LA REPÚBLICA DE CUBA

Discurso  pronunciado en la noche del 20 de mayo de 2019 en la Benemérita y Centenaria  Logia Minerva en elGran Templo Nacional Masónico.

                                                                Por: Lic. Cayetano Toledo Cabrera, 33º

El martes 20 de mayo de 1902 nació un nuevo estado en el concierto de las naciones independientes, con el nombre de  República de Cuba, la cual fue  reconocida de inmediato por todas las naciones del mundo incluyendo el Reino de España, su antigua metrópoli.

Este acontecimiento de trascendencia extraordinaria para el pueblo cubano que ya cumple 117 años se materializó oficialmente a las doce en punto de ese día cuando, simultáneamente, fue izada la enseña nacional en lo que sería a partir de ese momento, el Palacio Presidencial, (1) en la Plaza de Armas y, a menos de quinientos metros de allí, del otro lado del canal de entrada de la bahía, en la fortaleza del Morro. (2)

Puntualizo que en este lugar emblemático de la capital cubana, en el Morro, a partir de ese día, jamás ha dejado de tremolar el símbolo más querido de la patria: la bandera cubana.  

En el Palacio Presidencial encabezaron la ceremonia de instauración de la República el mayor general Máximo Gómez Báez, “el Generalísimo”, Jefe del Ejército Libertador Cubano (3) y Don Tomás Estrada Palma, (4) primer presidente electo de la República de Cuba.

 En la Fortaleza del Morro izó la Bandera Nacional, en representación de los veteranos de la Guerra de Independencia, el mayor general Emilio Núñez (6) quien fue electo, por el sufragio popular, Gobernador de La Habana.

Con este sublime acto quedaba proclamada y constituida la República de Cuba.

Como nota curiosa pero de inestimable simbolismo por el valor sentimental que representa para el pueblo cubano, diremos que en la Plaza de Armas se encontraba un joven capitán del Ejército Nacional ya creado en esa fecha, quien dirigía tres compañías de soldados que apoyaba la trascendental ceremonia que allí se desarrollaba. Ese joven capitán era José Francisco Martí y Zayas Bazán, (7) hijo de nuestro Apóstol José Martí y bautizado poéticamente por éste, como “El Ismaelillo”.

Cuéntese que al saber que la Bandera Cubana ya ondeaba en lo alto del Morro, el generalísimo Máximo Gómez Báez se abrazó a Don Tomás Estrada Palma, algunas versiones mencionan al general José Miguel Gómez, ambos con los ojos cuajados de lágrimas, exclamó: al fin hemos llegado.

En esa misma ceremonia tomó posesión de su cargo como primer magistrado de la nación, Don Tomás Estrada Palma y a su vez quedaban constituidos todos los cuerpos oficiales del naciente Estado y comenzó a regir la Constitución de la República de Cuba que había sido redactada en 1901 (8) por una Asamblea Constituyente elegida en voto secreto, universal y directo por todos los ciudadanos del país con derecho al voto.

 Esta Asamblea Constituyente fue integrada por los patriotas sobrevivientes de la gesta libertadora así como ciudadanos ilustres que fueron elegidos. Entre los legisladores de 1901 se encontraban más de diez generales de la Guerra de Independencia y otros altos oficiales mambises.

El entusiasmo del pueblo cubano en aquella tarde memorable era apoteósico y desbordante, baste decir que la enorme multitud que incluía casi literalmente a todo el pueblo de La Habana que se había congregado en toda la extensión de la explanada de La Punta, la Plaza de Armas y lugares aledaños para celebrar tan magno acontecimiento.

 Cuentan las crónicas de ese día, que cuando la Bandera cubana apareció sobre el Morro el pueblo prorrumpió en un solo grito:

                            ¡VIVA CUBA LIBRE!

Era el homenaje espontáneo y popular que brindaba el heroico pueblo cubano a todos los que hicieron posible la instauración de la República, especialmente a los que habían ofrendado sus preciosas vidas para que la nación cubana se insertara en el concierto de las naciones libres e independientes del mundo.

La República inaugurada el 20 de mayo de 1902, además de acontecimiento irrepetible y trascendental en la historia de la nación cubana, fue el inicio del interminable camino de perfeccionamiento de la vida nacional que como todo lo que nace tendría que pasar el inexorable proceso de desarrollo hasta alcanzar la madurez necesaria hasta lograr la estabilidad que necesitan los pueblos para lograr su bienestar.

