08/09/2020

El Fundamento Bíblico de los Landmark de la Masonería

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Enviado por Fernando Edmundo del Cármen Laredo Cárter


Es vital para todos los maestros masones un profundo conocimiento acerca de los Antiguos Límiteso Linderos de la masonería. O «Señales» como llama Mackey, a los Landmark. Y, desde luego a todos los Aprendices, Compañeros y Simpatizantes de la Venerable Fraternidad.

El futuro de la Institución depende de la fidelidad de cada maestro y de las logias a esos Antiguos Límites o Signos de Identidad de la Masonería Universal. Por tanto la presente monografía desarrollará el origen de Los Landmark en la Sagrada Escritura.

En primer lugar se debe definir un landmark como una marca que limita un terreno, una piedra, un monolito, mojón, o señal de indica hasta donde llega una propiedad o terreno. Es común que en los campos surjan conflictos porque un vecino corrió un palo, o una reja, o cualquier marca de la propiedad de otro para aumentar sus tierras fraudulentamente. El conjunto de esas marcas unidas por líneas en el suelo permite dibujar la forma del terreno, su perímetro y su superficie: sea cuadrada, rectangular, romboidal, pentagonal, circular, etc. Y eso ya nos vincula con la geometríaciencia muy amada por los egipcios, por los pitagóricos y por los masones.

Las Sagradas Escrituras tienen referencias al respecto, prohibiendo el atravesar esos antiguos límites, entrando a una tierra que no nos pertenece, como también su desplazamiento indeseable e injusto, en el Libro de los Proverbios 23,10 y Proverbios 22,28:

«No traspases los linderos antiguos, no entres en la heredad de los huérfanos妱uot;

«No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres».

La norma va reforzada por el contexto, los Proverbios, un libro de sabiduría moral, inspirado por Dios, con las mejores reglas de vida que los hombres pueden desear para ordenar su vida y la de la sociedad. Y si aplicamos la Leyenda del Tercer Grado, que también pertenece a los landmark masónicos, debemos considerar a los Maestros Masones como Huérfanos, pues son Hijos de la Viuda, su Padre, Hiram Abí, ha sido asesinado. Su territorio espiritual no debe ser reducido o modificado, es territorio sagrado.

Y el texto agrega que Dios Fuerte es el defensor de los derechos de esos huérfanos y se les hará un juicio condenatorio a quien despoje a los huérfanos de su propiedad. Así lo establece el versículo siguiente al mencionado en primer lugar: Proverbios 23,11. «Porque el defensor de ellos es El Fuerte, el cual juzgará la causa de ellos contra ti.

Y el salmo 24, 1 dice: «De Yahvéh es la tierra y su plenitud妱uot;, por lo tanto la tierra es propiedad en primer lugar de Dios y su Ley eterna debe regir en las conductas humanas, y la propiedad espiritual y material del un ser humano es inviolable, como la patria y la fe en el corazón humano. Patria es el conjunto del patrimonio material, moral y espiritual de un pueblo o nación, lo mismo es el territorio de doctrinas espirituales, reglas y creencias esenciales del alma masónica. De allí el carácter sagrado de los landmark y el peligro de modificarlos sin sabiduría ancestral como guía.

Los cristianos también son Hijos de la Viuda. Su maestro fue asesinado por injusta sentencia de crucifixión pronunciada por Poncio Pilatos, y el Evangelio de Juan dice que María, la Viuda de José, hijo de David, fue convertida en la madre adoptiva de Juan y de los Apóstoles, por el mandato mismo de Jesús desde la cruz. Así Juan se hizo Hijo de la Viuda por adopción, lo mismo que los demás Apóstoles. Y Juan la recibió en su casa. Pues la Madre de Cristo ya no tenía marido ni hijo que la sustentara.

Piadosa y significativa acción del discípulo amado, el Águila de Patmos. Viudas y Huérfanos recibieron especial atención en la iglesia primitiva y a través de los siglos. Siguiendo las normas del libro de los Proverbios y el mandato de Cristo, se convirtió en la base del tan conocido Tronco de Beneficencia de las logias masónicas, también llamado el tronco de los pobres o el tronco de la viuda.

El libro de Proverbios contiene una larga serie de afirmaciones de alto contenido masónico, como por ejemplo aquel principio que establece la costumbre de que una logia se compone de Siete Maestros. Al leer encontramos una sorprendente semejanza con lo que nos dice Proverbios 9,1 «La Sabiduría edificó su casa, labro sus siete columnas». Las siete columnas son los maestros de cada logia, y ella misma es una Casa de Sabiduría. Y en el Apocalipsis descubrimos que un cristiano victorioso se convierte en Columna del Templo de Dios y no saldrá más de allí. El texto aparece en el mensaje de la Iglesia de Filadelfia, cap. 3,12. Nótese que Filadelfia en griego significa el amor fraternal, valor fundamental que es el «cemento de unión» de la vida de las logias.

