‘Fact Checking’ o la moda de la comprobación de datos políticos

El 64% de los votantes estadounidenses usan estos recursos, según una encuesta realizada por Google este mes de octubre

CAROLINA GARCÍA

Captura de pantalla del 'Washington Post' y su sección 'Fact Checker'

Cuanto más próximo está el día de las elecciones en Estados Unidos, los votantes se enfrentan a un mayor número de argumentos, estadísticas y división de declaraciones por parte de ambos partidos, tanto demócrata como republicano. Si bien Internet ha provocado que la información sea cada vez más accesible a los ciudadanos también ha llevado a que el sesgo y la mentira sean parte de la misma. Esta situación, y más en plena campaña electoral, ha proliferado la creación de sitios web en EE UU que se dedican exclusivamente a la comprobación de los hechos, en este caso políticos, los llamados Fact Checkers(verificador de datos). Su fin es investigar a fondo las historias publicadas en medios de comunicación.

Una encuesta elaborada este mes de octubre por Google Illustrate concluyó que el 64% de los votantes estadounidenses han acudido a estos portales en la Red con el fin de comprobar cuenta verdad o mentira hay en las declaraciones de ambos candidatos en esta campaña electoral de 2012. Este documento concluye que “la Red es una vía de escape para aquellos que no confían en lo que se dice en las televisiones”. Para ellos, continúa la encuesta, Internet es un lugar en el que pueden preguntar dudas específicas sobre los temas políticos que les interesan e intentar buscar las respuestas correctas.

Esta necesidad patente en la sociedad de distinguir entre lo real y lo falso ha motivado la creación de instituciones totalmente dedicadas al fact-checking de datos políticos en EE UU.

FactCheck.org es un proyecto de la universidad de Pensilvania que se anuncia como “un defensor de los votantes no partidista y sin ánimo de lucro”. Fundada en el año 2003 por el periodista Brooks Jackson, quien cubrió las noticias en el Congreso de Washington durante tres décadas. Entre las funciones de la página Web, se incluyen: responder a las preguntas de los lectores sobre lo que han escuchado o leído en los distintos medios de comunicación o redes sociales, desarrollar una serie de artículos semanales con sus conclusiones y avisar sobre los rumores falsos o engañosos acontecidos, entre otras tareas.

Politifact.com, otra de las Webs de fact checking más famosas del país, nació hace cinco años y fue creada por el reportero del Tampa Bay Times en Washington , Bill Adair (ganador de un premio Pulitzer). La Web se diferencia de sus competidoras, sobre todo, en el hecho de haber creado una lista en la que se incluye toda la verborrea de los políticos y un medidor de verdades de ambos candidatos.

Además, existen otros portales, como politicalcorrection.com, compañía nacida en 2010 que basa su actividad en el análisis de la campaña elaborada por reputados periodistas estadounidenses sobre todo de tendencia demócratas, y newsbusters.org, una respuesta a la anteriormente citada con un corte más conservador.

Los periódicos más prestigiosos del país también se han apuntando a este fenómeno. The Washington Post incluye, desde 2007 y en época de campaña electoral, tanto en su edición digital como en la de papel, un espacio informativo denominado The Fact Checker en el que se evalúan los hechos y declaraciones de los candidatos. Este miércoles, por ejemplo, el titular de este espacio dirige su atención a la segunda contienda presidencial acontecida ayer. “Nuevo debate, los candidatos reciclan viejas consignas”, asegura uno de los encargados del espacio, Glenn Kessler, quien divide el artículo en distintos epígrafes, que en esta ocasión, hablan de empleo, de la clase media estadounidense o de terrorismo y Libia.

A pesar de que el fact checking está aumentando en EE UU, todavía son muchos los que siguen eligiendo la televisión como primera opción para informarse de asuntos políticos, según explica The Huffington Post. De hecho, una encuesta elaborada en el año 2011 por el Centro Pew reveló que los estadounidenses usaban las cadenas de televisión locales para informarse más que otros medios como periódicos, canales nacionales, radio o Internet.

Este fenómeno, además, todavía no es accesible a todos los estadounidenses, porque no todo el mundo tiene Internet en su casa. “Tan solo cuatro de cada 10 hogares con ingresos inferiores a los 17.000 euros y el 50% de la población que vive en el campo cuenta con acceso a la Red”, continúa la encuesta. “El 72% de los blancos tienen Internet en su casa frente al 55% de los afroamericanos y el 57% de los hispanos. Mientras, que por el contrario,  el 97,1% de la población estadounidense cuenta con un televisor”, según declaraciones del Departamento de Comercio al mismo diario.

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