FILOSOFIA Y MASONERIA

¿Podemos inferir que hay una filosofía masónica?, me voy a adelantar a la respuesta para responder que no la hay, y expondré el porqué de mi afirmación

En masonería hay diferentes interpretaciones sobre lo que es la filosofía, quizá tantas como miembros de las logias, aun mas tal vez tantas interpretaciones como los masones que integran la masonería universal.- Todo depende de lo que en los dominios de la filosofía podamos comprender.- La diferencia del masón con el hombre corriente es que aquel está obligado a filosofar, en cambio este tiene una opción más libre, más propia de su voluntad y arbitrio.- El masón por el contrario tiene la obligación a partir de su iniciación de reflexionar filosóficamente.

La filosofía es una forma de expresión de ideas, seguramente la más integral y profunda, porque considera una visión más amplia, en cuyo dominio se distinguen numerosas escuelas que determinan posiciones absolutamente definidas sobre cómo entender una realidad.- Como la razón, la cultura o la civilización la filosofía evoluciona.- Su ámbito de exploración es exotérico porque ve al hombre en su devenir histórico, distante de los objetivos inmediatos de la filosofía, la masonería recoge la vertiente esotérica del conocimiento humano, no tiene límites ni tiempos reales, incita al hombre a la búsqueda de la verdad y del conocimiento, a usar de las herramientas que este ha construido para hacer posible el descubrimiento de la verdad y el desarrollo del conocimiento.

En definitiva, podemos afirmar que puede haber en masonería tantas corrientes como grandes orientes, grandes logias, logias o integrantes puesto que en masonería no existen estrecheces que limitan sus ámbitos o caminos

Es posible que los masones hagan una propuesta filosófica, a partir de determinados contenidos masónicos, pero esa filosofía no corresponderá a una opción de la Orden, sino que será propia de quien la sustente

Sin embargo, podemos también afirmar que es un hecho de que la Masonería es un fenómeno plural que abarca diferentes respuestas a la actitud interrogativa que define el accionar filosófico. – Cada época se refiere a sus propios paradigmas, y estos, a su vez surgen de la evolución de los correspondientes a la fase anterior, o sea que ni en la filosofía, ni en la Masonería existe la generación espontánea, sino que son evolutivas.

La Masonería moderna se inició como un fenómeno sociológico del siglo XVIII, netamente europeo, en el que, por lo tanto, brillaron por su ausencia las filosofías amerindias, la árabe preislámica, la filosofía africana subsahariana, la tibetana y la japonesa entre otras.

– Aunque debe aclararse que desde entonces algunas concepciones Masónicas han ido incorporando estas corrientes de pensamiento tradicional a su quehacer logial, junto con la Cábala, los discursos dionisiacos, los de la herencia de los misterios de Isis y Osiris del antiguo Egipto, los de Orfeo y Eleusis de Grecia, los de los alquimistas, los de los Pitagóricos, los de los Rosacruces, los de los teósofos, los de los espiritistas, los de la nueva era, etc.

En este orden de ideas, los diferentes linajes ideológicos en que se divide la orden discrepan en que algunos ofrecen respuestas dogmáticas a las preguntas filosóficas, otros consideran más importante las respuestas racionales, y otras poseen un marco conceptual en el que conviven dogmas cristianos y raciocinios aristotélicos.

De cualquier forma, cuando la masonería moderna nace, lo hace inmersa en el ambiente burgués del Reino Unido, en el cual las afirmaciones se hacían desde las ciencias experimentales, desafiaban los discursos religiosos dominantes en los que la filosofía y la teología marchaban de la mano, y las religiones cristianas legitimaban el derecho a gobernar. –

En este contexto, la táctica inicial de los Masones precursores consis- tio en utilizar los privilegios de las antiguas Logias Operativas para amparar el estudio de los principios fundamentales de la naturaleza, prohibiendo al mismo tiempo las discusiones sobre teología y asuntos de estado, lo cual en esos momentos, fue una decisión políticamente correcta.

