Orden Martinista del Peru; Doctrina General De Martínez De Pascualy

“La Orden Martinista, de la que fue renovador y Gran Maestro el Dr. Gerard Encausse (Papus), considerando que las enseñanzas de Martínez de Pasqually y Luís Claudio de Saint Martín no podían ser patrimonio de unos pocos elegidos, creó en vida de Papus el llamado MARTINISMO LIBRE, Orden abierta a hombres y mujeres”

“La Orden Martinista en el Perú fue fundada por el S I I Carlos E. Cornejo López, en Lima, con el Círculo «Acanto» N° 19, el 4 de noviembre de 1962. El S I I Cornejo recibió en Chile la iniciación Martinista del S I I Nicolás Rogalev Girs (Nabusar), el 24 de abril de 1963, recibiendo al mismo tiempo los poderes de Iniciador y como tal, fundó el Grupo «Lucian Chamuel» N° 37, el 5 de febrero de 1964”

«Solo el que es digno y que está versado en la historia del hermetismo, de sus doctrinas, de sus rituales, de sus ceremonias y de sus jeroglíficos, podrá penetrar el secreto, y conocer el significado real del reducido número de símbolos para la meditación del Hombre de Deseo

FUENTE: Orden Martinista del Puru. Doctrina General De Martínez De Pascualy . Robert Ambelain . Digitalizado Por La OM Del Perú – Grupo Lucian Chamuel Nº 37, Círculo Acanto Nº 19 

Como todo el Esoterismo, la doctrina Martinista, tal como fue definida por Martínez de Pascualy en su “Tratado de Reintegración de los Seres”, necesariamente recurre al Esoterismo para exponer verdades metafísicas, que son poco perceptibles por su naturaleza. Es asimismo que ella esta integralmente vinculada a la tradición Occidental, y más particularmente a la cristiana.

En relación con el problema de la causa primera, (Dios), el Martinismo toma suyas las conclusiones a que llegaron los teólogos cristianos de los cabalistas hebreos. Al menos en cuanto a los principios sobre los cuales las diversas escuelas han estado siempre de acuerdo: La trinidad, “personas divinas”, emanación, entre otros. Concerniente a lo restante es particularmente gnóstico, (ya que lo que es representado en esa tesis tiene una connotación diferente de las escuelas asociadas con ese nombre) porque coloca en el principio a igual necesidad de Conocimiento y da Fe al hecho de que la gracia debe, para actuar efectivamente, ser completada por la acción inteligente, comprensiva y libre del hombre. Es por esos motivos que Martínez de Pascual ha representado el Esoterismo de su escuela solo el aspecto de la tradición judaica-cristiana. Esa leyenda que tiene el Maestro muy ciertamente como autor, procede de documentos tradicionales, que fueron propiedad de su familia desde que un anciano, miembro de un tribunal de inquisición, los había obtenidos de árabes heréticos o judíos en la España. Esos documentos estaban constituidos por manuscritos latinos, copia de los originales árabes, derivados de clavículas hebraicas.

Aquí os dejo un resumen del “Tratado de Reintegración de los Seres”, obra un poco rara para el que no está familiarizado con las tradiciones que nos han inspirado.

El mundo, considerado tanto como “el dominio material”, sometido a nuestros sentidos, en las “regiones espirituales” del más allá, no es obra de Dios en sí mismo, considerado como Absoluto. El es el evangelio de Juan que nos enseña.

“En el principio (quiere decir, cuando iniciaban “los templos”, periodos en los cuales se manifestaban los entes relativos) era el verbo (Logo, la Palabra Divina)

“el verbo estaba próximo Dios… (Expresado literalmente, corresponde al texto griego, mejor que “con Dios” de las versiones ordinarias)

“El Verbo era dios…” (Aquí “dios” va en minúscula) En el texto griego no tiene el artículo: el verbo era por consiguiente uno de los ¨elohim¨ o hijo-deDios: la palabra elohim significa en hebreo, “ellos-Dioses”. (1)

“Todas las cosas fueron hechas por él, y nada fue hecho sin él…” (Juancap. I)

Ese Logo, es aquella que la Cábala denomina (Adán Primero) aquel que (en todas las tradiciones religiosas antiguas) crea los seres inferiores por su palabra, al pronunciarla (entendiéndose ¨la Vida real, manifiesta):

”Él (Adán) le dio nombre a todas las bestias y aves de los cielos, a los animales del campo, más para el Hombre no se encontró auxilio alguno” (Génesis-II, 20)

Esos “animales del campo”, esos “pájaros de los cielos”, no son seres ordinarios con esos nombres. El sentido esotérico designa las criaturas, inferiores al hombre Arquetípico, que habitan en los mundos del más allá, “regiones espirituales” las cuales fueron ilusiones más adelante.

