EDUCACION E HISTORIA

Las Virtudes

Cuando comencé a hacer las indagaciones para escribir esta plancha, pensé que sería un trabajo fácil. ¡Ilusión vana dominada por el ego!, no en balde se dice que el hombre debe construir templos a las virtudes y calabozos y mazmorras a los vicios.


Nunca imagine, ni por asomo, que el tema fuese tan complejo y extenso. Sin embargo, quiero compartir un breve resumen de lo que más o menos he logrado entender sobre lo investigado y que seguro estoy, que puede ayudar a otros que ahora caminan en el mismo laberinto en que yo me he embarcado con este tema.Comencemos pues por definir lo que es una virtud, considerada una cualidad positiva, es opuesta al vicio; la virtud entonces se identifica con actuar de acuerdo a la razón, evitando dejarse llevar por los afectos o las pasiones, permitiéndonos así tomar las decisiones correctas y por tanto las mejores acciones.

Platón asegura que el alma humana tiene tres partes, que se unen y que se manifiestan en el ser como herramientas: el intelecto, la voluntad y la emoción y a cada uno de estos componentes del alma corresponde una virtud: la sabiduría, el valor y el autocontrol, que más tarde darían origen a tres de las cuatro, que hoy conocemos como virtudes cardinales o virtudes morales, cuyo objeto inmediato es ordenar las costumbres y que terminaran siendo conocidas como:  

la Templanza (del griego σωφροσύνη, en transliteración sōphrosýnē, apetitivo, “sirvese el todo”),

la Prudencia  (del griego φρόνησις, en transliteración phrónēsis, calculativo, “véase el todo”),

la Fortaleza (del griego ανδρεία, en transliteración andreía, enérgico, ”preservase el todo), l

Justicia (del griego δικαιοσύνη, en transliteración dikaiosýnē, virtud fundante/preservante, “conocese a sí mismo) o virtudes infusas.

Platón va mas allá y describe cómo se pueden lograr un acercamiento a estas virtudes, a fin de lograr llamarnos virtuosos, que a su vez es sinónimo de sabio: la prudencia viene del ejercicio de la razón, la fortaleza de ejercer las emociones, la templanza de dejar que la razón anule los deseos; formando así un estado en el que cada elemento del alma está de acuerdo con el otro, con lo que la justicia viene, llamada también fundante o preservante, porque es la comprensión de esta, lo que conlleva a las otras tres y a su vez es la justicia la que mantiene al resto en cohesión y por tanto en coherencia.

Siendo la justicia una consecuencia y causa directa de las otras tres, se define como “dar a cada quien lo que le corresponde, según sus necesidades”, lo cual nos induce a una de las tres virtudes llamadas teologales, que completan la serie de siete virtudes que manejamos en la actualidad y que exponen por completo el prohombre idealizado.

Las virtudes teologales deben su nombre a que son infundidas por Dios para, a través de la voluntad y la inteligencia, ordenar sus actos hacia Dios mismo. Muchos teólogos de la iglesia católica, señalan que se reciben con el bautismo junto con la gracia; se asegura también que estas tres virtudes vivifican las restantes y en particular, la caridad, se dice, es “la fuente del dialogo con Dios”.

Según lo presentado hasta aquí, hay dos virtudes particularmente relevantes, pues son, a mi parecer, el punto de unión entre unas y otras. Estas son: la Justicia, entre las cardinales y la Caridad, entre las teologales.

En mi criterio, la una lleva a la otra directamente, ya que si observa el lector, la definición de justicia, expuesta con antelación, en ningún momento esta virtud particular, nos refiere al castigo, muy por el contrario, nos indica que dar, en esencia, es el objeto de la justica, lo cual se corresponde también con la caridad, cuya razón indudable es dar aquello que nos sobra.

Así pues, parece que el acto de dar es de una relevancia primordial, ya que nos ubica en la justicia o en la caridad, que parecieran puertas de entradas al ámbito de las restantes virtudes y por tanto, la forma más expedita de lograr acercarnos a ellas.

La otra palabra que considero clave en este tema es la necesidad, en ambos casos dar tiene por objeto, calmar la necesidad, por tanto, es justo dar lo que corresponde según se necesita y es caritativo dar al necesitado, así pues, la justicia es indudablemente caritativa, pues satisface una necesidad interior en las gentes que la buscan y de la misma manera la caridad es justa pues entrega al necesitado aquello que nos sobra.

Hasta aquí hemos hablado de justicia y caridad, pero estas son solo dos de las siete virtudes ¿Qué pasa entonces con las restantes? Ya observamos que la justicia, por si misma, genera el resto de las virtudes cardinales y por tanto se requiere de estas para ser realmente justos, con lo cual la práctica de la justicia, nos permitirá ser templados en nuestro hacer, prudentes en nuestro actuar y necesariamente fuertes para sostenernos en nuestros principios. En cuanto la caridad diremos que siendo una virtud infundida por la deidad, tiene implicada la fe y la esperanza, ya que la caridad, como se dijo antes, es la fuente del dialogo con Dios y por tanto la conexión que permite el intercambio con este.

Nicolás Quiles PérezM:.M:.P:.M:.R:.E:.A:. y A:.

Publicado 17th May 2011 por Unknown

FUENTE: http://masoneriaysimbolismo.blogspot.com/2011/05/las-virtudes.html

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