Es ineludible mencionar que en nuestra iniciación republicana hubo un acontecimiento que palideció el gran esfuerzo logrado por el pueblo cubano que guiados por los padres fundadores de la Nación lograron al fin instaurar la República de Cuba.

Ese acontecimiento negativo fue el apéndice insertado a la Constitución de la República conocida como la Enmienda Platt (9) que no debió existir porque fue nociva e innecesaria, que además de imposición de la nación que nos ayudó a derrotar a las fuerzas coloniales, hirió profundamente los sentimientos patrióticos del pueblo, pero es obligado decir también que esa mancha en el sol de la República fue derogada y eliminada el 29 de mayo de 1934 por el gobierno cubano y aceptado sin conflictos por los Estados Unidos de América, utilizando los mismos mecanismos creados para el funcionamiento de la República de Cuba.

Es mi criterio en este particular que seguir utilizando la nociva sombra de la Enmienda Platt es un pretexto sectario para anular el surgimiento y la propia existencia de la República de Cuba nacida en 1902, con el interés marcado de borrar esta fecha de la historia de Cuba.

También es justo y obligado decir algo que nunca se menciona; que la invocación de la Enmienda Platt solo se aplicó una solo vez para darle solución a la crisis política desencadenada en agosto de 1906 entre el gobierno y las fuerzas opositoras en contra de la reelección del presidente Tomás Estrada Palma cuando estas fuerzas opositoras amenazaban con tomar la Capital de la República lo cual hubiera provocado un baño de sangre.

Es preciso puntualizar y aclarar que la intervención de las fuerzas norteamericanas se hizo a petición de ambos contendientes es decir tanto del gobierno como de la oposición donde cada una de estas fuerzas argumentaba tener la razón en el diferendo.

Estos acontecimientos provocaron la caída del gobierno de Estrada Palma que renunció a la presidencia alegando que los Estados Unidos se habían puesto del lado de la oposición.

También es necesario decir que a tenor de la aplicación de la Enmienda Platt y por consiguiente la intervención norteamericana en 1906 cesaron de inmediato los enfrentamientos violentos entre el Gobierno y la Oposición deteniendo a su vez los hechos de sangre que se estaban produciendo lo cual demuestra la aceptación mayoritaria de dicha intervención por parte de los oponentes en aquel conflicto.

La paz retornó de inmediato al país.

Otro elemento que es necesario resaltar es que en el transcurso de los dos años y cuatro meses que duró la intervención norteamericana  desde el 29-9-1906 hasta 28-1-1909, nunca se produjo ningún hecho violento entre las fuerzas cubanas y las fuerzas norteamericanas, restaurándose la República en un ambiente de paz y armonía que permitió realizar elecciones generales directas y secretas del pueblo para elegir al nuevo presidente y a todas las autoridades elegibles, dándosele continuidad a la vida institucional de la República de Cuba.

El presidente que resultó vencedor en las elecciones convocadas por los interventores norteamericanos fue el candidato de la oposición, el general José Miguel Gómez que cumplió su mandato constitucional de 1909 a 1913.

Debemos destacar también algo que considero muy importante que no se menciona o se dice todo lo contrario por los medios de divulgación actuales, y es, que durante la intervención norteamericana  nunca dejó de ondear la bandera cubana ni en el Morro ni en ninguno de los edificios públicos ni instalaciones militares cubanas tanto del ejército, de la marina como de la policía y que dichos cuerpos armados continuaron su función de mantenimiento del orden y la seguridad pública, bajo el mando de oficiales cubanos.

También el aparato del Estado se mantuvo activo, dirigido por funcionarios cubanos.

Así mismo la Constitución de 1901 continuó su vigencia y aplicación para todo el desarrollo y funcionamiento de la vida institucional del país.

Como se ha descrito y lo corroboran los datos históricos, nuestra República no es de fútil elogio pero tampoco de menosprecio y mucho menos dejar de reconocer ese acontecimiento trascendente que significó un punto de partida para que los cubanos comenzaran a perfeccionar la compleja obra de la Nación.

