08/08/2020

FAMILIA DISFUNCIONAL Y ADOLESCENCIA

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El entorno familiar del adolescente es de mucha importancia. Como resultado de un sinfín de causas-efectos surgieron familias disfuncionales, cuyos integrantes no sólo viven un trastrocamiento de valores, sino tienen dificultad de asumir la autocrítica. En este tipo de familias, es muy difícil asumir los roles, es más, muchas veces ellos se invierten. La familia carece de un perfil propio frente al medio social y termina mimetizándose con él. Un adolescente incluido en una familia con estas características puede tener sentimientos de culpa y preocupaciones frente a sí mismo y hacia los demás.

Estas estructuras familiares vulnerables tienen efectos graves en los primeros años de edad, pero son más evidentes en la adolescencia, ya que es el segmento de la vida donde seguramente se ha de formar la personalidad de un individuo. No es de extrañar que en una personalidad pre-adictiva un adolescente busque “huir” de este estado de crisis familiar apelando al efímero placer que puede dar una droga.

A esto hay que sumarle las características propias del adolescente: en muchos  casos puede existir una desidealización del padre y de la madre, a partir de la cual los hijos dejan de sentir esa protección que representaban sus padres en los primeros años de edad.

A la vez que ocurre esta situación, es común que aparezcan grandes contradicciones en los adolescentes: puede ser que tomen distancia de los objetos de su niñez relacionados con sus afectos y a la vez tengan nostalgia de ellos. Estos sentimientos contradictorios les pueden provocar angustia y temor, por lo que buscarán protección y fortaleza en líderes o ídolos que satisfagan estas necesidades, incluyéndose en estos grupos de adolecentes, conocidos como “grupos de pertenencia”. A veces el “azar” determina el final de este derrotero, ya que el modelo a seguir es el que está instalado en los códigos de dichos grupos, donde la idealización o la necesidad de imitación, puede llevar al adolescente a iniciarse en alguna adicción.


Hay que admitir también que es en la adolescencia, cuando las emociones y riesgos son más buscados porque se cree que da solidez a la propia existencia. Cuando esta búsqueda se intenta en un marco de normalidad resulta positiva para el desarrollo de la personalidad. Pero lamentablemente, en otros casos, esa necesidad del vértigo, los riesgos y las emociones los adolescentes pueden encontrarla en el consumo de la droga.

El consumo de alcohol y tabaco tienen una aceptación social y forman parte integral y crucial de la secuencia adictiva. Muchas veces su uso precede al de las drogas ilegales, independientemente de la edad en que se inicie el consumo estas últimas. Las primeras sustancias que los jóvenes suelen experimentar son alcohol y tabaco (cerveza, vino y cigarrillos). Con el correr de los años cambian las bebidas blancas y/o por el consumo marihuana y algún tipo de psicofármacos.

FUENTE: https://sinalefa1.wordpress.com/a-quien-quiera-acompanarme/la-adolescencia/la-familia/familia-disfuncional-y-adolescencia/