En esa creación, Dios se sirvió por lo tanto de un intermediario. El que es confirmado en el capítulo I del “Génesis” (I-2,3): “La tierra, (la materia primordial, el caos) era desordenada y vacía, y el Espíritu-de-Dios se movía sobre las aguas” (el Nous Egipcio, el elemento más sutil de esa materia). El término “Espíritu-de-Dios” en mayúscula, Designa así un Espíritu, distinto de Dios, no el espíritu suyo: el que sería una contradicción, siendo Dios necesariamente el espíritu de sí mismo. En el Génesis no nos dice que “Dios se movía sobre las aguas….” Es por eso que él nos enseña más adelante que: “El eterno Dios entonces al Hombre y lo colocó en el Jardín del Edén, para guardarlo y cultivarlo….” (Génesis –11,15).

El Jardín es un símbolo, significando el conocimiento divino, accesible a los seres relativos. En efecto, la Cábala, tradición secreta, es frecuentemente designada como la “arboleda” mística. En hebreo, arboleda (muchos árboles frutales) se dice: “guineth”, palabra formada por tres letras (guimel, noun, tau) iniciando de tres ciencias secundarias, claves de la Cábala: Geometría, el Notarikon, el Temurah.

El Hombre primitivo del cual habla el Génesis, en su aspecto puramente simbólico, no es un ser formado de carne como nosotros, es un espíritu, emanado de Dios, compuesto de “forma” (que el Génesis llama “cuerpo”, análogo al “cuerpo glorioso” definido por los teólogos, creado por el Dios eterno, una chispa animada, que es ella, integralmente divina, pues el Génesis nos dice que ese aliento es el “Soplo” de Dios. Nuestro Hombre-Arquetípico es por tanto semi-divino. Proviene de la Materia Primordial (del caos, compuesto de tierra y agua-simbólicas), por su “forma”, él es también proveniente de Dios por ese soplo divino que lo anima, soplo que proviene de Dios.

Adán es el Verbo Creador, es el Hombre-Arquetípico, en el simbólico “Jardín” del Edén, en donde continua la obra iniciada por el Espíritu-de-Dios. Entre tanto el Verbo Creador (Adán) y el Verbo Redentor son diferentes.

Cierto, el es indiscutiblemente Cristo (que Martínez llama el Reparador) es simultáneamente Dios. (Por su origen) y Hombre (por su encarnación). La Teología lo ha demostrado. Mas, de la misma forma que una persona cambia mucho a lo largo de su vida, pero esencialmente es la misma persona (con aspectos diferentes)….Hay entre ellos continuidad de conciencia absoluta, a pesar de no haber semejanza en los aspectos de sus reacciones inferiores. En un grado similar, el alma tiende a animar a un cuerpo humano, después a otro cuerpo, muchos más después, pero siempre será la misma en sus muchas manifestaciones diferentes, porque dichas manifestaciones pueden ser aparentemente opuestas en razón del “juego” oscilante definido en la expresión usual de “Karma”.

Paralelamente al Adán Primero (el Hombre-Arquetípico o Cósmico) hay otros seres provenientes de una creación anterior, diferentes en naturaleza y en “plano” sin relación con aquellos que nos detalla la tradición del Génesis. Esa creación es la de los “Ángeles”, que otras tradiciones nos refieren y que es analizada por todas las teologías. Son esas muchas creaciones diferentes que el Génesis sostiene en el primer versículo: “En el comienzo Dios creó los cielos y la tierra”. Asimismo en el Génesis se descarta la primera creación(los Ángeles) (sobre la cual parece que Moisés no poseía ninguna información): “La tierra era deforme y vacía y las extrañas estaban sobre la faz del abismo…” Génesis I, 2)

Otro elemento de la tradición judaico-cristiana nos enseña que los seres de esa creación primitiva (simbolizados por el cielo), o sea, los Ángeles, por la Voluntad de Dios se dividen en: Ángeles buenos y Ángeles rebeldes.

