Política: Los Estados, la sociedad mundial y las leyes noájicas (PARTE III)

Por Shimon Dovid Cowen

Las leyes noájicas y la paz dentro de Israel

Mientras que la Tierra de Israel es una tierra judía, la Biblia, como se dilucida en la tradición de comentarios desde el Sinaí, reconoce los derechos de los demás pueblos a habitar en ella. Este derecho, sin embargo, se establece en el marco de las leyes noájicas. Al pueblo judío se le ordena bíblicamente que no permita en la Tierra a los practicantes de idolatría y la conducta bárbara que conlleva. Pero también existe la disposición bíblica de que un no judío, que se compromete a cumplir con las leyes noájicas, tiene garantizado el derecho a morar dentro de esa Tierra y a un bienestar especial dentro de ella.

Por lo tanto, cuando (históricamente o en el futuro) se observa el año jubilar33 —una ocasión en que se observan muchas prácticas,34 incluyendo el retorno de la tierra vendida por un judío a otro a su propietario original— un no judío puede convertirse en un ger toshav o “extranjero residente”. Esto se logra mediante la aceptación, ante un tribunal judío, de las siete leyes noájicas, lo que le permite vivir en la Tierra de Israel.35

No solo se confiere este derecho a morar en la Tierra de Israel, sino que se impone una obligación al pueblo judío de “sostener” y proporcionar bienestar a esa persona (l’ha’jayuso) como lo harían entre compañeros judíos.36 Los no judíos que residen en la Tierra de Israel pueden seguir sus propias vidas y tradiciones culturales dentro del marco de aceptación de las leyes de noájicas.37 Al mismo tiempo, no hay forma de que por su residencia dentro de la Tierra se le permita alterar la soberanía o seguridad del pueblo judío dentro de su Tierra.38

Si hoy en día, debido a que las condiciones tradicionalmente especificadas (la observancia del Jubileo) no obtienen la aceptación como ger toshav, ¿qué se debe hacer con respecto a la presencia de no judíos y las condiciones de su residencia en la Tierra de Israel? La respuesta a esta pregunta se encuentra en los escritos de los comentaristas contemporáneos: que un no judío que vive de acuerdo con las siete leyes noájicas, incluso sin el procedimiento formal de aceptación de estas leyes ante un tribunal judío (como se requiere para el ger toshav ), tiene hoy en día el estatus de ger toshav, tanto en lo que respecta al permiso para habitar en la Tierra de Israel, como para disfrutar del bienestar y la atención activa (l’ha’jayuso) del pueblo judío.39 Sin embargo, esto es siempre que él o ella se comprometan explícitamente a cumplir estas leyes y a hacerlo porque se les ordenó en el Sinaí.40 Su aceptación de las leyes noájicas debería ser verbal.41

Por lo tanto, las comunidades y los individuos no judíos pueden residir en la Tierra de Israel, pero no como sujetos de una autoridad independiente, ya sea la Autoridad Palestina o el Gobierno de Gaza. Pueden vivir como residentes bajo la soberanía del Estado judío de Israel, habiéndose comprometido primero a acatar las leyes noájicas y cualquier otra ley positiva consistente promulgada por el Estado. Esto no es principalmente una declaración de lealtad al Estado de Israel, a pesar de que el Estado judío tiene los derechos de propiedad que todos los Estados tienen frente a sus habitantes. Es, más bien, una declaración de una lealtad común a las leyes de Di-s, las leyes noájicas, que ya evocan una profunda resonancia en las diversas culturas religiosas de la región.

Israel, las leyes noájicas y la paz en las naciones

Otro gran comentarista medieval, Najmánides, aprende que el primer versículo de la Biblia (“Al principio, Di-s creó los Cielos y la Tierra”) es importante para los destinos territoriales de todos los pueblos. Las naciones se involucran en guerras y otros planes de su propia creación, pero en última instancia están asegurados en sus tierras o desplazados de ellas o de otras tierras bajo la providencia y la soberanía suprema de Di-s. Las naciones “soberanas” no son una ley en sí mismas. También son “personas” que pueden cometer crímenes contra sus propios pueblos y contra otros pueblos. Pueden tener méritos y deméritos, y son estos los que afectan la forma en que la Providencia los trata. La estatura moral de las naciones tiene fuerza geopolítica.

