JUSTICIA DIVINA.

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Cortesía de María Teresa Fátima Bello

Los demonios son los agentes predestinados a reclutar almas para el Infierno, con el consentimiento divino (Dios)   que al crear esas almas anterior mente proveía  el destino que les estaba disponiendo. ¿Qué pasaría si  un juez  en la Tierra tomaría?

¿Una medida semejante para llenar las prisiones? ¡Qué extraña seria pensar que se nos ofrece de la Divinidad, de un Dios cuya lucha  esencial es la justicia y la bondad soberanas! ¡Y enseñan esas doctrinas en nombre de Jesucristo, de un Dios que sólo predicó el amor, la caridad y el perdón! Hubo una época en que tales anomalías pasaban desapercibidas, simplemente porque no se las comprendía, no se las percibía. El hombre, intento  bajo todos los medios de  hacer oído sordo, se sometía a la fe ciega, dudando de la razón. Hoy sin embargo, ha llegado la hora de la emancipación (independencia) (hacernos cargo). Hoy se puede decir que el hombre comprende la justicia y la desea, tanto en la vida como en la muerte. Por eso pide y proclama: ¡Dios, eso no es así! ¡No puede ser así!, o Dios, ¡no es así!

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