Brasil: ¿Vuelven los militares?

Brasil: ¿Vuelven los militares?

El capitán retirado Jair Bolsonaro es el nuevo presidente de Brasil, país en el cual está ocurriendo un verdadero terremoto político que se ha llevado en los cachos no solo al Partido de los Trabajadores, ya previamente desalojado del poder por el juicio político a la expresidenta Dilma Rouseff, sino también a otra fuerzas políticas tradicionales que, si bien mantuvieron importante presencia regional, terminaron por ceder espacio al ultraderechista hoy devenido en mandatario electo.

Apenas han transcurrido horas de esa clara victoria frente al candidato petista Fernando Haddad y por lo tanto todos los análisissobre ese resultado pueden quedarse cortos con respecto a los factores que  los produjeron y a las consecuencias que puedan traer. Pero es indudable que Bolsonaro vence porque supo captar el descontento de la sociedad frente a la corrupción y frente a las dificultades en el campo económico.

Este resultado en primer lugar va a poner a prueba el funcionamiento de las instituciones brasileñas y hasta qué punto van a ser capaces de resistir los embates de un líder militar con ínfulas mesiánicas que, si bien llegó al poder por la vía del voto,  no parece muy ganado a resistir la tentación de doblegar los espacios institucionales para lograr sus objetivos políticos  Cuando las instituciones son débiles terminan siendo pasto fácil para este tipo de liderazgos.

En Venezuela tenemos un rollo de ese pabilo. Hugo Chávez prometió abrir la  puerta a un proceso constituyente y eso hizo. La historia la conocemos bien. Después que promovió la discusión de una nueva constitución, quiso cambiarla. El pueblo le dijo que no, peroal,final por la vía de los hechos,  impulsó muchos de los cambios que les fueron negados por la ciudadanía. Si las viejas instituciones venezolanas venían ” picadas” por el tamaño del desgaste, la corrupción y la inoperancia, las nuevas tuvieron poco tiempo para actuar con independencia real y fortalecerse frente al apabullante liderazgo del ya fallecido Jefe de Estado.

Hoy, lamentablemente, tenemos un país con unos poderes públicos teledirigidos  desde Miraflores, y el único  que no está bajo su control, la Asamblea Nacional, está inhabilitada de hecho porsupuestamente haber incurrido en un “desacato”. Chávez dejó como legado a su sucesor, Nicolás Maduro, un complejo esquema de control político que ha sido perfeccionado, si cabe el término, y no es el objetivo de este artículo profundizar en ello. Solamente advertir que el mejor antídoto para poner freno  al autoritarismo y al mesianismo es precisamente dotar a los países de instituciones fuertes, de poderes independientes y, por ende, de un sistema de contrapesos.

El mejor antídoto para poner freno al autoritarismo y al mesianismo es precisamente dotar a los países de instituciones fuertes

Cuando las instituciones se relajan, dejan de funcionar, de controlar, de poner freno a cualquier empeño por abusar del poder para beneficio propio o de una parcialidad  política, vienen los  problemas , los grandes problemas. Brasil fue testigo de uno de los esquemas de corrupción  mas perversos que se expandió por buena parte de América Latina, incluida Venezuela. El Partido de los Trabajadores salió enlodado y perdió el poder, porque , más allá de las inclinaciones políticas presentes en su poder judicial,,y obviamente en su poder legislativo, no hubo forma de esconder ese escandaloso caso de pillaje. Ahora los brasileños van a tener en la presidencia a un militar retirado, con un innegable tufo autoritario, que llega a esa responsabilidad por decisión del electorado. Existe un alto riesgo de que las instituciones del vecino país se vean ante el reto de impedir que la arbitrariedad se convierta en forma cotidiana de gobierno, como parece ser el estilo con el cual Bolsonaro ejercerá el poder, a decir de su discurso a lo largo de su campaña. Vienen días movidos en Brasil. Pudiéramos no solo estar frente a un cambio de gobierno sino también ante importantes modificaciones en el sistema político. El extremismo no es una ideología, es una forma de ser, con la izquierda o con la derecha, con sin uniforme .Las soluciones extremas no conducen sino a peligrosos movimientos pendulares. Así está Venezuela. Y así podría estar Brasil a partir del primero de enero de 2019, cuando la presidencia y la vicepresidencia de esa hermana nación queden en manos militares.…

https://venepress.com/article/-Brasil-vuelven-los-militares1540905833776

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