MASONERIA Y CONOCIMIENTO EN EL GRADO DE APRENDIZ

Gustavo Pardo Valdés 33

Pasado Gran Canciller Secretario General del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba del REAYA. (2005-2008), Presidente de la Comisión Nacional de Docencia Masónica (1999-2008) y Presidente de la Academia Cubana de Altos Estudios Masónicos de la Gran Logia de Cuba de AL y AM (2005-2012).

Albert Pike define lo que es una logia masónica, como una asamblea o reunión de masones en la cual se encuentran presentes las Tres Grandes Luces de la Masonería; es decir, la Biblia, la Escuadra y el Compas.

No obstante, ellas no se encuentran situadas en cualquier parte del local, ni puestas indistintamente o al azar. Por el contrario, los antiguos masones dispusieron que las Grandes Luces habrían de hallarse ubicadas en el lugar más solemne de la logia: sobre el Altar.

Por otra parte, también resulta de importancia simbólico-doctrinal la disposición en que las mismas han de hallarse, considerando que la Escuadra y el Compas yacen sobre el Libro Sagrado, significa que de este Libro es del cual ellas extraen su fundamento social y espiritual.

Efectivamente, a la Masonería se le considera una Escuela de formación  Iniciática, en la cual los masones perfeccionan las normas de conducta ético-morales que socialmente les distingue como personas de honor; ello no sería posible si dicha espiritualidad no mediara del basamento espiritual contenido en el Libro Sagrado.

Como sabemos, la Biblia es la suma de diversas narraciones comprendidas en dos libros: El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. En el primero se expone la relación de Dios con el pueblo israelí. Por su parte, el Nuevo testamento está centrado de la vida y obra de Jesús El Cristo.

Los masones consideran que la Biblia sintetiza el perfecto Equilibrio  existente entre la Fuerza y la Sabiduría del Gran Arquitecto del Universo (GADU), lo cual origina la Armonía que el masón ha de alcanzar tanto en el plano físico como en el espiritual.

Es, precisamente, de esta triada de la cual la Masonería deriva la conveniencia de conciliar la ley moral (simbolizada en la Columna “B”) con las responsabilidades materiales humanas (atribuidas a la Columna “J”).

Efectivamente, recordemos que estas dos Columnas marcan la separación entre el mundo externo o profano y la logia masónica, representando con ello el límite o frontera entre las sombras impuestas por una educación fundamentadas en dogmas y tabúes limitantes al conocimiento humano y la Luz proveniente de la Educación Masónica que muestra al iniciado el armónico equilibrio que ha de existir entre el uso de la Fuerza y el Conocimiento de las leyes morales y sociales que impulsan el progreso humano.

El sendero de la iniciación doctrinal, conduce a los masones al conocimiento de sus objetivos o fines como seres humanos, que no es otro que el de trabajar para procurar su propio bien, el bien familiar y el de sus semejantes; siempre que ello se haga en absoluta  concordancia con la ley suprema del universo; o sea, con la armónica combinación entre la ley moral, ley natural y ley eterna.

Esta combinación de conocimientos está simbolizada en las dimensiones universales de la logia masónica, las cuales son únicamente limitadas por la inmensidad del firmamento.

Para alcanzar la comprensión del equilibrio armónico que todo iniciado debe poseer, se requiere del estudio y la práctica de los conocimientos que la Masonería reserva a sus miembros en los distintos grados en que ha dividido la Escalera Mística, o Escalera de Caracol.

Es por ello que el Sistema Doctrinal Masónico se fundamenta en la necesidad de proporcionar a sus iniciados las herramientas implícitas en el Conocimiento, sin ello, no hay Masonería.

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