07/15/2020

El imperio de la mediocridad.

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Hay en la humanidad, ciertamente, cimas egregias, pero estas cimas emergen de la mediocridad, que es lo más propio de la condición humana. En tremendo contraste con los santos, por ejemplo, hay que decir que la inmensa mayoría de los hombres piensan, sienten y actúan movidos por necesidades primarias y elementales, con muy pocas preocupaciones elevadas.

La lucha por la vida acapara casi todos los esfuerzos del hombre, y cuando tiene tiempo, lo dedica a nutrirse de cosas frívolas e intrascendentes. Y este mal no se erradica a pesar de los enormes progresos de la humanidad en multitud de órdenes. Las pasiones que despierta el futbol, por ejemplo, son verdaderas idolatrías; ¿dónde está la racionalidad del ser humano?.

Los contenidos de la televisión son alimento continuo de la curiosidad malsana; ¿dónde está la madurez de la gente?… Las ciencias han progresado enormemente, pero el hombre sigue siendo moralmente tan pobre como siempre. Conocer al hombre supone comprenderlo en su complejidad y en sus contradicciones constitutivas, porque tan errónea es la antropología optimista, que confía totalmente en las capacidades del hombre para el bien, como la filosofía contraria, que sólo ve miseria y egoísmo en su naturaleza.

A la hora de reflexionar sobre la condición humana hemos de tener en cuenta la opinión de Pascal: “Es peligroso hacer ver demasiado al hombre cuán semejante es a las bestias, sin mostrarle al mismo tiempo su grandeza.

Es también peligroso hacerle ver su grandeza, sin su bajeza. Es todavía más peligroso dejarle ignorar lo uno y lo otro. Pero es muy ventajoso mostrarle ambas cosas”

FUENTE: ClubJaimePrimer. https://clubjaimeprimero.wordpress.com/2016/09/17/miseria-y-grandeza-de-la-condicion-humana/

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