La Mariscala: biografía de una luchadora peruana

Francisca Zubiaga y Bernales (1803-1835), conocida como “La mariscala”, fue la esposa de Agustín Gamarra, quien asumió el puesto de presidente en el Gobierno peruano en dos ocasiones. Su sobrenombre se debía al puesto de mariscal que ostentaba su marido.

Su título, su historia y su fama van más allá de haber sido la esposa de alguien importante. El apoyo que dio a su marido quedó demostrado más que con palabras, pues no tuvo problemas en subir a un caballo e ir a la batalla. Hoy se la podría definir como una mujer con agallas.

Unidentified painter [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)%5D

Francisca Zubiaga fue una de las pocas mujeres de la época que marcaron historia estando dispuesta a romper moldes, ser diferente e intrépida. Se la define como ambiciosa, con clase y amante del poder. Su vida fue corta, pero la huella que dejó en la historia fue profunda e inolvidable.

Biografía

Francisca Zubiaga y Bernales fue hija de Antonio de Zubiaga, un contable de origen español, y de Antonia Bernales, de la región del Cusco en Perú. Antonia quedó embarazada mientras vivían en la costa peruana, por lo que su esposo decidió emprender un viaje a caballo hacia el Cuzco para que su hija naciera en la tierra natal de su madre.

No obstante, no consiguieron llegar y Francisca nació en Anchibamba, en el distrito de Lucre. Este fue el comienzo que parecía presagiar la vida agitada de esta mujer con temple.

Desde temprana edad dejó ver su predisposición a lograr sus objetivos de manera tenaz. Por ejemplo, con doce años expresó a sus padres su voluntad de ingresar en un convento y convertirse en monja.

Monasterio de Santa Teresa

Aunque esta idea no fue del agrado de sus padres, la fuerte influencia religiosa que reinaba en la época y la insistencia de su hija, consiguieron hacerles cambiar de opinión.

La pasión que demostró en su nueva vida en el Monasterio de Santa Teresa extremando las penitencias, la hicieron caer enferma, por lo que sus padres decidieron sacarla del convento cinco años después de su ingreso.

Poco después, por razones desconocidas, su padre Antonio de Zubiaga decidió volver a España, abandonando a sus hijas en el Monasterio de la Encarnación. Fue justo en esta época en la que en la mayor parte de América Latina, también en Perú, se estaba dando el fenómeno conocido como la Fiebre Libertadora, una lucha que tenía como objetivo independizarse de las colonias europeas.

Su matrimonio

Abandonada por su padre y viviendo en un tiempo en el que difícilmente una mujer podría subsistir sola, Francisca se vio obligada a encontrar una salida. En parte por amor, en parte por ansias de poder, contrajo matrimonio en 1825 con Agustín Gamarra quien ostentaba el puesto de prefecto de Perú.

Fue en ese mismo año cuando Simón Bolívar sucedió a José de San Martín y llegó al Cuzco. Agustín Gamarra, deseoso de mostrarle su adhesión, envió a su bella esposa a que pusiera sobre sus sienes una corona de oro y brillantes.

Bolívar se la quitó de su propia cabeza para ponerla en la de Francisca, con quien bailó toda la noche. Se dice que desde entonces mantuvieron un romance, del que Gamarra no estaba al tanto, o del cual no quiso ser consciente.

No obstante, Francisca se hizo seguidora acérrima de Bolívar y desde aquella noche comenzó a practicar equitación, manejar el florete y la pistola. Sus ansias de poder seguían creciendo.

Llega a ser La Mariscala

Si algo tuvo claro Francisca Zubiaga y Bernales es que no iba a ser una esposa tradicional. Cuando su esposo hizo la expedición a Bolivia en 1828, ella lo acompañó y asistió a todas las reuniones que este tuvo con los líderes bolivianos. Fue montada a caballo y vestida como una militar, con el fin de que los soldados le otorgaran el respeto merecido en el ejército.

También se ganó el respeto de su marido, quien confiaba en que ella se quedara al cargo durante sus ausencias del país. En estas ocasiones ejerció un dominio absoluto, arrogante y exigía a los soldados tener buenos modales, pulcritud y elegancia en sus uniformes.

Fue entonces cuando comenzaron a llamarla La Mariscala, título que demostraba el respeto que sus subordinados le tenían.

Sus logros

El título no le vino grande en absoluto, pues participó en las batallas que encabezaba su esposo como una más. En una ocasión en la que su marido se ausentó, dejó al cargo a Antonio Gutiérrez de la Fuente.

La Mariscala descubrió que estaba conspirando contra su marido y comenzó una persecución en su contra hasta que este se vio obligado a huir del país.

En otra ocasión, un grupo de infantería se sublevó, ni corta ni perezosa se enfundó una capa y se adentró en el cuartel gritando:

– ¡Cholos! ¿Ustedes contra mí?

Asustados y confusos no pudieron más que responder:

-¡Viva nuestra patrona!

No tuvo ningún pudor de hacerse respetar ante otros, no solo como un personaje poderoso sino también como mujer. Por ejemplo, durante una celebración en el Palacio de Gobierno azotó personalmente a un oficial que presumía de haber tenido relaciones sexuales con ella. Si era verdad o no, nunca se sabrá.

Durante la autoproclamación como Jefe Supremo de Perú de Pedro Pablo Bermúdez, la cual estaba respaldada por Gamarra, se generó un revuelo que puso en aprietos a Bermúdez. Gracias a las tropas encabezadas por La Mariscala pudo ser rescatado y refugiado en las montañas.

Su derrota y muerte

Este último acontecimiento desató una guerra civil en Perú que obligó a la pareja a huir. Gamarra lo hizo hacia Bolivia, mientras que Francisca logró escapar disfrazada de clérigo hacia el Callao, una ciudad en el centro-oeste de Perú.

Más tarde se mudó a Valparaíso, una pequeña ciudad de Chile. Fue en el barco que la llevaba allí donde conoció a Flora Tristán, escritora peruana que incluyó descripciones de su encuentro con La Mariscala en su libro Peregrinaciones de una paria.

En ellas se deja ver que a pesar de haber perdido todo, Francisca conservaba su templanza, su confianza en sí misma y su amor propio durante estos años tan difíciles de su vida. Aun así, lloró hasta la saciedad por verse obligada a abandonar su país. Murió en Valparaíso presa de una tuberculosis el 8 de mayo de 1835.

Tras analizar su vida, no es de extrañar que varios historiadores dijeran de ella: “Esta mujer ha sido mucho hombre”.

Referencias

  1. Cemhal.org. 2019 [cited 17 February 2019].
  2. Francisca Zubiaga y Bernales. (2018, 30 de octubre). Wikipedia, La enciclopedia libre.
  3. Primer gobierno de Agustín Gamarra [Internet]. Es.wikipedia.org. 2019.
  4. Tobón, A., Tobón, A., & perfil, V. (2019). BOLÍVAR Y LA MARISCALA FRANCISCA ZUBIAGA.
  5. La Mariscala – El Generalísimo. (2019).

https://www.lifeder.com/la-mariscala/

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