Pero como la Masonería surge a lomo de caballo de la Modernidad, los rasgos fuertes de la filosofía del humanismo, tales como la secularización del conocimiento, el fortalecimiento de la ciencia y el impulso del librepensamiento también la afectaron en gran medida, resultando en consecuencia que una rama de la masonería puso el acento de sus reflexiones en la dignidad intrínseca del hombre y en su valor social

También es un hecho innegable, el que la Masonería emana de un ambiente cristiano que gravitaba sustancialmente sobre el legado de las dos más importantes escuelas filosóficas y teológicas de la edad media a saber:

La Patrística: Esta escuela del pensamiento que se da entre los siglos IV y VIII de nuestra era, en ella los pensadores como San Agustín de Hipona entre otros concilian la idea de la existencia de un alma planteada por Platón con los dogmas cristianos; y

La Escolástica: que es un movimiento que se presenta entre los siglos XI y XV de nuestra era, y tiene como eje central la tesis de Santo Tomas de Aquino, quien retoma el pensamiento racional aristotélico y lo incorpora a la teología cristiana abriendo la discusión entre fe y razón como manifestaciones de un mismo dios, conceptos que en caso de contradecirse deben priorizar lo que dice la fe

De ahí que cuando se designa a un Pastor anglicano y a otro presbiteriano, para redactar la base normativa de la Orden, el ascendiente cristiano se volvió un imperativo categórico que ha llegado hasta nuestros días, aunque con el tiempo también perdió influencia en algunas ramas de la Masonería. – En especial, las que pasaron por el tamiz de la filosofía del humanismo en Francia. –

Es decir que la base sociológica europea del siglo XVIII unida a la nueva libertad para pensar del humanismo, común en la Filosofía y la Masonería, propicia la pluralidad de inclinaciones filosóficas que observamos en la actualidad. –

Por ejemplo; algunas Grandes Logias exigen a sus miembros que deben creer en la inmortalidad del alma, y, esto es una clara herencia de la Filosofía Dualista de Platón que divide al hombre en cuerpo y alma. –

Otras obediencias plantean la creencia en un ser supremo, o, en un creador del universo, que es, a su vez una herencia común en el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. – Otras en cambio no lo hacen separando la filosofía de la teología en sus Logias.

Y el tema no es lineal, ya que podemos encontrar en nuestros talle- res elementos provenientes de diferentes fuentes, por ejemplo, los fuertemente racionalistas dan un significado cualitativo a los números tres, cinco y siete, etc., lo cual no es ni más ni menos que una concepción Pitagórica alejada de toda racionalidad empírica o experimental, pero que entre nosotros son símbolos que poseen una función constructiva.

Por otra parte, algunas Masonerías consideran que temas como los de la moral, la ética, etc., son relativos al observador y solo toman con firmeza aquellos conocimientos que han sido sometidos al tamiz de la experiencia verificable. – Otras masonerías basan sus sistemas de valores en asuntos como los de la fe, las creencias, las percepciones extrasensoriales, el misticismo, los conceptos metafísicos, la espiritualidad, las tradiciones judías, etc.

Podemos encontrar en nuestros discursos masónicos coincidencias con los trabajos de Kant, Hegel, Marx, Krausser, entre los pensado res del siglo XIX; inclusive los textos de Darwin y los antropólogos aportan nuevas propuestas a las discusiones sobre aquello que estamos dispuestos a aceptar, y, esto visto de una manera muy escueta.

