09/26/2020

FILANTROPIA, LIMOSNA Y EL DAR

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El tema de mi trabajo es muy amplio y me ha sido difícil sintetizar en unas pocas páginas la gran cantidad de información y conceptos que existen sobre el tema.

No es sencillo encontrar una definición de filantropía que especifique en qué consiste. El diccionario de la Real Academia la define con un sencillo “amor al género humano”. Otra definición que encontré lo explica mejor. “Filantropía es una preocupación altruista por el bienestar y avance de la humanidad, normalmente manifestada en donaciones de dinero, terreno o trabajo para los necesitados, o el apoyo a instituciones educativas y hospitales, y generosidad para con otros fines sociales”. A diferencia de la primera, esta definición pone de manifiesto algo muy importante: que, para ser auténtico ese declarado amor al género humano, se tiene que traducir en hechos concretos. Es menos importante que se llamen obras de caridad, de misericordia, asistenciales, benéficas o filantrópicas; lo que verdaderamente vale es que exista ese dar y ese darse a los demás, a un prójimo que no es abstracto sino muy concreto.

La filantropía masónica

Según esta definición, la fraternidad que debemos practicar con nuestros Hermanos debe estar enfocada en la búsqueda del bienestar para todos, profesando los esfuerzos y los recursos que debemos dedicar al progreso y felicidad de toda la humanidad; sin distinción de raza, sexo ni religión, para poder alcanzar una elevación del espíritu y tranquilidad de conciencia. Solo de esta forma podremos contribuir a la transformación de nuestro ser, y a la vez realizar nuestro aporte como masones para el bien de nuestro Universo; esa es la verdadera Filantropía.

La palabra filantropía, tiene sus orígenes en el siglo IV a. C. en la obra griega “Prometeo encadenado” escrita por Esquilo. En el principio de la obra, el autor relata un mito, en el que describe criaturas primitivas que habían sido creadas por Zeus para evolucionar en seres humanos. Estas criaturas carecían de todo tipo de conocimiento, y de habilidad, de cualquier clase. Carecían de cultura, vivían en cuevas y en la oscuridad, eran ociosos y débiles, lo que les ocasionaba un miedo constante y les impedía liberarse de la esclavitud y de las cadenas imaginarias que, sin querer, ellos mismos se habían impuesto. Este hecho era una vergüenza para Zeus y le causaba enorme dolor, así que cansado de esperar que sus creaciones evolucionaran, decidió destruirlas. Esta decisión, llegó a oídos de Prometeo, un titán cuyo nombre en griego antiguo significa “previsión”, inspirado por la philanthropos tropos, que significa, amor puro a la humanidad, salvó a esos seres primitivos del exterminio de Zeus, dándoles dos regalos: uno, el fuego sagrado, que había obtenido del Olimpo, y que representaba el conocimiento, las habilidades, la tecnología, las artes y la ciencia; y el otro, la esperanza ciega, es decir, el optimismo que tenemos todos cuando creemos que las cosas pueden estar mejor si nos esforzamos por alcanzarlas.

Prometeo no resolvió los problemas de esos seres, ni les entregó paquetes de ayuda humanitaria, sino que les dio los elementos necesarios para que pudieran ayudarse a sí mismos. En otras palabras, el Titán despertó las fuerzas que dormían escondidas en cada uno de ellos y una vez que esos seres adquirieron conciencia de su potencial humano, ejercieron su libre albedrío y gozaron de su dignidad personal, Esa es una verdadera obra de Filantropía. Este enfoque es comparable a la labor realizada por la masonería, ya que la institución no transforma al hombre, sino que le ofrece las herramientas para que el mismo trabaje su piedra bruta.

“La masonería es filantrópica y a pesar de no hacer pública esta actividad, ni tampoco se manifiesta como sociedad benéfica, sino como una actividad de conciencia en todo el sentido de su significado”. Siendo una actividad de conciencia es difícil que tenga beneficiarios directos. Tal vez se podría pensar que el autor de esta definición no fue muy claro, y en realidad quería decir que la masonería como tal no emprende obras asistenciales, sino que la tarea que se propone es concientizar a sus miembros para que sean ellos quienes a título personal ejerzan esa filantropía del modo que les parezca ser más conveniente. Efectivamente, se observa que salvo en muy pocos países, y de forma más bien modesta, aunque la propaganda se empeñe en lo contrario, no se conocen iniciativas institucionales de la masonería que tengan como objeto la práctica directa de alguna modalidad de esta especie de filantropía. Si la responsabilidad de esta práctica se traslada a sus miembros, habrá que buscar en ellos ejemplos de filantropía en acción.

En otras palabras, la Masonería no practica la filantropía como una sociedad benéfica, sino como una actividad de conciencia como si se tratase de cumplir con el decreto bíblico …que tu mano derecha no sepa lo que da tu mano izquierda”, por esta razón la filantropía en la Masonería es practicada por sus miembros, pero debe quedar en el anonimato.

La filantropía masónica, nacida en el llamado siglo de las luces, tiene por objeto encender una luz interior que inspire a hacer bien a la humanidad. A pesar de que es difícil identificar los actos de filantropía que ha realizado la masonería como institución, podemos enorgullecernos de lo que han logrado algunos de nuestros hermanos, tales como Henry Dunant, creador de la Cruz Roja, Walter M. Fleming fundador de los Shriner, Paul Harris, quien fundó el Rotary Internacional, entre otros.

