La «espiritualidad» masónica , entre la Razón y la Tradición (PARTE II)

Razón, Racionalismo, Racionalidad.

«Se ignora contumazmente que un exceso de racionalidad es un déficit de racionalidad». Adorno

La «iniciación», tal y como se practica en Masonería, es un instrumento de razón, hablamos en logia de las herramientas de razón, para provocar un aumento general de la consciencia del individuo. Por otro lado, es conocida la vinculación de la Masonería especulativa moderna con la «Aufklärung», en Alemania y con el «Enlightment», en Gran Bretaña, es decir, con el fenómeno ilustrado, en general, en Europa.

Pero esa vinculación no puede simplificarse haciendo de la Masonería una variante del librepensamiento o del racionalismo militante y globalizador de algunos episodios de la historia de la Masonería. En realidad la Masonería es más. Para empezar, existen dentro de las varias tradiciones rituales de la Masonería, una que conecta con una versión particular de la Ilustración en Alemania: «Los iluministas». En el origen del rito escocés rectificado, se encuentra la personalidad de Willermoz y los iluministas bávaros que han mantenido, aunque sea con carácter minoritario, en activo, un rito caballeresco y templario que puede perfectamente definirse como un rito cristiano o crístico. A esto se añade la importantísima trayectoria de la Masonería, anglosajona, especialmente la de las Islas, que se ha centrado exclusivamente en los ritos, digamos más litúrgicos, casi bíblicos, rehuyendo aquéllos que daban cabida en el seno de las logias a formas de debate intelectual; coincide esto cabalmente con la predisposición de la mentalidad inglesa, en todo contraria a cualquier forma de intelectualismo.

Esta particularidad de la Masoneria inglesa le ha permitido un enorme desarrollo y la práctica de una gran actividad relacional («convivial») y al mismo tiempo, una notable actividad comunicacional, al margen de los importantes trabajos históricos de la logia de investigación «Quatuor coronati».

Nada hay, por lo tanto, en la historia de la Masonería de los países anglosajones que pueda coincidir con el estilo de las llamadas masonerías latinas. Ninguna resonancia o similitud con la imagen prototípica del masón en los países de mayoría católica: Francia, Italia, España, Portugal y Bélgica.

Para entender esta divergencia hay que contextualizar cada una de las respectivas historias nacionales, y hacerse cargo, por ejemplo de la importancia que desde el punto de vista sociológico ha tenido en cada país el peso de su respectiva historia eclesiástica, en definitiva, cómo el fenómeno de la Reforma anticipó y generalizó en el propio ámbito de la sociedad civil, las actitudes de autonomía individual y libre examen, frente a cierto colectivismo y autoritarismo paternalista más propio de los países católicos. Esta diferencia provocó en los países protestantes una retirada de lo religioso a la esfera íntima y el mantenimiento consensuado de ciertas prácticas religiosas de carácter tradicional por su valor nacional (Iglesia de Inglaterra, países luteranos) y en cambio, en los países católicos provocó una radicalización del debate entre clericales y anticlericales, fruto de la resistencia de la jerarquía Católico-Romana a retirarse de su posición de hegemonía en la configuración de la moral social, al plano de la conciencia íntima frente a las corrientes de pensamiento que querían liberar a la «cívitas» de influencia eclesiásticas directas.

En este contexto se explica la identificación de la Masonería con corrientes anticlericales.

Esa identificación corresponde a un periodo de la historia europea en que en efecto, la Iglesia Católica jugó a la contra de la Modernidad: contra la Declaración Universal de Derechos del Hombre y del Ciudadano, contra el liberalismo, contra el socialismo, contra el laicismo y la separación del Estado y la Iglesia contra la libertad de cultos en los países católicos, incluso contra el uso de las lenguas vernáculas en el culto, contra el matrimonio civil, contra la independencia de la Ciencia, contra el Evolucionismo, contra el psicoanálisis, contra los métodos anticonceptivos y contra el aborto, también contra las técnicas de fertilización artificial, contra las relaciones sexuales prematrimoniales, contra la libertad de opción sexual, contra el nudismo, contra el divorcio, contra el trabajo independiente de la mujer, incluso… contra el Ecumenismo.

