La historia del Palacio de Versalles

ANTES DEL PALACIO: UN LUGAR DEDICADO A LA CAZA

Retrato de Luis XIII de Champaigne

El padre del Rey Sol, Luis XIII, fue quien llevó a la realeza a Versalles. El joven rey cazaba con su padre, Enrique IV, en esta zona forestal pantanosa. Más tarde, Luis XIII, que padecía agorafobia, quiso alejarse de su madre María de Médici, que ejercía la regencia después de que Ravaillac asesinara al rey. Por ello, prefirió pasar más tiempo en Versalles. Se construyó entonces un primer palacio en 1623 en el dominio de Versalles para recibir al rey cuando fuera a cazar. Este palacio se amplió en 1631 con jardines a la francesa e instalaciones para el paseo real. Desgraciadamente, cuando comenzó el reinado de Luis XIV, Ana de Austria, aconsejada por el cardenal Jules Mazarin abandonó Versalles, que permaneció deshabitado hasta los trabajos de construcción encargados por el joven rey en 1660. Este palacio, conservado por el Rey Sol para ser la base de su propio palacio, es hoy en día la zona de rodea el Patio de Honor.

LA CONSTRUCCIÓN DE UN TESORO DE LA ARQUITECTURA FRANCESA

Durante los reinados de Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, el Palacio de Versalles fue una residencia real constantemente en obras. Los jardines se fueron ampliando y se fue perfeccionando el parque. Los jardines se fueron ampliando y se fue perfeccionando el parque. Además, las obras dentro del palacio continúan, a veces para cambiar la decoración al gusto de la nueva reina, a veces para terminar grandes proyectos como la Ópera Real o la Capilla Real.

Sin embargo, el dominio alberga otros edificios que no pueden disociarse de la historia del palacio.

El Gran Trianón de mármol se habilitó en 1687 para ofrecerle una segunda residencia al Rey Sol, donde se instaló más tarde Luis XV y la reina María Leszczyńska. Por otra parte, el Pequeño Trianón se construyó de 1761 a 1768 para la favorita del rey, Jeanne-Antoinette Poisson, conocida también como Madame de Pompadour. Años más tarde, se instalaría allí la reina María Antonieta para alejarse de la fastuosidad de la corte del rey Luis XVI. Además, hizo instalar un teatro y una aldea rural de inspiración normanda.

El Pequeño Trianón

EL MOMENTO DECISIVO DE 1789

La Revolución Francesa arrebató 7.000 hectáreas al dominio. Sin embargo, no lo abandonaron. Napoleón I se instaló en el Gran Trianón y quiso convertir el palacio en una residencia imperial, pero este proyecto desapareció con el fin del Imperio. Durante su restauración, Luis XVIII, hermano de Luis XVI tuvo la intención de convertir Versalles en su residencia de verano. Este proyecto fracasó, pero permitió comenzar los trabajos de restauración. Napoleón II, motivado por la emperatriz Eugenia, lo convirtió finalmente en un lugar de recepción.

UN LUGAR CENTRAL PARA DIPLOMACIA

El Palacio de Versalles no ha vuelto a ser una residencia real después del reinado de Luis XVI. En cambio, este lugar, símbolo de la grandeza de Francia, ha sido utilizado por los diferentes dirigentes que se han ido sucediendo en el poder. Esto lo convirtió en un lugar clave para la diplomacia, donde tuvieron lugar acontecimientos que marcaron momentos cruciales en Europa, como el Tratado de Versalles de 1919. Además, el general de Gaulle utilizó el Gran Trianón como residencia para los jefes de Estado extranjeros que visitaban Francia y habilitó una zona presidencial, que ahora vuelve a pertenecer al palacio.

La firma del Tratado de Versalles

En 1995, el Palacio de Versalles y su dominio se convirtieron en el Establecimiento público del palacio, del museo y del dominio de Versalles. El público puede visitarlo por su cuenta o con visitas guiadas para descubrir este patrimonio histórico (Palacio de Versalles entradas). Igualmente, se organizan espectáculos como las Grandes Aguas Musicales o las representaciones de la Ópera Real, para vivir Versalles como en los tiempos de los reyes.

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