Eso ha sido mal interpretado. Dios, principio de infinita perfección, no podría tentar a los Ángeles después de emanarlos, y no causaría después su involución. Al contrario, ciertas entidades, llegadas al término de la Misión para la cual Dios las había creado (quiere decir, las había liberado, dotándolas así mismo de libre arbitrio), se tendrían que “separar” de Dios para después, reintegrarse al Absoluto, al Plan Divino, a la fuente del Bien Supremo. Ellas tendrían que pasar, de este modo, del preferido yo momentáneo, perecedero e ilusorio, al eterno, real, e imperecedero. Ellas tenían, por tanto, preferido vivir “fuera” de Dios y así ser re-absorbidas, y se beneficiarse a sí mismas de sus perfecciones infinitas.

Por tanto, son ellas las que están momentáneamente distanciadas de Dios, por un acto libre, no obstante errado. No fue el Absoluto quien las enjuició injustamente, ni es El la causa del exilio de ellas. Entretanto, el retorno a la condición anterior y la redención permanecen posibles, cuando las entidades celestas consientan en toma el Camino de lo Divino.

Mas en la espera de ese retorno a la luz y a las verdades inmanentes, ellas permanecen por sus actitudes egoístas: reveladas (de la oferta divina primitiva y permanente); desgarradas (porque están fuera de su destino legítimo): perversas (porque viven fuera del Bien Supremo y por tanto “no mal”).

Ahora, toda cosa corrompida tiende por su naturaleza corromper el que es saludable. Y en el dominio de los seres espirituales, y sobre todo en aquellos seres que poseen cuerpos materiales, porque en él se combinan: envidia y cels (Conciencia, a pesar de todo, de una inferioridad real), el orgullo (Voluntad de tener la última palabra) y la inteligencia (que permanece la misma, mas no la manifestación activa de el máximo de sus defectos)

Es por eso que la tradición nos dice que la Colectividad de los Seres espirituales pervertidos (la Egrégora del mal) designada por la imagen de la Serpiente la cual insinuaba ser superior a ellos, y “imagen” de Dios al cual esas entidades decaídas pretendían sustituir.

Esas entidades rebeldes actuaron sobre “Adán Primero” incitándolo a traspasar los límites de sus posibilidades naturales.

Por ser mixto en su naturaleza, medio espiritual y medio formal, andrógino en el cual la Forma y el Espíritu se penetraban mutuamente, el Hombre-Arquetípico debería mantener cierta armonía, un equilibrio necesario, en ese dominio en el cual Dios le tenía situado. El debía respetar su orden y obrar, continuar la tarea desde el Espíritu-de-Dios en el cual él era un reflejo, el intendente, el “Maestro-de-Obras” celeste inmediato, más de un Universo más sutil que el nuestro, o “Reino que no es de ese mundo”, del cual hablan los evangelios.

Bajo el impulso de entidades metafísicas pervertidas, el HombreArquetípico se convertiría en un individuo independiente, modificando y perturbando la ley que tiene por tarea hacer cumplir. Él tentado, audaz y rebelde, quiere ser creador y a su vez igualar por sus obras a propio Dios. Él logró modificar su Destino primitivo.

Es como las dos leyendas idénticas, la de Lucifer, el primero de los Ángeles, y aquella de Adán primero dos hombres que tienen desenvolvimientos paralelos. Es tal vez dicha tradición que cosiste en consagrar a los Dioses o a Dios las primicias de una cosecha o el primogénito de un rebaño. El es hecho que en la simbólica historia de la Humanidad que nos cuenta el Génesis, todos los descendientes: Caín, Cam, Ismael, Esaú, etc…. Son misteriosamente marcados por un destino contrario.

Más en cuanto a Dios, con sus posibilidades infinitas, puede quitar cualquier cosa de la Nada, el hombre, criaturas con posibilidades limitadas, puede apenas modificar el que ya existe, sin poder extraer nada de esa misma Nada.

