El magisterio masónico

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Tomado de https://www.google.com/s

La docencia masónica se caracteriza por ser un proceso continuo de enseñanza que exige de los Maestros Masones no sólo el dominio de las materias cuyos conocimientos quieren trasmitir y la metodología masónica, sino también que prediquen con su ejemplo, tanto en el ejercicio de los cargos de Oficiales y Dignatarios de Logia como en su conducta en Logia o fuera de ella.

Por magisterium se entiende la tarea propia del maestro o de cualquier persona que imparte enseñanza; tarea que en nuestra Orden es responsabilidad de todos y cada uno de los Hermanos Maestros, y en particular en los Hermanos 1er y 2do Vigilantes, que tienen a su cargo la docencia masónica de los Hermanos Aprendices y Compañeros; y del Hermano Venerable Maestro o del Hermano Orador, si así se le delegara, que se ocupa de la enseñanza en Tercer Grado.

Por otra parte, cuando hablamos de magisterio hacemos referencia a la maestría, y este vocablo junto a masónico adquiere especificidad y refiere en forma inequívoca al ejercicio de la maestría por parte del Hermano Masón de tercer grado, en cumplimiento de una de sus tareas primordiales: enseñar y trasmitir conocimientos.

La relación maestro-aprendiz hace a la esencia misma de una Orden de iniciación, en la medida que una Orden iniciática es básicamente una estructura pensada y diseñada para impartir un conocimiento determinado en esa arquitectura, y es sobre el maestro donde recae la responsabilidad magisterial.

Lamentablemente en nuestra Orden se ha venido provocando un deterioro muy profundo en su capacidad magisterial. Por eso siguen siendo necesarias las Escuelas de Cargos o de Masonería, que en definitiva son un intento por formar adecuadamente a los Maestros. No hay duda de que el deterioro en la capacidad y en nivel docente ha sido un factor determinante para el estado actual de la Masonería universal, que dista mucho de ser lo que debería.

Ahora bien, como creemos necesario revertir este proceso de deterioro, nuestra proposición se basa en realizar dos acciones específicas:

1) Educar efectivamente al Maestro Masón, para recuperar o desarrollar su competencia como docente.
2) Transformar la acción docente, para recuperar el modo iniciático y tradicional de la enseñanza.

Es necesario detenerse en esta segunda acción por un instante. El magisterio se ejerce a través de la transmisión del conocimiento que todo masón debe ir cultivando. Debemos tener conocimiento del simbolismo, de los ritos y los rituales, de los conocimientos masónicos en general. Pero también existe un ejercicio del magisterio menos visible y evidente, que no pasa sólo por la erudición ni por el mero conocimiento intelectual de los distintos aspectos que hacen al masón y a la Masonería.

En una Orden iniciática por definición, los Maestros Masones debe ser los docentes, pero hay una circunstancia que los distingue de los docentes profanos, y es que su función debe ir bastante más allá de ser el mero transmisor de conocimientos. El verdadero Maestro Masón, además de formar a Aprendices y a Compañeros mediante sus conocimientos y sus experiencias en la Orden, enseña con su palabra justa y adecuada, enseña con su silencio, enseña con su mirada, enseña con su ejemplo y enseña con sus acciones. Enseña en el Templo, enseña en Pasos Perdidos y enseña en el mundo profano. En definitiva, enseña con su modo de ser, de sentir y de vivir la vida.

El conocimiento simbólico ingresa al Maestro Masón racional e intelectualmente; así ejerce su influencia silenciosa e iniciadora, y vuelve a salir de él mejorado, pulido y pletórico en sabiduría para ofrecerla al Aprendiz y al Compañero. Ése debería ser el circuito de la perfección. El conocimiento acumulado sin esta toma de conciencia es, desde el punto de vista esotérico e iniciático, algo tan vacuo como profano.

Para recuperar o mejorar más el nivel docente y transformar el modo de transmisión, es necesario crear Escuelas de Cargos o de Masonería y Centros de Investigación y Estudios Masónicos, como el existente actualmente, con gran éxito, en la Gran Logia de la Masonería del Uruguay, denominado CIEM, que viene desarrollándose lenta pero consistentemente desde el 2006. No se trata de ir contra la opinión de algunas logias, en sobre quién recae la labor de enseñar; pero es claro que hay muchos temas que son transversales y que requieren otra escala para su enseñanza, por ejemplo: la recreación en logia, la historia de la filosofía masónica, la estandarización de los rituales, el uso de las joyas, la historia de su Gran Oriente, las relaciones interpotenciales, etc.

En resumen, el Maestro Masón primero debe estudiar lo que va a enseñar, entenderlo, aplicarlo en su formación y en su accionar, procesarlo interiormente y exhalarlo como un soplo de sabiduría.

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Información complementaria: ReseñaPrólogo.
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FUENTE> https://www.gadu.org/libros/docencia-masonica-ensenar-instruir-educar-2013/docencia-masonica-2013-capitulo-1/

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