Miedo, Inseguridad y Ansiedad: cómo empezar a transformarlas

El miedo es una emoción que provoca muchas actitudes en nuestro comportamiento como la inseguridad, ansiedad, intranquilidad, angustia, fobias, etc. Cuando estas emociones o actitudes suceden con frecuencia en nuestra vida, es muy importante aprender a transformarlas ya que no sólo nos restan gozo y creatividad a nuestros días, sino que son las causantes de una larga lista de enfermedades y síntomas en nuestro cuerpo.

¿Qué es el miedo?

El miedo, se puede decir, es una emoción hasta cierto punto normal y necesaria para preservar o cuidar nuestra vida y cuerpo. Sin el miedo no podríamos cuidarnos y no tendríamos ese instinto de girar la cabeza al cruzar una calle, o tener ciertas precauciones con las cosas que hacemos. Sin embargo, cuando esta emoción se vuelve algo constante en nuestra vida, es porque en el fondo hay una sensación de no poder dominar, resolver o no estar a la altura de alguna cosa o circunstancia que nos puede provocar dolor, libertad, gozo, felicidad o integridad.

El miedo es una emoción emoción central o raíz de la cual derivan la inseguridad, la intranquilidad, impaciencia, estrés, ansiedad, angustia, fobias y temores más fuertes.

Enfermedades y síntomas que genera el miedo

Hay una gran lista de enfermedades, síntomas y consecuencias que genera el miedo cuando no sabemos cómo entenderlo, dominarlo y trascenderlo.

El miedo constante genera…

  • Fuertes tensiones en el cuerpo que derivan en problemas de huesos, articulares y musculares.
  • Tensiones en el cuerpo que nos hacen más propensos a lesiones, caídas, golpes, etc.
  • Insomnio, cansancio, problemas de visión, de vista, etc.
  • Tensiones mandibulares, estrés facial, de cuello, problemas cervicales, de espalda, etc.
  • La inseguridad, el miedo y la ansiedad provocan que el cuerpo segregue gran cantidad de cortisol, una sustancia que desgasta y degenera tejidos, sistemas y órganos.
  • La incertidumbre o inseguridad constantes provocan problemas de estómago como espasmos y cólicos.
  • Caída de cabello, problemas de piel.
  • Baja de defensas en general.
  • Agotamiento del sistema nervioso del cual derivan una gran cantidad de problemas como cardiovasculares, pulmonares, renales, etc.
  • Problemas de vista, de oído, etc.
  • Infecciones y contagios.

¿De dónde proviene el miedo?

Como hemos visto, el miedo proviene, desde su raíz más profunda, en una sensación de “no poder”, es decir, que la persona se siente más pequeña o poco poderosa o hábil que las circunstancias que siente no podría manejar, y que le restarían gozo, integridad o felicidad a su vida. SE puede decir que el miedo es la consecuencia de una comprensión profunda de lo que es la espiritualidad y el desarrollo de nuestros poderes esenciales.

Por ejemplo. Una persona con miedo a la enfermedad. Este miedo proviene de una sensación de no poder controlar o dominar la enfermedad o algún síntoma, lo cual haría a la persona pensar en una situación donde tendría que volverse quizá dependiente, tener dolor, sufrimiento o alguna incapacidad que le impediría realizar su vida normal. Y esto es quizá la causa de que muchas personas teman la enfermedad, que en el fondo temen al dolor, a ser privados de su libertad para hacer las cosas a causa de esta.

¿Qué tipo de miedos existen?

Existe el miedo a la soledad, a ser abandonado, a la oscuridad, a cielos animales u objetos, a no ser querido, a no tener suficiente dinero, afecto, salud, etc. Y también esta el miedo a no ser exitoso o no ser lo que uno desea ser.

Todos estos miedos, cómo lo hemos visto, están asociados a una sensación de impotencia.

¿Cómo empezar a transformar el miedo o la inseguridad en una emoción o energía constructiva?

Para empezar a transformar el miedo en una sensación de paz, tranquilidad y seguridad, la cual es muy importante para crear la vida que queremos, es muy importante empezar a considerar que todo los miedos están relacionados con una falta de dominio de nuestros pensamientos o de nuestras mente, lo cual significa que los pensamientos ejercen el poder sobre nosotros, en lugar de nosotros ejercer el poder en nuestros pensamientos.

Muchos pensamientos rondan a veces por nuestra cabeza que no deseamos o queremos. Cuando no tenemos una mente entrenada o fuerte, estos pensamientos indeseables pueden dispararse de pronto ante cualquier situación o problema, muchas veces no se pueden frenar, llevándonos a sentir gran cantidad de cosas nada gratas ni deseables.

Cuando no sabemos como frenar o ponerle fin a un pensamiento indeseable, nos sentimos cada vez más enredados en la emoción que nos provoca. Pensar constantemente lo que no se desea puede llevar a un fuerte estrés que provoca ansiedad, angustia, inseguridad. Y este pensamiento puede llegar a eclipsar todos los asuntos en nuestra vida.

La mente es como un caballo

Imagina que montas un caballo salvaje con rienda suelta: te puede causar un fuerte estrés, llevar a donde no quieres, e incluso puede tirarte y lastimarte. Así son los pensamientos La mente, que equivale a todo lo que pensamos, es como un caballo que hay que aprender a domar. Así pues, la próxima vez que tengas miedo de algo, te sugiero, para empezar, escribir el pensamiento que no deseas o que te molesta. Escribir lo que te da miedo es un buen inicio para enfrentar los pensamientos indeseables.

Es muy importante que consideres que no sólo basta pensar positivo o evadir el pensamiento indeseable, porque esto sólo lo fortalecerá. Imagina que el pensamiento que no deseas quiere ser escuchado, y si no le prestas atención, este pensamiento se hará más fuerte hasta que lo escuches. Así que no sólo tratar de pensar positivo o evadir lo que pensamos. Se trata de enfrentarlo y fortalecernos a través de estos pensamientos.

Enfrentando el miedo

Una vez que has escrito lo que te da miedo, viene la parte de empezar a enfrentar lo que temes. Nada mejor que quitarle poder a esos pensamientos, y una forma es sentir que eso que piensas es sólo un pensamiento. Y un pensamiento no puede dañarte ni lastimarte ni causarte dolor. Así que lo único que le provoca dolor, temor o una sensación de huida o residencia ante lo que ves, es que juzgas lo que piensas como malo. El juicio de que algo es malo, es lo que nos genera el miedo.

Desde la perspectiva espiritual, no existe algo así como malo o bueno. Sólo hay experiencias que nos enriquecen y nos hacen crecer y aprender nuevos caminos y nuevos poderes. Cada cosa que consideras “mala”, puede ser o es la gran oportunidad para aprender cosas nuevas y entender más acerca de ti, y de lo que es el amor.

Así que observa lo que temes sin juicio, evita juzgarlo como malo o bueno. Simplemente observa lo que piensas como una posibilidad en esta vida, y luego, decreta bajo tu libre albedrío, que tu deseas aprender en amor y no en dolor, así que sustituye el pensamiento que no deseas por el que si deseas.

Atestiguar y contemplar los pensamientos indeseables sin juicio, y aprender a sustituirlos por los que deseas, tan sólo observándolos, es una practica que empezara a hacer tu mente fuerte. Te sugiero veas los videos adjuntos si tienes alguna duda. Aquí encontrarás una practica guiada para enfrentar lo que temes. Si persistes, verás que poco a poco empiezas a sentirte con una mente más poderosa y tranquila.

https://www.vivirsabiamente.com/miedo-inseguridad-ansiedad-como-empezar-a-transformarlas/

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