para los republicanos a nivel nacional.

Es común que el partido contrario al presidente pierda algunos escaños en la elección de mitad de periodo que sigue a la presidencial. Sin embargo, lo que no es común es que ocurra en estados donde hay un dominio claro de un partido sobre el otro, como es el caso de Texas, donde la gobernación y el Capitolio estatal están en manos de republicanos, además de los dos escaños del Senado federal.

“Es claro que O’Rourke ha construido una buena campaña, con mucho apoyo de los medios estatales. Están usando la tecnología de manera efectiva, obviamente han reunido una gran cantidad de dinero. Todo esto le está ayudando a llegar a votantes independientes y demócratas. Es claro que es el mejor entre los candidatos estatales que han tenido los demócratas en los últimos años”, explicó Steinhauser.

Así están las encuestas para ganar el Congreso de Estados Unidos en 2018“Pienso que Cruz está compitiendo contra una narrativa que ya se formó, centrada en que O’Rourke tiene toda la energía y el entusiasmo. Creo que lo que tiene que hacer su campaña es re energizar sus partidarios de base. Reintegrarlos de la manera en que estaban en 2012. Facilitar que hagan llamadas desde su casa, distribuyan afiches de campaña, ir puerta a puerta. Es lo que oído por parte de líderes del partido y activistas”, agregó.

El experto insitió en que la campaña de Cruz no debe centrar sus esfuerzos en anuncios por televisión, correo, internet y radio, sino fortalecer su juego en el terreno y marketing digital amplio.

Según Joshua Blank, de Texas Politics Project, un grupo enfocado en investigación sobre opinión pública en política, uno de los factores que afectó la imagen de Cruz en este ciclo de elecciones fueron los efectos de la campaña presidencial en 2016, donde compitió en la primaria en contra de Donald Trump y otros 14 pre candidatos.

“Antes de eso Cruz era visto muy positivamente para el electorado en Texas. Pero al postularse a la presidencia fue forzado a distinguirse frente a otros republicanos para crear una opción para el electorado conservador. Eso es parte de lo que estamos viendo ahora”, dijo Blank.

“En las encuestas de la Universidad de Texas se ve que si tiene una debilidad en la coalición republicana es entre los votantes moderados. Lo que no debe sorprendernos a la luz de su marca, que se distingue por ser extremadamente conservador y cerrado a compromisos”, agregó.

Trump en noviembre

Tanto Cruz como O’Rourke compiten contra el mismo enemigo: el desinterés natural de las elecciones de mitad de periodo. Pero en el caso del candidato demócrata y Texas, el desafío es aún mayor.

En las presidenciales de 2016 un récord de 137.5 millones de personas acudieron a las urnas, lo que representó un 61.4% de la población elegible para votar. En las elecciones de mitad de periodo la cifra en general se reduce a la mitad. De hecho, en 2014 la participación llegó a su índice más bajo en décadas con 83 millones de votantes, un 36.4% del electorado.

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“Un triunfo de O’Rourke requiere de un cambio fundamental en la composición de electorado. Texas no es un estado competitivo. No se trata de persuadir a 100 o 200 mil votantes, se trata de movilizar un grupo entero de personas, a cerca 1 millón de votos para ser competitivos”, explicó Blank.

“O’Rourke puede perder e incluso en ese escenario podría ser muy positivo para los demócratas. Ganar distritos en el congreso federal y estatal”, agregó.

A pesar de los roces evidentes entre el Presidente y Cruz, Trump prometió encontrar “el estadio más grande en Texas” para hacer campaña por su antiguo rival.

Según los datos de Texas Policy Project de la Universidad de Texas en Austin, en junio de 2018 un 47% de los votantes en el estado aprobaba fuerte o moderadamente la gestión de Trump en la Casa Blanca. Pero entre quienes se definen como republicanos acérrimos el índice llegó a 69%.

“Creo que el apoyo de Trump le sirve para el respaldo de la base. Pero ese es el primer paso. Hay que energizar a la base, sacarlos a votar. Pero Trump no ayuda con los votantes independientes y con los moderados”, explicó Steinhauser.

“Una de las cosas que Trump puede hacer por Cruz es que lo puede ayudar a solidificar apoyo entre republicanos que han dejado de respaldarlo. Pero el riesgo es que a la vez puede movilizar a demócratas que están sólo enfocados en Trump, quien no está en la boleta de votación”, comentó Blank.

A un poco menos de dos meses de la elección, O’Rourke y Cruz están en los últimos cien metros de su carrera. Una en que el republicano tiene todo que perder y el demócrata mucho que ganar.

El resultado podría dar un giro significativo para el dinero y la estrategia que ambos partidos destinen a Texas en 2020, un territorio que en las presidenciales suele quedar en segundo plano frente a los estados péndulo donde se decide la elección, pero que los demócratas, confiados en el avance de cambios demográficos y generacionales, esperan poner en primera línea.

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