No obstante, el tema de la filantropía hoy por hoy y como consecuencia de los índices de pobreza y la diferencia cada vez mayor que existe entre ricos y pobres ha vuelto a ser un punto de discusión cuando se habla del tema de responsabilidad social.

La filantropía consiste en la comprensión profunda del sufrimiento y necesidades de otros seres humanos y el deseo de aliviar ese sufrimiento o necesidades, dándoles los medios o las herramientas necesarias. La ayuda que brindemos tiene que dar resultados significativos, sin fomentar la holgazanería y a un costo razonable. Hay muchos ejemplos de buenas intenciones que no tuvieron resultados óptimos o que los tuvieron a un costo altísimo.

La filantropía es una cualidad que abarca muchas virtudes, entre ellas están la caridad, la misericordia, la compasión, la generosidad, la tolerancia el respeto a la vida, la libertad, el respeto a la búsqueda de la felicidad y otras más, todas ellas basadas en el amor a otros seres humanos. Ser filántropo no consiste en dar mucho, sino en dar exactamente lo necesario en el momento apropiado. Un filántropo, debe respetar el espacio de aquel ser humano que tiene fe en sus ideales y voluntad para realizarlos.

Limosna

Para la Biblia la limosna es un gesto de bondad del hombre para con su hermano, es ante todo una imitación de los gestos de Dios, que fue el primero en dar muestras de bondad para con el hombre.

La idea de la limosna es tan antigua como las religiones bíblicas, que desde sus orígenes reclama el amor de los hermanos y de los pobres. La ley conoce así formas codificadas de limosna, que son ciertamente antiguas: obligación de dejar parte de las cosechas para el espigueo y la rebusca después de la vendimia, el diezmo trienal en favor de los que no poseen tierras propias como los levitas, extranjeros, huérfanos y viudas. El pobre existe y hay que responder a su llamada con generosidad y delicadeza.

Desde un punto de vista religioso, limosna no debe ser mera filantropía, sino un gesto religioso. La generosidad con los pobres, ligada con frecuencia a celebraciones litúrgicas excepcionales, forma parte del curso normal de las fiestas. Más aún, este gesto adquiere su valor del hecho de alcanzar a Dios mismo y crea un derecho a su retribución y al perdón de los pecados. Equivale a un sacrificio ofrecido a Dios. El hombre, al privarse de sus bienes, se constituye en un tesoro. «Bienaventurado es el que piensa en el pobre y en el débil»

En el judaísmo existe el concepto de Zedaka y la Tora ordena que debemos donar dinero para ayudar a aquellos menos afortunados. Cuatro versículos de la Tora hacen referencia a la mizva de Zedaka cuya interpretación nos explica que cuando una persona es habitualmente misericordioso y compasivo con aquellos menos afortunados, se hará digno de recibir las bendiciones de Dios y Dios será misericordioso con él.

La mizva de zedaka debe estar en relación a las necesidades de la persona que lo recibe y es la obligación del donante de dar de acuerdo a lo que le faltare. Rambam lo describe así: Si alguien no tiene ropa para vestirse, debemos darle ropa. Si alguien no tiene muebles para su casa, debemos darle muebles. Si alguien no tiene marido o esposa, debemos ayudarle a encontrar una pareja apropiada. En general, debemos preocuparnos por las necesidades de los menos afortunado y tratar de proveerlos con lo que necesitan. Los conceptos de Filantropía masónica y la mizva de zedaka son idénticos; las razones por practicarlas son distintas. El masón lo hace por mejorarse a sí mismo, ayudar al prójimo y hacer bien a la humanidad, mientras que el observante de las leyes de la Tora lo hace para ser recompensado por Dios. QQ.HH. V.M.

No cabe duda de que proponerse ser filántropo es una buena intención. Pero como dice el refrán, el camino al paraíso está pavimentado con buenas intenciones. La pregunta que debemos hacernos es si hay algo más que podemos hacer.

Las éticas basadas solo en la buena intención siempre han fracasado, precisamente por presuponer que una buena intención es suficiente para hacer el bien. La realidad es que, siendo indudablemente la intención un elemento imprescindible, necesita ser complementada por el hábito adquirido, por la virtud. El problema es que para lograr hacer el bien se requiere esfuerzo y dedicación de nuestra parte lo que normalmente no resulta compatible con una vida cómoda o fácil. De ahí que siempre haya sido tentador recurrir a una moral de buenas intenciones, pero queriendo mantener un estilo de vida aburguesado o placentero. Es una manera de engañarse, incluso ante la evidencia de un mal comportamiento: “pero la intención era buena…”, y “no podemos juzgar las intenciones…”.

Eso es todo

V.M Daniel Grunwald M:.M:.

Bibliografía La Filantropia Masonica, Julio de la Vega-Hazas Filantropia Masonica, Cesar Alcala Brazon Masoneria, una filosofia de visa, J.M. Barredo Mandeziuk The laws of Tzedaka and Maaser, Rabbi Shimon Taub

FUENTE: http://www.thegoatblog.com.br/Cadenafraternal/index.php/home/planchas/send/2-planchas/18-plancha-n-01086-filantropia-limosna-y-el-dar