Nuestra historia republicana no es ni mejor ni peor que otras y aunque las comparaciones casi siempre conducen a errores, al realizar este análisis sobre el surgimiento de la República de Cuba me veo obligado a decir que la inmensa mayoría de las republicas hispanoamericanas que nos llevaban casi un siglo de vida independiente, no dejaron de padecer hasta hace muy poco de los males del caudillismo, las tiranías y las guerras civiles fratricidas.

La realidad de nuestro transitar republicano no nos debe conducir a la apología inútil e innecesaria pero tampoco podemos dejar de reconocer que el 20 de mayo de 1902 fue el día que se estableció la República de Cuba, el día que se fundó nuestro Estado Nacional con su himno creado por el VH Pedro “Perucho” Figueredo, la bandera nacional creada por el VH Narciso López y que por primera vez tuvimos elecciones libres, secretas y directas donde el pueblo voto directamente para elegir al presidente de la República y a todos los cargos de elección y que por primera vez la patria cubana fue reconocida por todas las naciones independientes del mundo.

Recordemos que la crisis política que tuvo su desenlace en 1933 con la caída de la dictadura de Gerardo Machado tuvo una solución interna sin necesidad de recurrir a la Enmienda Platt, y aún más hay que decir, que de esta crisis política, la nación cubana salió más fortalecida, lo que conllevó a que un año después o sea el 29 de mayo de 1934, como ya habíamos citado, el gobierno del presidente Carlos Mendieta Montefur derogó la Enmienda Platt.

Otro ejemplo contundente de la fortaleza del gobierno nacional en la arena  internacional que ya había adquirido la nación cubana lo es, que en 1945 la República de Cuba se convierte en una de las naciones fundadoras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuya Asamblea General aprobó el 10 de diciembre de 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos donde la República de Cuba se convierte en autora signataria de ese trascendental documento de vigencia imperecedera.

No podemos cerrar este recuento sin mencionar los grandes avances de Cuba entre 1902 y 1958, en primerísimo lugar, cabe señalar las Constituciones de la República:  la de 1901 y la de 1940, cuya restitución de esta última, fue una de las banderas de la Revolución de 1959, estas constituciones, que para orgullo de nuestro pueblo, clasifican como las más avanzadas de su época, prescribiendo derechos inalienables del pueblo cubano como muy pocos en el mundo de entonces y de ahora también, creando las condiciones institucionales necesarias para un inusitado desarrollo económico y social sin precedentes que situaron a nuestro país entre las tres economías más sólidas de Hispanoamérica, dejando por detrás a la antigua metrópoli por lo cual acogimos a miles de emigrantes españoles que venían a Cuba en busca de trabajo y mejoras económicas. También fue motivo de orgullo la altísima profesionalidad y nivel técnico alcanzado por los obreros y todo el sector agropecuario, por la prensa, la radio, la televisión, el sector artístico en general, así como el notable desarrollo de la educación, la medicina, las construcciones, el deporte y la cultura.

Ahí están como ejemplos las construcciones de la etapa republicana: El Capitolio Nacional con su parque de La fraternidad, el Malecón habanero, la Casa Matriz del Ron cubano Bacardí, la Terminal de ferrocarriles y de Ómnibus, las instalaciones deportivas como el gran Estadio de Pelota del Cerro, la Ciudad Deportiva con su impresionante coliseo con capacidad para más de veinte mil espectadores, la Habana moderna del Vedado con sus rascacielos de entonces y que aún lo son, donde sobresalen edificios como el Focsa, los hoteles: antiguo Habana Hilton, Nacional, Capri, Riviera, Presidente  que son el orgullo de la arquitectura cubana construidos  por obreros cubanos sin necesidad de traer operarios foráneos. Aunque sería demasiado extensa esta relación no podemos dejar de mencionar la extraordinaria obra que significó y aún prevalece como es la carretera Central a todo lo largo del país con más de mil km de excelente vía, así mismo en materia vial estarían los túneles de la calle Línea y Malecón así como el túnel de la Bahía que es la salida de la capital hacia el este del país.

También cabe mencionar, y de que manera, por su magnitud y fastuosidad, la Plaza Cívica José Martí, nombre que nunca debió ser cambiado, donde radica el mayor conjunto monumentario en honor del Héroe Nacional de los cubanos, el Meritísimo miembro de la Orden Masónica, VH José Martí y Pérez con su gran torre mirador de cerca de cuarenta pisos que es el punto más alto de la Capital.