El pueblo judío, especialmente esa parte que está reunida en Tierra Santa, contiene culturas religiosas y seculares, entre las cuales ha habido fricciones. No todo el pueblo de Israel vive rigurosamente todos los mandamientos judíos y hay mucha necesidad en la sociedad israelí tanto de restauración espiritual, por un lado, como de unificación, por el otro. Sin embargo, el pueblo judío en su conjunto, y especialmente la mayoría de los judíos, que ahora vive en la Tierra Santa, representa la ley y la tradición transmitidas desde el Sinaí. Este es su mérito final y la máxima garantía de su seguridad.

Israel es tratado con hostilidad o indiferencia precisamente por aquellos elementos de las culturas del mundo que son deficientes en la conducta de las leyes noájicas. Por lo tanto, la oposición más feroz a Israel desde dentro del mundo islámico es de aquellos individuos o movimientos políticos dentro de él que practican una violencia inmoral entre personas que matan y corrompen preeminentemente la justicia y la rapacidad hacia sus propios compañeros. No importa si estos movimientos se hacen pasar por “religiosos”. La ferocidad de su conducta indica que no se someten a Di-s y sus leyes, sino que persiguen el engrandecimiento personal y político transformado en una causa “religiosa”. Según un eminente musulmán, el jeque profesor Abdul Palazzi (que acepta la seguridad e integridad de Israel), este es un fenómeno patológico del que el mundo islámico busca liberarse.

A su vez, la oposición más intensa a Israel o la indiferencia hacia su difícil situación en el Occidente secularizado proviene de esos elementos dentro de él, que a través de la legislación y la política social también han violado los preceptos noájicos. Esto se relaciona principalmente con la decadencia en la esfera personal: una denigración de la fe religiosa y un debilitamiento de la moral sexual. Contra esto, existe un fuerte impulso entre varios grupos cristianos para restaurar la brújula moral personal de la sociedad occidental y, precisamente, estos grupos son los que más apoyan a Israel.

No solo el mérito, sino también el éxito, de las naciones —que, según Najmanides, van de la mano— están relacionadas con su trato al pueblo judío, los principales transmisores de la Tradición desde el Sinaí, y específicamente las leyes noájicas. Es por eso que la visión final de la redención para la humanidad está asociada con el fin de la subyugación y el peligro del pueblo judío. Así, Maimónides escribe sobre el tiempo de la redención:

En esos días, Israel morará con seguridad junto a las naciones [que anteriormente albergaban] el mal… y todas las naciones volverán a la verdadera enseñanza [universal] y ya no robarán ni matarán, sino que consumirán lo que está permitido pacíficamente junto al pueblo judío.42

En “esos días”, la protección y seguridad de Israel significará la aceptación de la autoridad divina de las leyes noájicas por las naciones. En consecuencia, “ya no se robarán ni se matarán” unos a otros. Habrá una coexistencia pacífica de todos los pueblos del mundo bajo un solo Soberano, Di-s, de acuerdo con sus leyes, las leyes de Noé.

Traducción: María Sánchez Varón

Traducción, corrección y estilo: Carlos Sánchez CorralesNOTAS AL PIE1.

Vea el comentario del K’li Yokar, Éxodo 20: 9. Hay más referencias a este comentario en el Capítulo 6.2.

Gran parte del resto de esta sección se publicó originalmente en S. D. Cowen, “Sovereignty, persons and the Noahide laws” en Journal of Judaism and Civilization, Vol 5.3.

Likutei Sijot, Vol. 26, pp. 138-39.4.

