EDUCACION E HISTORIA

RESUMEN SIMBOLICO DEL PRIMER GRADO

El hombre y sus pasiones, desde la época do su nacimiento hasta la de su muerte, y aun después de ésta, son el tema que han tenido a la vista los fundadores de nuestra Institución: puesto que el Edificio Masónico ha sido construido bajo esas bases, objeto do nuestras enseñanzas. Si tomamos en consideración los emblemas, símbolos alegorías, que emplea la Masonería en las enseñanzas del Primer Grado, así como las figuras geométricas que usan para su interpretación, veremos que este grado se manifiesta por medio de la Tríada, cuya aplicación resulta y extensa y complicada, ya que los estudios masónicos del Ternario, implican la base fundamental de los cursos que abarca el Aprendiz en su carrera, y por lo mismo, eso se refiere y se dedica la Filosofía del Primer Grado.

La vida del hombre se ha dividido vulgarmente en cuatro periodos: la infancia, la juventud, la edad madura y la vejez, pero masónicamente y acaso con más propiedad, esos periodos pueden reducirse a tres: juventud, virilidad y madurez: para el Masón, o sea, para el Filósofo experirmentado, la infancia no está considerada sino como una tierra inculta y la vejez como una tierra agotada, así es que, tomando en cuenta que en la Creación no hay nada perdido, ni causa indigna de investigación, todos sus fenómenos tienen que ser objeto de estudio, tanto en el sentido propio como en el figurado, que, son los que establecen y admiten todas las edades; pero distinguen, y clasifican divisiones, razón por la cual, decirnos que la Filosofía, admite, a su manera, las tres edades del hombre, o sean juventud, virilidad y madurez.

En la Juventud, se funda el Grado de Aprendiz.

En la Virilidad, se funda el Grado de Compañero, y

En el de la Madurez, se funda el Grado de Maestro.

La exactitud de esta división, comprende el bosquejo de la vida del hombre, en su división Ternaria, y así decimos que la Infancia, queda comprendida dentro de la Juventud, y la Madurez dentro del ocaso de la vida humana “la Vejez”.

El ternario, Tríada o Trilogía Masónica representada por los tres puntos en el Primer Grado, nos dan la idea y marcan los vértices de la Escuadra en el Grado de Compañero, la que a su vez, unida por sus vértices, forma el Triângulo, la primera de las superficies geométricas.

La Escuadra forma un ángulo recto, mide noventa grados, y encerrada en un círculo a manera de que el vértice del ángulo converja con el centro, nos produce la cuarta parte de dicha figura, o sea, el Cuadrante, que lo forman dos radios y el arco.

Los triángulos equilátero y rectángulo, tienen el mismo significado, y cualquiera de ellos encerrado al centro de un círculo, simboliza al Primer Grado de Ia Masonería Simbólica, comprendido dentro del Universo. Este es el motivo por el cual, la instrucción masónica, principia, por el estudio de ias Tríadas, Ternarios, Trilogías, etc.

El simbolismo del Grado de Aprendiz, está cimentado bajo esas bases, que son el origen de la Trigonometría, o sea el tema fundamental de las Matemáticas, otra interpretación del Triángulo dentro, del Círculo, índica que por ese medio llegamos al conocimiento de los fenómenos naturales dentro del Universo o sea, El Logos, y por lo tanto, forma el pedestal que nos eleva de lo concreto a lo abstracto. Hasta aqui llega el simbolismo de los Tres puntos, sus enseñanzas e interpretación.

El hombre que aspira los beneficios de la Iniciación masónica, es presentado al Templo con una venda en los ojos, símbolo de la obscuridad en que viven los profanos; no llega ni vestido ní desnudo, cosa que lo convierte en un ser inocente, penetra despojado de armas y valores, que son las causas de sus vicios y perdición; caminando en esa forma, necesita de una mano amiga que lo guíe, para que calme su incertidumbre e inquietud; se encuentrraen las tinieblas, busca la Luz, padece una agonía moral, la que sólo terminará con su muerte simbólica, ante el mundo profano, para resurgir dentro del Universo Masónico; con este solo hecho, queda despojado de sus primeras dudas, lo que le hace ascender a una vida moral y espiritual más elevada.

Esta sublime transformación del postulante, manifiesta la relación y regeneración de los seres dentro de la Naturaleza misma. Es, ni más ni menos, la educación dogmática que reproducen las Religiones antiguas y modernas para convertir al “hereje”, pero para nosotros sólo marca el fin que se persigue, para lograr el perfeccionamiento moral, físico y espiritual, dentro de las enseñanzas del Primer Grado.

