La ejecución de Jamal Khashoggi

María Celsa Rodriguez
María Celsa Rodríguez

Por María Celsa Rodríguez
Según Erdogan el mandatario Turco: “Tres equipos de quince ciudadanos sauditas llegaron a Estambul en vuelos separados en las horas previas a la desaparición del periodista Jamal Khashoggi”, lo que indica que todo fue premeditadamente preparado. Y el hecho se desarrolló dentro de la Embajada donde lo mataron.

Se habla de una pelea en el recinto y que a alguien se le fue la mano. Argumento debilitado por el hecho que ante la existencia de personal especializado que viajó para matar al periodista, indica que había una puesta en escena para terminar con su vida.

Según una fuente anónima dice que existe una grabación donde se puede escuchar que fue acorralado y hubo una pelea luego fue interrogado, golpeado y torturado y posteriormente asesinado y que todo se desarrollo dentro del consulado. Su prometida Hatice Cengiz nunca lo vio salir por mas que lo esperó mas de 11 horas en las afueras del edificio.

Un medio turco dice que Maher Abdulaziz Mutreb, -quien es cercano a Mohammed bin Salman- Príncipe heredero de Arabia Saudita-,  es visto en las imágenes tomadas por la cámara de vídeo vigilancia que fueron difundidas, llegando al consulado saudí en Estambul y luego, -ese día de la desaparición del periodista-, junto a la residencia del cónsul.

Es más, se cruzaron llamadas del gabinete del consulado al Príncipe heredero en horas posteriores a la muerte del Khashoggi.
Todo se desarrolló en menos de 10 minutos. Se sabe que le cortaron los dedos mientras aún estaba vivo y lo disolvieron en ácido. Luego, con el cuerpo ya muerto,  lo desmembraron en 15 pedazos, donde un médico forense que conformaba el equipo saudí ayudó en la operación, desfigurando su rostro completamente.
Según Alex Crawford, corresponsal en Estambul del medio británico Sky News dijo que:”Se han encontrado partes del cuerpo del periodista asesinado… que los restos del escritor fueron descubiertos en el jardín de la casa de Estambul del cónsul general saudita, ubicada a unos 500 metros del consulado.
Contradice la explicación hecha por los funcionarios saudíes de que el cuerpo fue enrollado en una alfombra y entregado a un colaborador local a quien se le encomendó la eliminación de la evidencia”.
No es de extrañarnos, atento a que Arabia Saudí es un país que ha financiado el terrorismo salafista y que aplica la ley sharia. Donde el islamismo radical a través del wahabismo es muy fuerte y seguido por miembros de la corona, y que apoyan a los grupos terroristas como el ISIS y Al Qaeda, resulte  normal una acción de violencia tan  radical sobre un periodista ejecutado en una embajada.
Si bien la posición critica contra el gobierno saudí que tenía Khashoggi quien reclamaba desde su columna del Washigton Post libertad de prensa y respeto a los derecho humanos para los presos disidentes, entre otras cosas, no parece ser un motivo tan alarmante para ocasionar su muerte.  Pero estamos hablando de una política extrema donde el terror es moneda corriente. Macron lo había  dicho que: “Qatar y Arabia Saudita han financiado grupos que, siendo distintos, han contribuido al terrorismo”.

Arabia Saudita es un aliado de los Estados Unidos, y tiene casi el 20% de las reservas de petróleo mundial, lo que geopolíticamente lo coloca en el centro del interés económico, sin embargo, el consumo de petróleo se ha reducido en las ultimas décadas lo que lo hace vulnerable a aquellos países que dependen de su comodities de exportación.

La obligada reducción de su producción podría presionar a que se debiliten las sanciones de Estados Unidos contra Irán, y por otro lado, si  Rusia  aumenta su producción se llevaría una parte del mercado saudí.

Su influencia en el mercado global al ser exportador de químicos a nivel global y proveedor de aluminio en todo el mundo, necesario para el embasamiento de alimentos, bebidas, construcción, electrodomésticos y accesorios, lo coloca en un rol importante para el comercio.

El petroleo y la seguridad militar son dos elementos que juegan en la alianza con los Estados Unidos que desde la década del 40 el rey Abdelaziz bin Saud y el presidente Franklin D. Roosevelt, firmaron ese pacto que le garantizaba a Arabia Saudita seguridad militar a cambio de petróleo.

La muerte  de un periodista parece no ser importante como para quebrar esa alianza que es clave para el gobierno de la Casa Blanca.
María Celsa Rodríguez Mercado
Directora de ChacoRealidades
Analista del Circulo Acton Chile
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