Con la cual Grocio ensalzó a Luis XIII, en su dedicación de De jure belli ac pacis, vol. 1 de la traducción de F.W. Kelsey et al., NY: Oceana Publications, Inc. (reimpreso en 1964), p. 4)5.

Estas eran sociedades que practicaban lo que en realidad era un monoteísmo ético y estaban influenciadas por la tradición proveniente del Sinaí, como lo explicó Matthew Arnold en su discusión sobre la tensión puritana en la cultura inglesa, que ciertamente (y más aún) se manifiesta en la cultura estadounidense (Véase Matthew Arnold, Culture and Anarchy, editado con una introducción de J. Dover Wilson, London: Cambridge University Press, 1960).6.

(‘La religion civil de los Estados Unidos’) En Robert N. Bellah, Beyond Belief, Essays on Religion in a Post Traditional World, NY: Harper & Row, 1970.7.

Profesor en Princeton University y autor de Clash of Orthodoxies, Wilmington: ISI Books, 2001.8.

En el caso McCreary County vs. American Civil Liberties Union of Ky (2205).9.

El Juez Scalia citando la sentencia en School Dist. De Abington Township v. Schempp, 374 US 203, 213 (1963): “que los Padres Fundadores creían devotamente que había un Di-s y que los derechos inalienables del hombre estaban arraigados en Él, se evidencia claramente en sus escritos, del Mayflower Compact a la Constituciónmisma”.10.

Citado en Bellah, op. cit., p. 169.11.

A. Sims en su discurso de despedida presidencial al Royal College of Psychiatrists (británico), publicado en el British Journal of Psychiatry (165) 1994, p. 445: “El gran tabú al final del comienzo de este siglo [del siglo XX] fue el sexo, pero ahora es el último recurso del comediante. Lo indescriptible a mediados de siglo fue la muerte, y ahora la enseñanza sobre el duelo ha vuelto a la educación médica de pregrado. Lo que no se puede mencionar a fines de siglo es la experiencia personal de la fe religiosa”.12.

El profesor Ram Cnaan, profesor de Trabajo Social de la Universidad de Pensilvania, me ha hecho ver que incluso los “valores positivos y socialmente benévolos del pensamiento humanista secular provienen claramente de las tradiciones religiosas”.13.

Algunas de las siguientes son reproducciones textuales del ensayo del autor “El conflicto árabe-israelí: un enfoque judío tradicional”, Journal of Judaism and Civilization, vol. 2, 1999, págs. 64 y siguientes.14.

Para una discusión y comparación de las doctrinas de derecho positivo y natural, ver S.D. Cowen, “Eternal law and human legislation: secular and Jewish perspectives,” Journal of Judaism and Civilization, vol. 1, 5758/1998, págs. 68 y sigs.15.

Ver Likutei Sijot, vol. 26, pp. 141-42, que explica que la persecución durante siglos, si no milenios, hizo peligrosa la discusión pública de esta moralidad universal expuesta en la Tradición del Sinaí, como lo exponen los eruditos judíos.16.

En su trabajo, De jure belli ac pacis.17.

Rabbi S. Zevin, L’Or HaHalachah, pp.16-18.18.

Ver Rambam, Hiljot Melajim, 6: 1-3. No es simplemente una cuestión de sumisión o rendición, sino una suscripción sustantiva a las leyes que hacen normativas a la sociedad internacional.19.

Como se expresa en el concepto de dina d’maljuta dina, ‘la ley de la tierra es ley’, también a los ojos de la tradición del Sinaí.20.

Isaías 2:2-4, Miqueas 4:1-3.21.

Hiljot Melajim 5:1-2.22.

Filosofía del Estado de Hegel, traducida con notas por T.M. Knox, Oxford: OUP, 1952, pp. 214-15 (adición al párrafo 333).23.

Ibid., p. 215 (párrafo 334).24.

Opinión del juez Antonin Scalia, en el caso McCreary County vs. American Civil Liberties Union of Ky (2005).25.