El Hombre-Arquetípico queriendo crear seres espirituales como Dios había creado a los Ángeles, haciendo objetivo a sus propios conceptos. Deseoso de dar a ellos cuerpos, no podía hacer más nada que integrarlos a la materia grosera. Queriendo animar el caos (a través del exterior) como Dios había animado al mundo metafísico que a él le había sido primitivamente confiado, no hizo sino que enterrarse a sí propio.

Con efecto, Dios “siendo”, en el sentido más absoluto de la palabra (“Yo soy aquel que es” le dijo a Moisés en el Sinaí) no existe cosa ninguna preexistente. Para crear la materia primitiva, Dios tuvo simplemente retratado una parte de sus infinitas perfecciones de una porción de su esencia infinita. Ese retrato parcial de la perfección espiritual más absoluta fue inevitablemente conducido a la creación de la imperfección material relativa. Eso justifica que la creación, cualquiera que sea, no podrá jamás ser perfecta. Ella es necesariamente imperfecta por el hecho que ella no es Dios.

En imitación del Absoluto, Adán Primero va por lo tanto intentar crear una “materia primera”. Alquimista inexperto, eso será el origen de su caída.

El Hombre-Arquetípico es un ser andrógino. El Génesis (cap. I, 27,28) nos dice que “Dios creó al Hombre a su imagen: macho y hembra Él los creó…” Es el elemento negativo, femenino, Adán va a objetivar fuera de sí mismo. Es ese “lado” izquierdo, femenino, pasivo, lunar, tenebroso, material que va, se va separando del lado derecho, masculino, activo, solar, luminoso, espiritual, dando nacimiento a Eva. La Femenina-Arquetípica es por tanto extraída de uno de los dos “lados” del andrógino, y no de una de sus “costillas”…. (Todas las religiones antiguas concuerdan en que existió un ser divino, original, que era simultáneamente macho y hembra.) El Génesis nos dice: (Cap., 23, 24):

“Y Adán dijo: Esta es ahora huesos de mis huesos, carne de mi carne, (él conserva por tanto, el espíritu y el alma). Ella será llamada Hembra-en hebraico Isha-, porque ella fue tomada del hombre-en hebraico Ish.

Es esa Materia nueva, la Eva de el Génesis, la Hembra simbólica, que Adán “penetra” para criar en ella la Vida. El Hombre-Arquetípico a si mismo se degradó intentando igualar a Dios (1). Su nuevo dominio, es el mundo bíblico de la Gnose, nuestro universo material, mundo pleno de imperfecciones y maldades. El poco bien que en él proviene de las antiguas perfecciones en el Hombre-Arquetípico. Por consiguiente divididas en dos seres diferentes, la suma de esas perfecciones originales no puede ser total en ninguno de ellos…. haber por lo tanto una queda.

Es por eso igualmente que la naturaleza ha sido deificada por los cultos antiguos. Ella era, por tanto, la madre de todo lo que es, mas de todo eso que está “bajo los Cielos”, simplemente Isis, Eva, Demeter, Rhea, Cibele, no son más que símbolos de la naturaleza Material. Emanada de Adán-Primero, personificadas por las Vírgenes Negras, símbolos de la Materia prima. La esencia superior de Adán-Primero, integrado en el seno de la materia nueva, se tornó en el “Soplo”, expresión alquímica que designa al alma del mundo.

La esencia secundaria o mediador plástico, y que constituía la “forma” de el Adán, su doble superior, tornándose en Mercurio, otra expresión alquímica que designa el Astral de los ocultistas, el plano intermediario. La materia venida del caos secundario, es la Sal, y que el Caín del Génesis es el Mercurio de esa tríada simbólica. Tenemos que la alquimia coincide también con los nombres de Rey, Reina, el de Servidos de los sabios….

Compréndase también porque, en todos los grados, la Materia Universal es viviente, a sí mismo como la admite la antigua alquimia y la moderna química, y como en sus manifestaciones, ella puede ser más o menos consciente e inteligente. A través de los cuatros reinos de la naturaleza, mineral, vegetal, animal y humano (entre los cuales no hay cualquier solución de continuidad) es el Hombre Arquetípico, el Adán-Primero, la Inteligencia individualizada, que se manifiesta dispersa, aprisionada. Es ese revestimiento de las “pieles de bestias” de que nos habla el Génesis: “Y Dios procuró para el Hombre y la Mujer pieles de bestias y los revistió de las mismas.” (III, 21).Ese universo nuevo también igualmente se torna el refugio de las Entidades Caídas. Ellas también se refugiaron ahí para distanciarse todavía más del Absoluto, en la quimérica esperanza de escapar de las Leyes eternas, omnipresentes.