Preparado el Postulante, y entregado a sus profundas meditaciones, impresionado por la duda y abrumado dentro de las borrascas de su espíritu, vacila largo tiempo, entre temores y esperanzas. Si prosigue y persigue en su firme y valerosa resolución para someterse al sacrificio corporal, y espiritualmente se despoja de las miserias, que lo dominan física y moralmente, es indudable que su Premio será el triunfo definitivo, puesto que invariablemente, renace a la Virtud.

A eso se refieren las pruebas físicas y morales de la Iniciación; las primeras tienen por objeto conocer su fuerza y resistencia; las segundas, sondear su espíritu, conocer el poder de su alma, penetrar hasta el fondo de su capacidad, y así, llegar a palpar su inteligencia.

La filosofía y simbolismo del Primer Grado son muy extensos, comprenden nada menos, que los Cimientos del Edificio Masónico, y se aprenden por medio de las interpretaciones de los Emblemas, Alegorías y Símbolos, a que se somete al Aprendiz, en sus primeras enseñanzas, éste es el único medio de disipar las dudas, que se forjan en su mente, antes de llegar al conocimiento de la evolución y desarrollo de los fenómenos naturales.

Al Iniciado, no le basta saber que debe tener la fuerza y voluntad necesarias para luchar contra un enemigo, sino que debe contar también, con los medios físicos, morales e intelectuales para vencerle; además, debe existir en su Ser la decisión suficiente, para despreciar los peligros, y un Alma fuerte y vigorizada por una sublime abnegación.

No sería posible, en tan poco espacio dar una idea más profunda de la filosofía del Primer Grado, pero señalamos lomás esencial, para que el Compañero Masón trabaje y siga labrando su perfeccionamiento, tomando como base los conocimientos adquiridos durante su aprendizaje, y pueda más tarde valuar sus deducciones, interpretaciones, simbolismos, enseñanzas e instrucción.

Al compenetrarnos de las enseñanzas filosóficas del rado de Aprendiz, nos hacemos dueños de sus inclinaciones, sus fines y sus costumbres, tanto en moral natural, como en moral especulativa o sistemática, nos imponemos de sus ideas, que forman ciudadanos útiles a la Nación; y de sus creencias sobre las relaciones que los hombres debemos tener entre sí, cual ciudadanos del Universo. Por eso no admitimos a la iniciación, a ningún candidato, que no reúna las condiciones de ser libre, de buenas costumbres y que haya adquirido los rudimentos de una educación liberal, y además que sepa hacer buen uso de sus facultades intelectuales. A quien haya sido iniciado, que rectificarle sus nociones, cuando son erróneas, fortificárselas cuando son justas y basadas en el poder del ejemplo y los preceptos masónicos.

Con estas bases, conoceremos al Iniciado íntimamente y él nos conocerá con mayor intimidad. El compromiso que le proponemos, si lo acepta, quedará inquebrantable y recíprocamente obligatorio para ambas partes.

Admitido el Candidato a la Iniciación, ve delante de sí, un Templo Material y los primeros utensilios de que va a servirse, le instruyen de que ese Templo Material, es el emblema de otro Moral en donde todo tendrá que perfeccionarse espiritual y científicamente, con el uso de los instrumentos del Arte Real.

El Grado de Aprendiz, contiene el estudio de las Bases que deben, sostener al edificio simbólico de conocimientos, Ciencia y Preparación para los grados subsecuentes, circunstancia por la cual el Masón debe dedicarse constantemente al estudio de la Filosofia Moral y Ciencias, que lo conducirán irremisiblemente al alcance de la Virtud, que lo harán digno de contarse dentro de la colectividad humana.

La Columna “B”, con su significado de Fuerza, nos manifiesta a la energía como un símbolo indispensable para alcanzar la Virtud, la Gloria y el Sacrifício. Esa Gran Columna representa también a la fuerza de gravitación que mantiene al Mundo en movimiento, y Astronómicamente, representa al Paralelo correspondiente a la altura máxima que alcanza el Sol en la Elíptica para producir las estaciones, cosa que se explica mejor en Grados Superiores.

La fuerza oculta, representa el descenso del Espíritu dentro de la Materia, se da a conocer por medio de una alegoría, o sea un Triángulo equilátero encerrado en un cuadrado y con un punto en el centro lo que viene a representar la letra IOD, que significa principium, la idea del pensamiento divino y la conciencia humana, manifiesta por los tres puntos o Tríada Primordial.

