Biografía insólita – Verónica Franco, prostituta, poetisa y cortesana de lujo.

Verónica Franco es un símbolo de la época dorada de la ciudad de Venecia, cuando una de sus damas era admirada como uno más de sus monumentos. Esa fue Verónica, la cortesana más famosa de la ciudad, cuya compañía era deseada por nobles y reyes. Para su desgracia, los tiempos cambiaron demasiado rápido, terminando con la sociedad abierta y confiada que le diera fama.

Verónica nació en el año 1546, en la ciudad de Venecia, hija de una conocida cortesana de la que pronto aprendió el oficio.
Entonces una cortesana era algo así como una prostituta de lujo, aunque las relaciones sexuales no se producían siempre, por lo que podía parecerse más a una dama de compañía o a una Geisha.

En el año 1572 aparecía su nombre en la lista oficial de tarifas que tenían las cortesanas de Venecia. Su precio era de tan solo dos escudos, un valor bastante mediocre, sin embargo, tan solo un año después su nombre estaba en boca de toda la ciudad.

Su fulgurante éxito se debió a la ayuda de un importante mecenas, el Duque de Mantua, que quedó admirado por su enorme potencial. Porque Verónica más que bella era atractiva, y sobretodo muy culta, pues su madre le había enseñado artes y literatura. Con el Duque comienza a frecuentar los ambientes más lujosos de la ciudad, donde podía sacar a relucir su ingenio y su educación.

Así, en el año 1574, cuando el futuro rey Enrique III  pasó por Venecia en su ruta hacia París, las autoridades no dudaron en presentarle a Verónica, como el mejor presente que podía ofrecerle la ciudad.
Prueba de su cultura fue la publicación de un libro de poemas amorosos, tema en el que era una experta, en el que muestra su elegancia y su amor por el lujo.

Por desgracia su buena estrella se apagó de repente, cuando en el año 1580 fue denunciada al Santo Oficio. Así, las envidias y las intrigas lograron que fuera acusada de engañar a sus clientes y de ser poco religiosa.

Hemos de saber que pocos años antes, el Concilio de Trento había dado luz verde a la Contrarreforma, con la que los países católicos pretendían recuperar las posiciones perdidas años antes. Por ello, las conductas libertinas fueron rechazadas, las cortesanas dejaron de ser vistas con buenos ojos y se las empezó a considerar meras prostitutas.

El juicio de Verónica está relacionado con este drástico cambio de mentalidad, aunque ella pudo salvarse gracias al importante número de “amistades” que había hecho entre los gobernantes de la ciudad.

A pesar de esto, su reputación quedó destruida y su oficio proscrito, no quedándole otro remedio que desaparecer  y regresar al anonimato del que había salido.

Sobre lo que fue de ella no hay nada seguro: hay quienes afirman que regresó a los barrios pobres a ejercer la prostitución para sobrevivir, otros le dan un destino más amable, permitiéndole un retiro en alguna mansión alejada, viviendo de sus recuerdos de gloria.

Lo único cierto es que no se vuelve a tener noticias de ella hasta su fallecimiento en el año 1591, cuando una escueta nota, daba fe de su fallecimiento a los 45 años de edad.

https://www.portalsolidario.net/ocio/visu/biografia.php?rowid=9893

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