El costo de los pequeños sueños en Cuba

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Por Ester Zoza

HAVANA TIMES – Los habaneros estamos sufriendo las altas temperaturas. En la capital, los portales no son suficientes. La gente que deambula como es habitual, salta de una acera a otra buscando protegerse del sol. Las sombrillas, tan necesarias para cubrirnos del sol y para impregnar de colorido el paisaje, escasean.

Es un misterio que en las redes de tiendas y comercios sea tan mínima la oferta de sombrillas y ropa adecuada para los meses cálidos. Si bien Cuba es un eterno verano, la incidencia de los rayos de sol se ha convertido en nuestra peor pesadilla. 

Es sabido que el número de pacientes con Cáncer de piel ha ido en ascenso. Los medios de comunicación comentan sobre ello, y estimulan a tomar medidas a la población. Pero…¿qué  sucede si vas en busca de una sombrilla?

Si eres afortunado (dígase afortunado por el descubrimiento del articulo en las tiendas, y no por la solvencia económica) te enfrentas a la cubanísima introspección que nos legó la Cucaracha Martina: ¿Qué me compraré?… La sombrilla, o….

Como en tantas ocasiones las familias del otro lado del mar surten a las familias de este lado de boinas, sombreros y ropa adecuada. Pero ese no es el tema que nos preocupa. ¿Qué sucede con nosotros, cubanos de pocos recursos que no podemos untarnos un protector solar, comprar sombrillas y mucho menos sombreros, enguatadas o camisas para cubrirnos del sol? Todos conocen que los revendedores de ropa piden precios prohibitivos.

Un paliativo de muchos parece ser acceder al servicio del reparador de sombrillas, un hombre que recorre los barrios con su útil carga de paraguas y sombrillas viejas.  Asistencia ineludible para aquellos que coleccionamos las rotas por necesidad. Otro, pudiera ser incrementar las tiendas de ropas recicladas mejorando su surtido y calidad. Pero todo esto presupone una espera.

Esperar se ha convertido en una costumbre más de los habitantes de esta isla. Pero mientras aguardamos y rogamos a que la burocracia renueve sus obsoletos anteojos, muchos acudimos al baúl de la abuela por alguna camisa vieja, o simplemente soñamos con una Habana cubierta de toldos donde sus hombres y mujeres inunden el paisaje de sombrillas multicolores, ¿por qué no?

FUENTE: https://havanatimesenespanol.org/opinion/el-costo-de-los-pequenos-suenos-en-cuba/

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