La marcha del Aprendiz, marcando las tres Escuadras con los pies, nos conducen hacia la Luz en línea recta y de manera equitativa a través de las tinieblas, o bien indica el esfuerzo espiritual que mina a la materia para lograr el dominio de sí mismo.

Ya sabemos que el Ternario, o Tríada Primordial está representada por los tres puntos, simbólicos de los principios fundamentales de la Humanidad y que son: L

ibertad, Igualdad y Fraternidad, su filosofía es también extensa, razón por la que los Hermanos Compañeros deben luchar por llegar al conocimiento y definición de estas sublimes enseñanzas, que se desarrollan más adelante. Refiriéndonos al Mandil del Aprendiz Masón, y la forma en que lo usa en Logia, diremos que tiene una significación oculta; y es, que la parte inferior es el cuaternario y representa a la Materia, y la parte superior forma el Ternario y simboliza al espíritu, con lo que queda demostrado que en el Primer Grado el espíritu aun no penetra en la materia y por lo mismo, todavía no llega a dominarla, esto es simbólico de la imperfección de nuestros conocimientos y costumbres, en relación a lo que el Aprendiz debe aprender bajo la filosofía masónica.

Para dar una idea de lo que tenemos que aprender dentro de nuestros templos, basta describir la vida del hombre profano dentro de su preparación en planteles en donde se educa y se le instruye, para después fijarse momentáneamente bajo el techo paterno, sin objeto alguno conocido para él todavía. Entonces es cuando se presenta idealmente en la gran escena de la sociedad, para el hombre todo índica sencillez, confianza .y buena fe, producto de su infancia e inexperiencia. Es el caso que ya arde en deseos inmoderados que anhela satisfacer.

En esa edad del hombre impreparado y sin experiencia, marcha a la ventura por un camino lleno de escollos invisibles hacia el ocaso; yerra, si no se le guía, y se entregaría a todas las pasiones si no se le detiene; se imaginaría que la vida es sólo realidad en la dicha, si acaso un sueño durante las penas, pero que constituiría un placer sin límites. En estas condiciones el hombre cree que siempre habrá de ser joven, lleno de vida y vigor convencido de que obtiene cuanto quiere, y si se le deja obrar con amplitud, de todo abusará; tras de los errores, vendrán los vicios y tras de éstos, los crímenes. En estas condiciones, algunos adolescentes encontrarán en su camino, quienes les aconsejen prudencia, que los llamen a la razón, dotes sublimes que el joven no conoce o bien ha conocido poco. Sin embargo, se puede despertar en el ánimo de esos seres el deseo de instruirse, de trazarse un cuadro perfecto para prevenirse de que nada debe emprender con ligereza; que debe juzgar y fallar con circunspección, sobre cuanto le digan, vea u oiga; que no debe confundir el bien con el mal, ni mucho menos apartarse de la senda de la Virtud.

Hasta aquí, todo es teoría, todo lo ve confusamente en torno suyo, apenas es visto por los que le rodean, pero lo que al joven importa en su actual situación, y para llegar a. su posición futura, es haber dado el primer paso, para adquirir el honroso Título de Aprendiz Masón, para tomar un puesto en primer lugar de la escala social, del que pronto habrá de ascender con Gloria.

He aquí lo que es la juventud ante la Masonería, ella es el primer período de la vida del hombre, como el Aprendiz es el Primer Grado Masónico.

La Masonería, en cualquiera de sus Ritos; establece que el Primer Grado, Aprendiz, significa, “uno que aprende”, éste es el motivo por el cual los Hermanos Aprendices en Logia, no tienen ni voz ni voto, pues su misión sólo es estudiar, oír, ver y callar. Al Aprendiz en Logia, hay que instruirlo, prepararlo y formarle su carácter.

Por el Siglo XVII, los Aprendices no eran considerados como parte integrante de la Logia, pues sólo se tienen datos de que únicamente los Compañeros y Maestros trabajaban en conjunto.

Actualmente, ni aun a los compañeros se les considera con voz y voto en la Logia, puesto que los trabajos regulares y administrativos se desarrollan en Tercera Cámara. Sin embargo, existen Logias en que tanto Aprendices o Compañeros, participan de dichos trabajos, pero es anticonstitucional y sin ningún valor.

FUENTE: LOS 21 TEMAS DEL COMPAÑERO MASÒN . Adolfo Terrones Benítez Alfonso León García

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