Portugal, país de masones

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EFE COMENTARIOSCon más de 280 años de historia, la masonería portuguesa se mueve entre la discreción y la polémica.Lisbosa, Portugal.- Aunque no existen documentos concretos sobre la instalación de la masonería en Portugal, los datos apuntan a que la primera orden fue fundada en 1727 por un grupo de comerciantes británicos, lo que la situaría como una de las más antiguas de Europa.

Pero a pesar de su larga historia, su carácter discreto sigue suscitando el desconocimiento entre la población, que en ocasiones la confunde con una secta, una religión o incluso una organización política.

Los propios masones la definen como una orden de corte humanista, basada en el librepensamiento y la tolerancia, y que tiene como objetivo el desarrollo espiritual del hombre, que se consigue a través de lo que denominan «conocimiento masónico».

En la actualidad, se calcula que en las diferentes obediencias portuguesas hay entre 5,000 y 6,000 masones, una cifra llamativa a pesar de que no se acerca ni remotamente a las de Francia e Inglaterra, países con larga tradición y en los que los miembros de las logias se cuentan por cientos de miles.

El número de masones lusos supera al de la vecina España, donde esta orden tiene unos 3,500 miembros. El dato llama la atención si se tiene en cuenta que Portugal apenas tiene 10,5 millones de habitantes, frente a los 47 millones de España.

Entre las obediencias portuguesas destacan el Gran Oriente Lusitano -fundado en 1802-, la Gran Logia Legal de Portugal, creada en 1996, y la Gran Logia Simbólica de Portugal, la única que practica un antiguo rito esotérico denominado «Memphis Misraim».

También existe la Gran Logia Femenina de Portugal, fundada en 1997 y constituida únicamente por mujeres. 

MASONES HISTÓRICOS

No pocas son las figuras históricas lusas que se han asociado a la masonería, empezando por el célebre Marqués de Pombal, inmortalizado ante los ojos de los portugueses por diseñar la reconstrucción de la «Baixa», el barrio más céntrico y animado de Lisboa, tras el terremoto de 1755, una zona que ahora esconde numerosos símbolos masones.

Pedro IV, que reinó en Portugal en 1826 y en Brasil entre 1822 y 1831, llegó a ser gran maestro del Gran Oriente Brasileño, como se conoce a la figura que dirige las obediencias masónicas. 

La masonería tuvo un papel especialmente importante durante la Primera República de Portugal (1910-1926), donde gran parte de los políticos reconocieron su condición de masones, incluidos tres presidentes.

De la historia más reciente destacan las figuras de António Reis, uno de los cofundadores del Partido Socialista, que participó en la  operación militar que acabó con el régimen de António de Oliveira Salazar; o la de António Arnaut, ministro de Asuntos Sociales en 1978 y fundador del Sistema Nacional de Salud.

Ambos fueron gran maestro del Gran Oriente Lusitano.  Pero son casos excepcionales, ya que en los últimos años pocos son los personajes públicos que han asumido su condición de masones, especialmente después de que la masonería fuera prohibida y tratada como un estigma durante el régimen de Salazar, al igual que ocurrió en España con la dictadura franquista.

«Es más fácil que aquellas figuras públicas que a la vez son dirigentes en una obediencia masónica asuman públicamente que son masones», confirmó a Efe el historiador luso António Ventura, que ha dedicado parte de su obra a investigar la masonería lusa.

La masonería «tradicionalmente fue una organización de élites», explicó Ventura, por lo que es «natural que se relacione con los sectores de la política, la economía, la cultura y la universidad», indica.

ASUNTO POLÉMICO

«Dado su carácter discreto fue siempre un asunto susceptible de polémica», contó Ventura, quien destacó que en los últimos 30 años «se repiten periódicamente en los medios de comunicación las mismas noticias sobre la masonería, que sitúan a las figuras lusas más destacadas en la órbita de esta organización».

La sombra de la masonería en Portugal es tan alargada que ni siquiera el propio Salazar se libró de los rumores de pertenecer a una obediencia, a pesar de que prohibió esta organización durante la dictadura.

Más recientemente, los rumores incluso alcanzaron al actual presidente de la República, el conservador Aníbal Cavaco Silva.

El socialista Mario Soares, que ocupó ese mismo cargo entre 1986 y 1996, reconoció que en la época que estuvo exiliado en Francia durante el régimen de Salazar se unió a una organización masónica, pero al volver a Portugal lo dejó «porque estaba pasado de moda».

Para echar más leña al fuego, el grupo de piratas informáticos LulzSec divulgó, en 2012, una lista con casi 2,000 nombres relacionados con el Gran Oriente Lusitano en la que aparecían políticos, empresarios, jueces, militares, periodistas y profesionales de otros sectores.

LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Desde las obediencias masónicas niegan que esta organización esté tan extendida en las esferas de poder y que intervenga de cualquier forma en la toma de decisiones.

«Las manzanas podridas son la excepción», aseguró hace un par de años el actual gran maestro del Gran Oriente Lusitano, Fernando Lima.

En declaraciones a Efe, el gran maestro de la Gran Logia Simbólica de Portugal, Pedro Rangel, sostuvo que «el 99 % de las noticias que aparecen sobre tráfico de influencias son falsas y la mayor parte de las personas que están en la masonería son ciudadanos comunes».

«Sinceramente, no sé cuántos diputados son masones, pero puedo asegurar que no hay ninguna influencia de la masonería sobre los diputados que lo son, porque no se nos permite hablar de política», afirmó.

Rangel explicó que la mayoría de las personas se unen a una obediencia masónica buscando una «respuesta espiritual, una escuela del saber» que les permita desarrollarse como persona, y recalcó que, «aunque no se suele contar, la masonería fomenta el comportamiento solidario y valores como la caridad y la ayuda al prójimo».

«Sería muy bueno que todos los diputados fueran masones, daría una garantía de principios éticos», consideró. 

Aun así, no cree que la masonería pueda desprenderse alguna vez de esa imagen negativa que todavía guarda ante la sociedad. 

«Podemos intentar construir una imagen positiva, pero los medios estarán siempre a la espera de que haya un masón que se porte mal para tirarse encima», concluyó. 

DESTACADOS:

+++ Pedro IV, que reinó en Portugal en 1826 y en Brasil entre 1822 y 1831, llegó a ser gran maestro del Gran Oriente Brasileño, como se conoce a la figura que dirige las obediencias masónicas. 

+++ Entre las obediencias portuguesas destacan el Gran Oriente Lusitano -fundado en 1802-, la Gran Logia Legal de Portugal, creada en 1996, y la Gran Logia Simbólica de Portugal, la única que practica un antiguo rito esotérico denominado «Memphis Misraim».

+++ También existe la Gran Logia Femenina de Portugal, fundada en 1997 y constituida únicamente por mujeres. 

Por Paula Fernánde/EFE-Reportaje

https://vanguardia.com.mx/portugalpaisdemasones-2347427.html

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