Posteriormente, esta situación ha ido en gran parte corrigiéndose, más por la fuerza de las circunstancias que por una espontánea revisión de su propios postulados, de tal modo que hoy en día la Iglesia jerárquica en su predicación hace un uso alternativo de sus propios dogmas, según los casos, sin derogar específicamente ninguno, pero subrayando, bien, uno, bien otro, sin atender a que sean contadictorios entre sí.

En todo caso, la libertad efectiva de que gozan hoy en día los ciudadanos europeos hace más libre la adhesión a las diferentes iglesias y permite, de hecho, un espacio de diálogo civil y laico en que las iglesias no interfieren directamente, a pesar de que a su voz sea, como la de otras instancias sociales, oída, sino escuchada, por todos.

En este nuevo escenario no tiene sentido el mantenimiento de «clichés» ya superados, aunque es bueno que, con deportividad, mantenga cada uno sus propias convicciones y entre ellas, aquella historia, aquella tradición con la que se identifica.

Todo este «introito» viene para explicar que en masonería, «racional» no está reñido con «espiritual» y que «librepensamiento» no implica, como temía Unamuno (2), no pensar libremente de todo, incluso de lo más subjetivo e invisible.

Podemos utilizar para analizar al triple fórmula: racionalidad, racionalización, racionalismo, las definiciones elaboradas por Edgard Morin (3):

Racionalidad.-

Detecta Morín dos caras en la racionalidad. El lado constructivo y el lado crítico. En el aspecto constructivo, la racionalidad sería «la tendencia, a elaborar sistemas coherentes de ideas o teorías, de cara a establecer relaciones adecuadas entre el espíritu humano y la realidad que estudia, es decir, «una relación descriptiva o eventualmente explicativa». En este concepto va explícita la condición empírica de la racionalidad, es decir, su carácter relacional respecto a la experiencia, con la comprobación, y el cotejo de lo pensado y su aplicación práctica.

Racionalización.-

«Es igualmente una visión coherente pero además con intención totalizante y globalizadora, es decir, que trata de comprender el universo a partir de un sistema de ideas, pero que selecciona los datos de la realidad que confirman su teoría y rechaza los otros». Podría decirse mediante un concepto de Popper, que la racionalización rechaza someterse a «falsación» y busca sólo la «verificación». En estos supuestos sólo un cataclismo puede «falsar» la teoría, y en aquellas racionalizaciones de carácter religioso, ni siquiera un cataclismo.

Racionalismo.-

Para Morín el racionalismo puede definirse a la vez como visión del mundo y como ética. Visión del mundo que postula una adecuación perfecta, o casi, entre lo racional y lo real», y como principio ético sería aquel que propugna que «las acciones humanas pueden y deben ser racionales en sus principios, en su conducta y en sus finalidades».

En este triángulo ¿cuál es la posición que representa la Iniciación? ¿cuál es la actitud frente a la razón que se decanta del simbolismo y del ritual masónico?

Ya hemos dicho que hay algunas variantes entre los diferentes ritos, pero atendiendo al rito escocés antiguo y aceptado, al rito francés moderno y al rito Schroeder, como bases de la Masonería liberal y como eje de la Masonería europea continental, se percibe perfectamente la filiación Ilustrada de la actitud masónica: «Sapere aude!». Reivindicación del fuero de la conciencia individual, pero al mismo tiempo contemplación del valor de la tradición. La racionalidad masónica es, a mi juicio, una propuesta del todo idéntica a la razón-vital de Ortega y Gasset. Se trata de una racionalidad que se aproxima a la definición de Morín de racionalismo, por que en realidad va más allá del aspecto puramente cerebral o consciente de la racionalidad, por cuanto que pretende inducir una «inteligencia del corazón»(4), o utilizando otra terminología, la razón masónica pretende comprender no sólo las razones «claras y distintas» a las que se refería Descartes, sino también «las razones del corazón que la razón no entiende» a las que se refería Pascal. La razón masónica es una razón que pretende ser sabiduría, es decir, que pretende hacerse cargo no sólo de esa parte iluminada y consciente del yo, sino también de la parte oscura de lo inconsciente y arquetípico que subyace en nosotros, de lo emotivo además de lo intelectual: «La razón discursiva no nos conduce hasta el fondo de las cosas». ( Bernard d´Espagnat).

FUENTE: http://www.vrijmetselaarsgilde.eu/Maconnieke%20Encyclopedie/EMAP~1/Espagne/GLSEspagne/Otaola1.HTM