Construcción y Simbolismo del Tabernáculo (PARTE II)

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Mag. María Martha Fernández ma.martha@cyberlazarus.net

Orden divina, obra divina

“Habló Adonai a Mosheh diciendo: Habla a los hijos de Israel y que separen en Mi Nombre ofrenda” Ex.25:1-2 y continúa “Harán ellos, en Mi Nombre, un santuario y Yo residiré entre ellos” Ex.25:8.

El pueblo ha madurado. La decisión del éxodo, la espera de esos cuarenta y un días mientras que Moisés aguardaba las Tablas de la Ley en el Sinaí y la invención del Becerro de oro ante la duda y las ansias que recuerdan a Sodoma y Gomorra, los ha confrontado con sus propias debilidades, imponiendo un crecimiento. Luego de la revelación de la Alianza en el contacto de Moisés con Dios, es la hora de que la divinidad resida entre ellos. Ramban, Rabbi Mosheh Ben Nahman, explica que el Éxodo dedica al principio una buena parte a la esclavitud del pueblo judío para luego relatar el retorno a los patriarcas. Por lo que, coronando este camino, llega el momento de construcción del Tabernáculo, usando los únicos objetos onerosos que los habían acompañado en este largo trajín: Oro y plata.

En cuanto a la veracidad de este evento, Mircea Eliade comenta: “Es muy probable que esta tradición refleje una costumbre de pueblos y culturas tales como los árabes preislámicos. Están atestiguados los palanquines o las tiendas de culto en que eran llevados los ídolos de piedra”10 .Por otra parte indica la falta de aporte testimonial que nos describa cómo era la expresión religiosa en los años de exilio en el desierto.

El análisis que realiza Maximiliano García Cordero 11 S.D., no deja de ser acertado en cuanto al entorno social y cultural del momento de la construcción, calificando al mismo de rudimentario con un entorno religioso en un estado embrionario comparado con el de los pueblos sedentarizados. Es razonable que, en los tiempos mosaicos, el culto se redujera a una tienda sagrada en la que se guardaban los elementos más queridos. En cuanto al sacerdocio se va constituyendo en una jerarquía que va adquiriendo importancia a medida que las tribus se organizan tras Moisés el caudillo liberador, quien tenía acceso directo a Dios como ya había ocurrido en la entrega de las Tablas y como lo ratificaban ciertos antropomorfismos, tales como que se miraban “rostro a rostro”12 sin intermediarios, y se hablaban “boca a boca”.

“Rostro a rostro”, también muestra un simbolismo extra que lo va a diferenciar de otros profetas que reciben las profecías a través de visiones o sueños. En su caso es directa “panim al panim” ~ynp la ~ynp También aparece en la expresión de Num.12:6–8 “Por favor, escuchen atentamente Mis Palabras: Si ha de haber profetas entre Uds. Yo, Hashem, Me daré a conocer a él, en un sueño hablaré con él pero no es así con Mosheh, Mi Servidor , él es el más fiel. Con él hablo “boca a boca”, en visiones nítidas y no en forma enigmática, de modo que ve una imagen de Hashem”. Valdría la aclaración que cuando a él se le habla de forma clara, directa y literal a los otros será en “términos metafóricos”

Otro elemento aparecerá en la Torah, similar al momento en que Moisés recibe las Tablas de la Ley, la interposición del humo: “Y el monte Sinaí humeaba todo él, porque había descendido sobre él Adonai con fuego, ascendía su humo cual humo de horno y se estremeció toda la montaña, mucho” Ex.19:18. De la misma manera, el Tabernáculo tendrá un velo que, como el humo, oculta la Presencia de Dios.

Esta similitud hace imposible separar la significación de estos dos momentos que constatan la omniprescencia y omnipotencia divina: La entrega de las Tablas de la Ley y la construcción del Mishkan. Ambos nos dan parte de la reafirmación de los ideales monoteístas y del alejamiento de las culturas paganas e idólatras; Dios intensifica su contacto con el pueblo. Maimónides, en su conocida “Guía de los Perplejos”, comenta, en el Libro III, Capítulo 45 “el Tabernáculo estaba destinado a alejar al pueblo de Israel del culto idólatra que imperaba en todos los pueblos que circundaban a Israel, para orientar al pueblo hacia D’s. El santuario y todos sus rituales forman parte del plan general que tiene por finalidad limitar el culto de los sacrificios, vestigio de la religión pagana”. El Tabernáculo será el centro religioso de la comunidad, y la Torah permitirá que los sacrificios sea realizados sólo allí.

No se descarta la intencionalidad de las fuentes autorales como la D (Deuteronomista) que, sabemos, intertextualizó ciertos elementos para reforzar una idea nacionalista de pueblo elegido, impuso a Yahvé como único Dios y trató de alejar el destino, costumbres y tradiciones de sus vecinos canaanitas o de tradiciones milenarias mesopotámicas.

FUENTE: http://www.transoxiana.org/Jornadas/JEO2005/Fernandez-tabernaculo.pdf

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