EL ABUSO

Carmencita Martínez

La condena al abuso debe ser impuesta a todo el que lo haya cometido de hecho, de palabra o a todos los que con su silencio se hacen cómplices.

Me da un gran dolor que personas que deben ser ejemplo de la palabra y del amor de Dios, hayan sido traidores que han enterrado puñales a inocentes, no hay no existen palabras que puedan justificar tales y despreciables acciones, un sacerdote, un pastor de cualquier religión no es un santo ni un héroe; son hombres con miserias humanas, fragilidad y vulnerabilidad en sus acciones; por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección y prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

La manipulación y la parcialización de la prensa, no ayudan, manipula.

Este mal dura más de 1000 años, hay que sacudir la mata sin generalizar ni juzgar. Se impone buscar la verdad, el bien y la transparencia.

Eso hace digna y noble cualquier profesión.

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