Momentos claves en la Instrucción para la Iniciación Masónica

Si se asume la Masonería de acuerdo a su historial heroico y sublime, – difícilmente comprendido por los hombres entregados al fanatismo-, como una Escuela en la que se debe aprender la práctica de la virtud, de la lealtad, de la devoción a la democracia, el amor al progreso y a la libertad. Si se enseña que en sus Templos se práctica el desinterés, la humildad, la fraternidad y el más sublime altruismo; se concluye que el proceso de instrucción masónica se fija como finalidad dar respuesta a la demanda de formar hombres preparados para esas nobles y complejas tareas.

Para hacer frente a tal propósito, se requiere de un proceso instructivo altamente fortalecido especialmente en dos momentos incidentes y que repercutirán en el devenir formativo de todo masón, siendo estos:

1. El proceso de ingreso.

2. El proceso de iniciación instructiva. El Proceso de Ingreso: alude a toda la fase de selección del candidato a iniciarse.

Tal momento ha sido históricamente un paso clave y una de las columnas en donde se ha sostenido la supervivencia de la Masonería Universal, quien ha velado por la rigurosa selección de los que ingresan en sus filas.

El ingreso de candidatos a la Masonería, descansa en el principio que prevalece más la calidad que la cantidad. O sea, que es preferible contar con elementos pocos pero buenos, a sumar en los cuadros logiales pelotones de iniciados que no corresponden a los altos propósitos y fines de la Institución. De no haber sido así, difícilmente la Masonería habría podido subsistir durante siglos a la fecha frente a los poderes más tenaces de la Historia. Al respecto es elocuente el V.·. M.·. Luis Umbert Santos al afirmar: “Porque el masón es un centinela de avanzada en el progreso de los pueblos y un factor en el equilibrio social, no puede llenar su cometido si carece de las cualidades que necesariamente deben adornar a quienes está recomendada tan alta misión, si no valoriza sus actos con la sana moral ni tiene capacidades para comprender el verdadero espíritu de la Masonería.”

A pesar de tal filosofía, el proceso de ingreso viene siendo una etapa en los últimos años un tanto desatendida en diversas jurisdicciones masónicas de la región, en algunos casos poco desarrollada en su forma regulatoria y por lo mismo débil en su práctica y verificación, y lo más sintomático en la actualidad, frágil por su inadecuación a las tendencias tecnológicas actuales de los accesos profanos vía sitios web.

Lo anterior, tiene relación con la eminente y necesaria regulación de los ingresos surgidos de situaciones fruto de los avances de la modernidad, que como la informática ha innovado una nueva forma de accesar a la Masonería, por medio de los sitios Web, por los cuales se detectan contactos, se adquiere y se intercambia información. Tal situación que ha venido a generar solicitudes de ingreso, requieren ser identificadas como una mera referencia de interés que todavía no llega a calificarse como candidatura. A las que posteriormente hay que asignarle Padrinos, no sustituir a estos, todo lo que implica un procedimiento novedoso.

Todo ello en consonancia que es práctica universal que el proceso de ingreso en Masonería, parte de la propuesta de un profano por Maestros Masones, que reciben el nombre de Padrinos, a quienes previo a presentar al profano el pliego de solicitud, deben haber obtenido la autorización confidencial de la Logia, o lo que se llama en “usos y costumbres” solicitud de programa.

Fuera de ello, regularmente no hay mayor regulación del proceso de padrinazgo, careciéndose generalmente de las condiciones, requisitos y limitaciones del mismo, con la consecuencia en muchos casos de ausencia de plena garantía del proceso de ingreso, el cual la mayoría de las veces se ve vulnerable por la inexistencia de obligaciones expresas a la función del Padrino, y por la falta de regulación de las formas indagatorias o entrevistas de los profanos y consecuente de las formas de elaboración y presentación de los informes sobre los profanos.

Todo lo anterior justifica ejercicios de revisión a las formas reglamentarias que regulan los procedimientos de ingreso e iniciación, que principien por revestirse de las condiciones de garantía con la mira de blindar y modernizar el proceso 7 de selección para el ingreso e iniciación Masónica, en función de la importancia histórica y estratégica que representa, en el proceso futuro de la formación masónica.

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