POR QUÉ ES IMPORTANTE CONOCERNOS A NOSOTROS MISMOS


El ser humano es un conjunto formado por el cuerpo físico, la mente, las emociones y el espíritu. Todos estos elementos están imbricados y no se pueden contemplar por separado, pues configuran un todo.

El equilibrio ideal sería que ninguno de ellos predominara sobre los demás, y en nuestra cultura, se da mucha importancia a la mente y se cultiva el cuerpo pero se esconden las emociones, y directamente, se obvia el concepto de espíritu o alma.

Lo cierto es que en nuestras células se almacena toda la información que hemos ido absorbiendo desde que nacimos, cosas que nos marcaron cuando ni siquiera teníamos noción de quiénes éramos, y más tarde, sucesos que no entendimos y quedaron archivados en el plano del inconsciente. Todo eso que está almacenado ahí tiene aún más fuerza que lo hemos ido aprendiendo conscientemente hasta el momento, y es lo que realmente determina nuestro comportamiento, nuestros impulsos, las metas que conseguimos y las que no … en definitiva, la realidad que tenemos.

A medida que vamos profundizando en nuestro interior, capturando y desactivando esos pensamientos tan arraigados, se va dando una transformación, no exenta de dolores físicos (lo que se almacenó en nuestras células y quedó impreso en el cuerpo) o de recaídas en “nuestras” enfermedades; pero al mismo tiempo, nos vamos deshaciendo de todo ese lastre que ni siquiera es nuestro muchas veces.

Las frases que nos repetían constantemente personas de autoridad en nuestra vida (padres, familiares cercanos, maestros) quedan incorporadas en forma de pensamientos autónomos que ni siquiera sabemos que tenemos. A su vez, las emociones que nos produjeron estas palabras, se grabaron en el tejido muscular y determinaron futuros desequilibrios físicos que se llegaron a cronificar; lo que se llama nuestros puntos débiles. Si nos decían que nunca serviríamos para nada, es muy posible que actualmente estemos en un trabajo muy por debajo de nuestras posibilidades reales, que nuestros fracasos sean mucho mayores que nuestros logros, que seamos patosos o poco desenvueltos en sociedad, y así muchas más tendencias que dificultan la armonía y el bienestar.

La siguiente etapa consiste en aceptar eso que somos ahora, sin castigarnos por ello ni rendirnos ante la imposibilidad -imaginaria- de cambiar algo de nosotros. También en vivir nuestras emociones observándolas y permitiendo que se manifiesten sin enterrarlas como si fueran algo vergonzoso. No somos más indignos ni estamos desequilibrados por tenerlas, sólo cuando éstas toman el mando y nos dominan, nos hacen vulnerables y nos producen ansiedad, impidiéndonos sacar la esencia de las mismas. Cuando les damos un espacio para existir, pierden esa intensidad que las hace tan dolorosas y nos dan la clave de por qué están ahí.

Incluso cuando ya estamos en un proceso de evolución personal, nos da la sensación de que siempre nos encontramos en el mismo lugar, cuando en realidad no es así. Lo que sucede es que nos hallamos tan inmersos en nuestros antiguos patrones, que nos creemos presos en ellos aún y no somos conscientes de que hemos dado pasos que nos separan de nuestro viejo yo. Es importante no desanimarse cuando nos parece que seguimos estancados donde siempre y aprender a ver qué cambios ya se están produciendo.

La del conocimiento de uno mismo, es una vía de idas y venidas, pues es lógico que durante un tiempo convivan las cosas que han estado siempre ahí, con las que van llegando para consolidarse. No siempre es un camino fácil, pero sí enriquecedor y lleno de sorpresas.

Así, cuanto más sepamos de nosotros, más podremos conocer el por qué nos suceden y afectan ciertas cosas repetidamente, y ese es el inicio de un cambio que nos llevará a elegir de modo más consecuente y eficaz. Por lo tanto, de cada uno depende si se queda contemplando como ciertas áreas de su vida no funcionan o no son como desearía, o pone de su parte para empezar la aventura de dirigir su propia existencia.

Por último, en mi opinión, la espiritualidad consiste en saber que la finalidad de nuestra vida es la de acumular experiencias conscientes como bagaje para el alma; en ser lo más felices posible disfrutando de lo que tenemos a nuestro alcance; en saber que no estamos solos y que disponemos de ayuda más allá de nuestras limitaciones; y en contemplar todo ese trabajo de mejora individual como algo que trasciende nuestra persona y enriquece lo que nos rodea, aportando algo a los demás, al planeta y aunque parezca extraño, al universo.

escrito por: luisa joaniquet

FUENTE: http://ecoguiaemporda.com/econoticies-noticies-mediambient-ecologia-sostenibilitat-contaminacio/63-conciencia-i-reflexio/705-por-que-es-importante-conocernos-a-nosotros-mismos.html#.XTDjU5rPzb0

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