De todos modos, en cuanto se refiere al siglo XX, y al margen de aquellas masonerías que buscan una experiencia mística en sus miembros o mantienen una posición filosófica derivada de la conciliación del mundo griego con los contenidos bíblicos, un observador desprevenido notaria con facilidad que el discurso Masónico liberal de hoy comparte especulaciones con por lo menos las siguientes escuelas filosóficas por su preocupación por temas tales como la libertad, la libertad, la voluntad, el pensamiento crítico y la filosofía de la ciencia, etc. Que son conceptos básicos, bastante trajinados en amplios sectores de la Orden desde el siglo XVIII:

Existencialismo: resalta el rol decisivo de la existencia, la libertad y la elección individual basado en el pensamiento del filósofo francés del siglo XVII Blas Pascal, quien afirmaba que ” una filosofía sistematica que se considera capaz de explicar a Dios y la humanidad representa una forma de orgullo” Sus principales cultores en el siglo XX fueron Soren, Kierkegaard, Nietzsche, Heidegger y Sartre.

Estructuralismo: en este movimiento filosófico el lenguaje es clave; surgió en Francia en el año 1955 cuando el antropólogo Claude LeviStrauss público un artículo con el título “El estudio estructural del mito: un mito”, en donde afirmaba que el mito, como el resto del lenguaje está formado por unidades constituyentes que deben ser identificadas, aisladas y relacionadas con una amplia red de significados. –

Entre los principales pensadores de esta escuela se destaca el historiador Michel Foucault, quien se propuso resaltar que las ideas básicas que la gente considera verdades permanentes sobre la naturaleza humana y la sociedad cambian de acuerdo al momento histórico y a la cultura. – Foucault propone que el hombre desarrolle una ética individual en la que cada uno lleve su vida de tal forma que los demás puedan respetarla y admirarla.

Por su parte y dentro de esta escuela el psicoanalista Jaques Lacan, sostuvo con énfasis que “el dominio del lenguaje de los otros es el núcleo de la alienación psicológica”

Postmodernidad: Esta corriente filosófica se desarrolla a partir de 1970, y cuenta entre sus pensadores a filósofos de la talla del español Fernando Savater, el francés Jean-François Lyotard, el rumano Emil Cioran, el italiano Gianni Vattimo, etc. Ellos estiman que esta última corriente filosófica, con todo y su carga de desencanto y revisión de la modernidad y el humanismo, no es sino una reedición actualizada de los viejos sofistas griegos que sostenían puntos de vista filosóficos mucho más amplios que los de una escuela en particular, y desestimaban con un gran sentido crítico a quienes sostenían verdades absolutas y/o oficiales.

Otros filósofos: Vale la pena, también mencionar los trabajos relacionados con el estudio de la voluntad adelantados por Arthur Schopenhauer, los de la crítica al idealismo de Bertrand Russell, y los de la filosofía de la ciencia de Karl Popper, ya que en sus ideas se encuentran claras referencias sobre los masones

Conclusiones

A grandes rasgos, la masonería es una construcción humanista levantada sobre el terreno de cristiano de la Europa renacentista, con el fin inicial de separar la filosofía y la ciencia de la teología

En su expansión, la Masonería, dada su virtud de punto de encuentro de personas de diferentes opiniones, puso en contacto a las más variadas escuelas del pensar filosófico en distintas medidas y de acuerdo a la inclinación personal de los miembros de cada Gran Logia

La relación entre la Masonería y la filosofía siempre ha sido la de un compartir ideológico y, es incuestionable que desde el siglo XVIII muchas Logias han servido de caja de resonancia para el éxito social de muchas ideas filosóficas. – En la actualidad, la calidad del Taller de opinión y/o de centro de reflexión de la Masonería sigue llevando a la Orden la influencia de las nuevas especulaciones filosóficas.

No obstante, la perdida actual de vigencia del Humanismo y de la moral basada en dogmas está haciendo languidecer a muchas Grandes Logias que en el pasado fueron muy activas y tuvieron una gran membresía. – Mientras tanto, otras Masonerías están apareciendo o fortaleciéndose con una lectura no prejuiciada de las tradiciones, la doctrina, el simbolismo y los grandes documentos de la Orden.

De ahí, que el reto actual de la Masonería con miras a su supervivencia sea el de mantener el interés ideológico actualizado al mundo de hoy.

Hertzlia 18/09/11

SALOMON BIALOSCORNIK R:. H