 Alrededor de esta plaza se construyó el Palacio de Justicia, el Ayuntamiento de La Habana, La Biblioteca y el Teatro Nacional y los Ministerios de Industria, comunicaciones y de Economía.

Tampoco podían dejar de mencionarse los grandes hospitales: Calixto García, emergencias, Ortopédico, Oncológico, Neurológico, Maternidad de Línea y de Marianao, Hospital de la Ceguera y otros.

QUERIDOS HERMANOS:

El 20 de mayo de 1902 es una fecha que nos invita a la reflexión y al análisis, siempre con júbilo y optimismo, y lejos de ignorar y proscribir ese acontecimiento histórico, que jamás podrá ser sustituido por otro, debemos enfrentar nuestras realidades pasadas y presentes, las positivas y las negativas siguiendo el camino que nos legaran nuestros próceres independentista y todos los que de una forma u otra han puesto su impronta creadora y patriótica a lo largo de estos 117 años.

No fue una casualidad que la Gran Logia de Cuba de Antiguos Libres y Aceptados Masones en su Sesión de la Alta Cámara (Parlamento Masónico) declarara el año 2002 como:

                       “Año del Centenario de la República de Cuba”

Tampoco fue un hecho fortuito que la Alta Cámara Masónica en 1906 eligiera como su Gran Maestro al Ilustre Hermano Fernando Figueredo Socarrás, 33º, ejemplo de patriota y masón, que supo guiar de manera firme e inteligente, con resultados positivos, los destinos de la masonería en las nuevas condiciones que se daban en medio de la crisis institucional del país en 1906-1907.

Otros logros materializados por la masonería cubana en ese medio siglo de vida republicana fue la imponente construcción del edificio de la Gran Logia de Cuba, el edificio conocido como la Catedral Escocesa donde radica el Supremo Consejo del grado 33 para la República de Cuba,  en unión con la Benemérita Logia Washington, el Asilo Nacional Masónico Llansó así como un centenar de logias masónicas a lo largo y ancho de todo el país.

En cada celebración del aniversario de la fundación de la República de Cuba nos debe de guiar el pensamiento del Hombre de la Rosa Blanca; del Maestro, del Apóstol, el Meritísimo Miembro de la Orden Masónica de Cuba; José Julián Martí y Pérez cuando nos señaló:

   “La República ha de ser con todos y para el bien de todos”

“Se ha de hacer despacio lo que ha de durar mucho. En pueblos, solo edifican los que perdonan y aman. Se ha de amar al adversario mismo a quien se está derribando en tierra. Los odiadores debieran ser declarados traidores a la República. El odio no construye”.

HERMANOS:

En el 117 aniversario de fundada la República de Cuba podemos constatar, cada día com mayor convencimiento, que el legado de Martí se mantiene totalmente vigente, pudiendo afirmarse que aún quedan muchos aspectos medulares de su proyecto de República que no acabamos de materializar.

En este particular cabría preguntarse que si los cubanos tenemos un legado como el de José Martí ¿Por qué habría que buscar otras doctrinas y prácticas de gobierno que evidentemente son ajenas e impracticables en la realidad cubana?

¿Acoso la experiencia de los últimos cincuenta años no son suficientes para darnos cuenta que necesitamos cambios en el programa político de la conducción del país?

Si hay algo en que todos los cubanos estamos de acuerdo y cuando digo a todos los cubanos me refiero a todos, los de adentro y los de la diáspora, a los del Partido Oficial y a los opositores, en fin, a todo el pueblo cubano que reconoce que el guía, el maestro, el Apóstol de la patria cubana lo es nuestro José Martí:

                   El hombre más grande que ha dado nuestra tierra

El hombre que todos los cubanos amamos, que veneramos y que seguimos sus enseñanzas de amor y de justicia.

A Martí lo tomamos como referencia para todo, es el paradigma, es el genio político de la nación cubana.

¿Por qué no retomamos sus enseñanzas, su proyecto de república, sus sabios consejos para establecer la República Cordial que nos recomendara?

Ahí están las bases del Partido Revolucionario Cubano, el Manifiesto de Montecristi, toda su obra de amor que aplicándola correctamente nos daría la patria que todos aspiramos, la patria donde podamos vivir felices y en armonía todos los cubanos que es el verdadero canto a la solidaridad nacional.

He terminado, muchas gracias.

