EDUCACION E HISTORIA

Ceremonial y protocolo masónico: El templo y su simbología 2ª parte

En la primera parte de este de este post (Ceremonial y protocolo masónico: El templo y su simbología 1ª parte) hablaba del templo masónico como el escenario en el cual se materializan las precedencias de los grados y las jerarquías. También hacía alusión a su origen, el cual se remonta a la construcción del templo del Rey Salomón.

Terminaba el post con este versículo: “Y colocó las columnas delante del templo, una a la mano derecha, y otra a la izquierda; y a la de la mano derecha llamó Jaquín (J), y a la de la izquierda, Boaz (B)” (2Cr. 3; 17).

Estas columnas están representadas en la entrada interior de los templos masones y reciben el nombre de  Columna del Norte (B)  y  Columna  del Mediodía (J).

En el templo del Rey Salomón estos pilares fueron adornados de la siguiente manera: “[…] cuatrocientas granadas en las dos redes, dos hileras de granadas en cada red para que cubriesen las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas”  (2Cr. 4; 13).

Las columnas y el Ara

Estás esferas en la iconografía masónica personifican la reciprocidad que existe entre un individuo y la naturaleza terrestre y celeste. Lo que se resume en esta famosa frase de la Ley de la Correspondencia: “Como es arriba; es abajo”. La esfera que sostiene la Columna B es el globo terráqueo y simboliza la realidad, lo material, lo que está por debajo. Y en contraposición a ella lo espiritual, lo que está por encima, representado en la esfera que sostiene la Columna J.

Plano templo

Las columnas, en el templo masón,  definen  la ubicación espacial de los grados (aprendiz, compañero y maestro), cuya dirección se encuentra a cargo de los dignatarios, Primer y Segundo Vigilante: El Primer Vigilante dirige la Columna o del Mediodía, y es el responsable los hermanos que han alcanzado el grado de Maestro o Compañero. Preside los trabajos en ausencia del Venerable Maestro (V.M). El Segundo Vigilante dirige la Columna o del Norte e instruye a los Aprendices en el conocimiento de la simbología masónica,  también preside los trabajos en ausencia del V.M y del Primer Vigilante.

Para concluir puedo afirmar que nada escapa al orden y a la jerarquización. Todo, tanto en la Tierra como en el universo, ocupa un lugar y ese lugar le concede a las personas ciertos derechos y obligaciones; y a las cosas las provee de características especiales, como por ejemplo: La posición que tiene nuestro planeta en el sistema solar nos permite gozar de la luz del sol sin quemarnos, así como la rotación planetaria nos hace disfrutar de la noche sin que esta sea eterna. En definitiva, ese puesto Nº 3 de la Tierra dentro del sistema solar nos concede la vida.

Está claro que la jerarquización forma parte del orden natural  de todo cuanto existe, no es arbitraria. Hay que otorgarle a cada qué y a cada quien el lugar que le corresponde: en lo social, lo natural, lo terrenal y en lo divino. Y para eso está el Protocolo. No es algo simple, es mucho más complejo; “los de protocolo” tenemos que apoyarnos en otras disciplinas (Historia, Psicología, Sociología, Derecho, Comunicación, etc.) para no cometer errores. Pero también aprendemos a ser prudentes, tolerantes y respetuosos tres virtudes que facilitan la vida en sociedad  y nos ayudan a hacer mejor nuestro trabajo.

¡Feliz fin de semana!

Imágenes propias elaboradas por Laura Berdugo Serpa

FUENTE: https://entreloprofanoylosagrado.wordpress.com/2016/04/08/ceremonial-y-protocolo-masonico-el-templo-y-su-simbologia-2a-parte/

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