Vea el comentario K’li Yokar sobre Éxodo 20: 9. Específicamente, explica que el aspecto del recuerdo (z’chor) mencionado en relación con el sábado en la revelación pública en el Sinaí pertenece a toda la humanidad, en la medida en que el sábado significa el reconocimiento del Creador y el acto de la Creación.26.

Ver S. D. Cowen, “The Arab-Israeli Conflict: a traditional Jewish approach,” op. cit., y “Israel, the Noahide laws and peace,” Bulletin in the Noahide Laws, Volume 4, No. 1 5769 (2009), partes de las cuales se exponen textualmente aquí.27.

Ver los artículos de Rabbi N.E. Rabinovitch, “The Conquest of Eretz Yisrael—the View of the Ramban” and “Possession of the Land of Israel” y la replica de Rabbi Y. Ariel, “The Conquest of Eretz Yisrael—the View of the Ramban” en Crossroads, Halachah and the Modern World, Gush Etzion: Zomet, 1988, Vol. 2. Ver también Rabbi J. David Bleich, “Of Land, Peace and Divine Command,” The Journal of Halachah and Contemporary Society, Vol. 16.28.

Ver Shuljan Aruj HaRavOraj Jaim 649:10, citado en Likutei sijot, Vol. 5, p. 5, fn. 21.29.

Génesis 1:1.30.

Comentario de Rashi acerca de Génesis 1:1. Ver en detalle Likutei sijot, Vol. 5, pp. 1-15.31.

V.L.Styrsky, Honest to G‑d, N.Y.: Artzy, 2009.32.

Ver la obra del jeque profesor Abdul Hadi Palazzi “Address to the Third International Seminar on the Sources of Contemporary Law Jerusalem—July, 1996” en Jerusalem: City of Law and Justice: Proceedings of the Third International Seminar on the Sources of Contemporary Law Jerusalem—July, 1996. Library of Jewish Law, Jewish Legal Heritage Society, Ministerio de Justicia, Jerusalén, Israel.33.

Esto depende de la existencia del Gran Sanedrín (ver Rambam, Hiljot shmitá v’iovel, 10: 1)34.

Ibid., 10:9.35.

Rambam, Hiljot issurei biah 14:736.

Levítico 25:35. Rambam, Hiljot zejiá u’matona 3:11. Encylopedia Talmudis, entrada Ger toshav, sección 2.37.

Y otras leyes positivas consistentes, legisladas por el Estado judío.38.

Ver Encylopedia Talmudis, entrada Ger Toshav, sección 2.39.

Como lo aprende el Gaon Rogatchover de la visión del Rambam. Ver Tzangas Panel’ach al Rambam, Hilchos Issurei Bi’a 14: 7, citado y discutido en Likkutei Sichos, vol. 26, p. 134).40.

Aunque esto no tiene que tener lugar en una corte judía, a diferencia de la regla de un Ger toshavLikutei sijot, vol. 26, pp.134-35.41.

Likutei sijot, Vol. 26, p. 137 fn. 35.42.

Rambam, Hiljot melajim 12:1. Traducción libre al inglés del autor.Por Shimon Dovid CowenEl Dr. Shimon Dovid Cowen, rabino, recibió un doctorado en filosofía social de la Universidad de Monash, Melbourne, donde ha sido investigador principal. Recibió la ordenación rabínica del rabino jefe de Haifa y Kollel Menachem Lubavitch, Melbourne, donde se desempeñó como director del programa. En 1998 fundó el Instituto para el Judaísmo y la Civilización.© Copyright, todos los derechos reservados. Si te ha gustado este artículo, te animamos a distribuirlo, siempre y cuando cumpla con la política de derechos de autor de Chabad.org.

FUENTE: https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/4486121/jewish/Capitulo-5.htm#utm_medium=email&utm_source=94_magazine_es&utm_campaign=es&utm_content=content

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