Por eso sabemos que los maestros fundadores eran profundamente versados en las Sagradas Escrituras. Y también nos introduce en la sabiduría misteriosa (Hocmah Nisterot) del Creador cuando diseña geométricamente el universo en el capítulo 8,27 «Cuando formaba los cielos allí estaba yo, cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo». De allí que algunos artistas hayan dibujado un compás en las manos del Gran Geómetra del Universo.

Además, estas siete columnas de la casa o templo de la sabiduría no solo representan a los siete maestros, sino también a los Siete Landmark que algunos autores han descrito como esenciales, como por ejemplo la nómina del Ilustre Hermano Carlos F. Betancourt, de nacionalidad cubana, mencionado en el libro «Fundamentos Masónicos» del notable Maestro Masón chileno, Benjamín Oviedo:

Uno: El Monoteísmo: como la doctrina central del Libro del Conocimiento Sagrado o la Biblia que se pone sobre el Ara.

Dos: La creencia en la persistencia de la personalidad más allá de la muerte, representada en la Leyenda del Tercer Grado.

Tres: El uso del simbolismo arquitectónico derivado del Arte Operativo.

Cuatro: El uso del secreto en los ritos, signos, toques y palabras.

Cinco: La democracia en la toma de decisiones y en las relaciones fraternales de las logias.

Seis: La agrupación de los hermanos en Logias dirigidas por un maestro y dos vigilantes.

Siete: El masón ha de ser varón, adulto, libre y de buenas costumbres.

Comparada esta nómina séptuple de landmarks con los 25 de Albert Mackey se comprende que es una excelente síntesis. En esta monografíautilizaremos esta nómina de siete principios inmutables de la hermandad según Betancourt, y ocasionalmente la de Mackey, dado que él desglosa demasiado algunos puntos que deben ser resumidos.

El monoteísmo y la biblia deben ser examinados en primer lugar. Mackey los nombra con los números 19 y 21 en su nómina.

El reconocimiento de un solo Dios, creador por su Palabra o Verbo, del universo visible e invisible es la piedra fundamental de todo el edificio doctrinal de la masonería. La unidad fraternal entre los hombres como meta del quehacer de los masones es el reflejo operacional de esa realidad única, divina y trascendente. El Uno se hace múltiple en la creación y la creatura racional debe reconocer su origen en ese Uno Supremo. Tal como afirma el Deuronomio 6,4 y Marcos 12,29: «Oye, Israel, Yahveh, Nuestro Dios, Uno es». (Shemá Yisrael, Yahveh Elohenú, Yahveh Ehad).

Justamente las palabras «Uno» en hebreo: Ehad. Y «Amor«, Ahabah, tienen valor gematrico de 13, es decir, kabalisticamente un poder equivalente, y la suma de ambos en hebreo es 26, que es la cifra del nombre de Yahvéh. Por eso san Juan en su primera carta nos enseña que Dios es Amor dos veces: en el versículo 8 y en el 16 del capítulo 4 de esa carta doctrinal.

El masón debe reconocer que detrás de todas las fuerzas y energías del universo hay Una sola Energía Todopoderosa, Consciente y Omnipresente, cuya Esencia es Luz e Inteligencia infinita. Si el masón es un ser inteligente y racional debe reconocer que esa inteligencia y esa racionalidad de su propia mente son la imagen y la semejanza de Aquel Otro que le dio el Ser. Pues Dios es el que Es y el que otorga el ser.

Precisamente, Yahveh en hebreo significa el que hace ser, o el que da el ser o la vida. Y la Presencia de ese Ser en las logias se grafica en el Ojo Omnisciente y en la Luz Eterna del Ara sobre la Biblia. Según Moisés Maimónides la verdadera pronunciación del Nombre de cuatro letras o el tetragrama sagrado que aparece en los collarines de los venerables maestros y dentro del Delta Luminoso se perdió muchos años antes de Cristo.

De allí que los masones anden en busca de La Palabra Perdida, del Nombre de Dios que Moisés reveló sus sacerdotes. Pero ese aspecto meramente histórico y accidental oculta otros hechos misteriosos de carácter más profundo. Para los masones operativos y para los re-fundadores de 1717 el hecho de que los seres humanos sean seres caídos de un plano superior como es el Paraíso o el Eden, les indicaba que el nombre de Dios y un cierto conocimiento sobrenatural poseído por Adán y Eva en los orígenes también se perdió con la Caída. Por tanto el ser humano al buscar la verdad metafísica y su propia redención anda en realidad buscando lo que perdió con la caída desde ese plano superior de conciencia.