                                                             La Habana, 20 de mayo de 2019

NOTAS

  • El Palacio Presidencial de Cuba se estableció en el antiguo Palacio de los Capitanes Generales españoles, edificación que preside la Plaza de Armas. Funcionó como sede del gobierno cubano desde 20 de mayo de 1902 hasta 1916 que se construyó el Palacio Presidencial frente al canal de entrada de la bahía de la Habana.
  • Fortaleza del Morro.- Nombre oficial Catillo de los Tres Reyes, fue construido sobre el morro de entrada a la Bahía de La Habana de ahí el nombre popular que se le ha dado desde su construcción que data de finales del siglo XVI. Es la fortaleza más emblemática de la Habana que recibe a todos los que por mar visitan la capital de la República.
  • Máximo Gómez Báez.- Nacido en Bani, Santo Domingo, actual República Dominicana, llegó a Cuba pocos años antes del inicio de la guerra iniciada en 1868 como comandante de tropas dominicanas del ejército español. Había renunciado a su puesto en el ejército cuando se sumó al ejército libertador cubano como sargento. En poco tiempo fue ganando grados  hasta que es ascendido a Mayor General. Con la Paz del Zanjón regresa a su país y continúa conspirando por la independencia de Cuba. En 1895 es elegido General en Jefe del Ejército Libertador y regresa Cuba con José Martí para hacerse cargo de la jefatura de la guerra. Lograda la independencia no aceptó optar por la presidencia de Cuba, cargo para el cual hubiera sido electo mayoritariamente. Rodeado por la veneración del pueblo que había contribuido a liberar murió en La Habana en 1905. Fuente: Historia de Cuba de Fernando Portuondo.
  • Tomás Estrada Palma.- Nace el 9 de julio de 1832 en Bayamo, se incorpora a la Revolución de Independencia desde los primeros días de iniciada en 1868. Ocupó diversos cargos hasta que es elegido Representante a la Cámara de la República en Armas. En 1877 es elegido Presidente de la República en Armas, hasta que cae prisionero de los españoles y enviado a España donde permanece en prisión hasta la firma del Pacto del Zanjón que es indultado. Viaja por varios países estableciéndose en Honduras donde el presidente de ese país le da la tarea de organizar las comunicaciones, siendo el primer director de comunicaciones de Honduras. Por razones políticas tiene que abandonar Honduras y se establece en Nueva York donde abre una escuela de nivel medio. Se convierte en un estrecho colaborador de José Martí en al fundación del Partido Revolucionario Cubano. A la muerte del Apóstol, Estrada Palma es elegido como Delegado (Presidente) del Partido Revolucionario Cubano actividad en que desarrolla un encomiable trabajo recaudando dinero y enviando expediciones armadas a Cuba. Expulsados los españoles de Cuba es elegido primer Presidente de la República. Muere el 4 de noviembre de 1908.
  • Emilio Núñez, participante de las tres guerras de independencia cubana, Fue ascendido a Mayor General del Ejército Libertador, es nombrado por Estrada Palma como jefe del Departamento de Expediciones de la Delegación del Partido Revolucionario Cubano enviando y trayendo personalmente expediciones importantes a la guerra. Terminada la contienda es elegido por el pueblo como Gobernador de La Habana y posteriormente como Vicepresidente de la República en el gobierno de Mario García-Menocal.
  • José Francisco Martí y Zayas Bazán.- Nació en la Habana el 22 de noviembre de 1878, hijo único del Apóstol de la independencia cubana, estudio en la Habana, en los Estados Unidos y Europa, dominando perfectamente el inglés y francés. Con 17 años se incorpora a la guerra de independencia a las órdenes del mayor general Calixto García, participa en el combate y toma de Victoria de Las Tunas donde es ascendido a capitán. Ingresó en el Ejército Nacional y después de recibir diversos cursos es nombrado primer jefe de la Artillería de Costa. Estudió en las escuelas militares de Estados Unidos. Ejerció diversos cargos en el ejército hasta ser ascendido al grado de General de Brigada. Fue Jefe del Estado Mayor del Ejército. Su precaria salud lo obligan a licenciarse del ejército. Muere el 22 de octubre de 1945. Sus restos descansan en el panteón familiar en el Cementerio de Colón. Fuente: Libro de Oro Hispano-Americano- Cuba.1912.
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