Los Seres maléficos tienen asimismo un interés primordial en ese Hombre, disperso mas omnipresente en el seno de la Materia constitutiva de el Universo visible, continúe la organización y en animar ese dominio, desde hace mucho tiempo.

Como el alma del Hombre-Arquetípico esta prisionera en la Materia universal, el alma del hombre individual esta prisionera en su cuerpo material. Y la muerte física (el único efecto significativo que ella ganó, nos dijo el Génesis…) y las encarnaciones que se suceden son los medios por los cuales las Entidades decaídas manifiestan su ascendencia sobre el Hombre. Compréndase mejor la palabra de Redentor, “ouvida” por los profetas, cono Isaías: “oh muerte ¿dónde está tu victoria? Oh muerte donde está tu aguijón…” (El aguijón en dos sentidos, que incita al alma separada a reencarnar e su cuerpo material)

El Poder, la Sabiduría, la Belleza que se manifiestan todavía en ese universo material, son esfuerzos del Hombre-Arquetípico para retornar a lo que era antes de su Caída. Las cualidades contrarias son provenientes de las entidades decaídas, a fin de mantener el “clima” que ellas quisieran hacerlo crear, para sustituirlo así tal como ellas quisieran anteriormente, cuando ellas deliberadamente interrumpieron su retorno al Absoluto.

El Hombre-Arquetípico no retomará la posesión de su divino Esplendor y de su Libertad a no ser separándose de esa materia que lo engloba por todos lados. Para eso, es necesario que todas las células que lo componen (o sea, los hombres individuales) posean, después de sus muertes naturales, reconstituir el Arquetipo, así se reintegran definitivamente, escapando de los ciclos de reencarnación.

Asimismo, los Microcosmos reconstituirán el Macrocosmos. Los Hombres-Arquetípicos, reflejos materiales de el Arquetipo, son, por tanto, igualmente (algunos grados abajo) reflejos divinos. Como el Arquetipo es, él también es el reflejo de Dios, del primitivo Verbo Creador o logos, del EspírituDios del cual habla el Génesis.

En esto consiste por tanto el “Grande Arquitecto del Universo”. Todo culto de adoración dedicado a este último es por tanto un culto satánico, porque se adora el hombre sin el Absoluto. Es por eso que la Masonería lo invoca sin adorarlo.

Pero, porque el hombre inmergido en la atmósfera demoníaca de este mundo Material donde respira a cada instante el intelecto maléfico nos dijo Martínez de Pascualy, y que el parece estar en una posición para ahí resistir, el creador restableció el equilibrio destacando de su Circulo Espiritual Divino un Espíritu Mayor para ser el guía, el consejero y el compañero del Menor que fue emanado y descendió de la Inmensidad Celeste para ser incorporado al Mundo Material (o centro de materia elemental) para seguir actuando según su libre- Arbitrio, en la esfera terrestre.

Pero, el concejo de un Espíritu Mayor no es suficiente. Es necesario aún el socorro de un Electo Menor. La capacidad que le confiere a su “reconciliación” es dupla. El trasmite directamente las instrucciones de el Creador acerca del culto Teúrgico que debe ser prestado; él comunica a los “hombres de deseo” a los cual es él es enviado los dones que él propio recibió.

Esa ordenación misteriosa es la condición esencial de su “reconciliación”, pues sin ella, cualquiera que sea sus méritos personales, un Menor permanece “en la privación”, quiere decir, sin comunicación con Dios.

Daremos ahora algunos detalles sobre la Pneumatologia de Martínez. Preparamos para otro lugar un estudio especial sobre sus Doctrinas y sus trabajos.

a) Los seres espirituales son los Eons de la gnose, las Ideas-Matrizes que viven en el medio de la Divinidad.

b) Los Espíritus Superiores, dicho todavía Espíritus Denarios, o Espíritus Divinos, son las entidades sephiróritas de la Cábala, los nombres Divinos.

Los Espíritus Mayores aseguraban la correspondencia del hombre con Dios, limitando el dominio inferior, compuesto por los mundos celestes y terrestres. Agentes de las leyes del Universo, estos seres Supra-celestes, son responsables de la conservación del “tempo”, o sea, de la Energía Vital en el Mundo Material, pero ellos no tienen poder de producir esencias materiales.

Loa Espíritus Inferiores garantizan la existencia de la Materia. Son de cualquier modo las Fuerzas de los Elementos, los Seres de la Región Celeste astral Superior, los Genios Planetarios estelares, etc….

Los Espíritus Menores, o los Menores Espirituales aseguran la Terrestre edificación del Mundo Material. Son principalmente las Almas Humanas.

Esa última clase se subdivide en cuatro series:

a) Menores Electos: Son diez grandes guías de la Humanidad: Abel, Enó, Noé, Melquisedek, José, Moisés, David, Salomón, Zorobabel, Jesús. (2).

b) Menores Regenerados: Esos son los Adeptos, los Maestros de la doctrina espiritual. Ese estado es el que es atendido por los Rosacruces.

c) Menores Reconciliadores: Esos son los iniciadores de la Orden, de los grados inferiores.

d) Menores en privación: Esos son los profanos.

Para escapar de los ciclos de las reencarnaciones sucesivas en este mundo infernal (infierno: lugar bajo), es necesario que el Hombre individual se desasocie de todo lo que lo esclaviza la Materia, librándose asimismo de la esclavitud de las sensaciones materiales. También es necesario que se eleve moralmente. Contra esa tendencia rumbo a la perfección, las Entidades decaídas luchan sin cesar, tentando de mil maneras, a fin de entrarlo en el seno del mundo visible y de conservar sobre él su imperio oculto.

Contra ellas, los hombres individuales deben luchar, desenmascarándolas y retirándolas para fuera de su dominio. Él asimismo llegará, por un lado a la Iniciación-que le dará los elementos de el Arquetipo ya reunidos y constituyendo la exotérica “Comunión de los Santos”-, por otro lado, por el Conocimiento Libertador, que le enseña los medios de acelerar, para el resto de la Humanidad ciega, y por su trabajo personal, la transición definitiva. En esas últimas posibilidades, están principalmente las grandes Operaciones Equinocciales, que tienden a purificar el Aura terrestre por medio de exorcismos y de conjuraciones, sometidos a los ritos de la Alta Magia y que los Elu-Cohens denominaban los “Trabajos” o lo “Oculto”.

Solamente cuando, de esta definitiva liberación individual, ocurrirá e fin la gran liberación colectiva, única que permite la reconstitución de los arquetipos, y después su reintegración en el Divino. Abandonada asimismo por su animador, el Mundo de la materia se disolverá, no siendo más vivificado, armonizado, conducido, por el Arquetipo. Solo el impulso, naturalmente anárquico, de las Entidades Decaídas, esta desagregación de las partes del Todo se acelerará. El universo acabará entonces; será el “fin del Mundo” anunciado por las tradiciones universales.

“Como un libro que viramos, el cielo y la tierra pasarán…” La esencia divina recuperará gradualmente las “regiones” de su esencia de donde ella fue primitivamente retirada. Las ilusiones momentáneas, bautizadas con el nombre de criaturas, de seres, de mundos, desaparecerán porque Dios es todo, y Todo está en Dios, enhorabuena, todo será Dios. El Absoluto nada tiene de Ilusorio, fuera de Él nada ha existido sin ser parte de sí mismo.

Nada más allá de este retrato de la divina esencia, tenia permitido a las criaturas de los Mundos, angélicos, materiales, etc… Como es también está la imagen de esta misma esencia, que permitirá la emanación de los Seres espirituales.

De esta manera se efectuará la simbólica “victoria” del bien sobre el Mal, de la Luz sobre las Tinieblas, por un simple retorno de las cosas a lo Divino, por un re asimilación de los seres purificados y regenerados.

Este es el exotérico desenvolvimiento de la Gran Obra Universal.

Traducido de Ambelain, Robert : El Martinismo: história et Doutrine (Cap. II), Paris, Editions Niclaus, 1946, pp 30-40

FUENTE: Doctrina General De Martínez De Pascualy . Robert Ambelain . Digitalizado Por La OM Del Perú – Grupo Lucian Chamuel Nº 37, Círculo Acanto Nº 19