Así «los viajes misteriosos» a los cuatro puntos cardinales para buscar la sabiduría, o al maestro asesinado, al Ser Divino y su Nombre o su propia esencia divina, es la síntesis de todo el drama masónico y el reconocimiento de ese Dios del cual el hombre se separó, es base o sustento de la gran obra, pues un viajero dentro del espacio-tiempo debe tener a lo menos una idea aproximada de la meta u objeto de su viaje, o por lo menos una intuición de lo que busca. Esa es la fe masónica. Y este antiguo límite o landmark está avalado por el testimonio de los grandes iluminados de la humanidad. Sean ellos los Profetas de la Biblia o por el mismo Cristo, como también por Lao Tsé, Pitágoras, Parménides, Platón, Artistóteles, Aknatón, Sánkara, Gautama Budha, Sri Krishna y Mohamed.

El Universo es un edificio cuya primera Piedra es Dios mismo. Saco esa piedra y el edificio universal se convierte en un ente vacio de sentido y de significado para la masonería. Y los trabajos se hacen inútiles, y mera distracción social.

La idea de una piedra angular y fundacional del «universo-templo» o «cosmos-edificio», con medidas a cordel, está sugerida por un texto de la literaturasapiencial de la Biblia, en el capítulo 38, 4-7 del Libro de Job, en palabras que Dios mismo le dirige al Patriarca.

Dice así:» ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?堦iquest;Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 堦iquest;O quién puso su piedra angular?… «. Si unimos estos conceptos con lo de Proverbios 8,27 del Gesto Divino de trazar un círculo o circunsferencia sobre la faz del abismo, ya podemos concebir la noción de Dios como Gran Arquitecto y Gran Geómetra del universo, más aún cuando el propio san Pablo nos habla de una Jerusalén celestial cuyo Arquitecto y Constructor es Dios mismo, en Hebreos 11,10.

En cuanto a la vida orgánica del planeta tierra la piedra angular de la vida es el ADN, que tiene cuatro aminoácidos, en un reflejo de las cuatro letras del Nombre del Dios de Israel, YOD-HE-VAU-HE. Elohim ha reemplazado en la práctica al nombre de Yahveh en las comunidades judías. Y en los grados capitulares de la masonería también se usa como palabra sagrada y como palabra de pase. Lo mismo Adonai, Emanuel, Saday, Iehosua, etc. Esas son las pistas que el masón tiene para guiarse en sus búsquedas metafísicas y así no perder la ruta.

El Concepto de La Palabra Creadora o del Logos o Verbo de Dios (hebreo «Davar»), está presente en todo el Antiguo y el Nuevo Testamento. Por ejemplo: El Salmo 33,6 nos dice: «Por la Palabra de Yahvéh fueron hechos los cielos y la tierra y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca». Y en Isaías 40,8 dice: «Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la Palabra del Dios nuestro permanece para siempre». San Pablo tiene la misma doctrina del Evangelio de San Juan 1,1 y siguientes. Así nos dice en los Hebreo 11,2: «堥ntendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de manera que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía».

El profeta Isaías reitera en el cap. 55,10-11: «Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié». En Génesis 1,3 dice: «Hágase la Luz y la Luz fue hecha». Y en el evangelio de Juan 1,3 nos enseña: «Todas las cosas por El (Verbo divino) fueron hechas y sin El nada de lo que ha sido hecho fue hecho».

«El Verbo carne se hizo» y se hizo hombre. Así la Palabra perdida fue recobrada, por la Encarnación del Hijo de Dios. (Ev. de Juan 1,14). Pero la Palabra fue crucificada y muerta, pero resucitó pues su naturaleza es inmutable y eterna y no puede ser alterada o destruida por la muerte. Tal como san Pablo nos informa, en Hebreos 13,8: Jesucristo es el mismo hoy, ayer y por los siglos». Y se confirma esa doctrina con lo que dice Juan en el capítulo 8,58 de su evangelio: «antes que Abraham fuese, yo soy». Y en el cap. 17,5 del mismo evangelio, Cristo dice: «Ahora, pues, Padre, glorifícame tu al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese».

Así entramos en el segundo Landmark, que se define como la fe en la supervivencia del alma o la persistencia de la persona más allá de la muerte. Lo cual es una convicción profundamente arraigada en la memoria de la humanidad, en la mayoría de las religiones y que ha sido confirmada por valiosos aportes de los parapsicólogos en el siglo XX-XXI en las llamadas Experiencias fuera del cuerpo de miles de personas en todo el mundo, en situaciones cercanas a la muerte.

La leyenda del tercer grado, que se hace vivir a cada maestro masón al ingresar por primera vez en la Cámara del Medio, es el drama que jamás debe olvidarse en los diversos ritos masónicos, pues nos vincula con la iniciación egipcia y con determinados eventos de la historia del Antiguo y el Nuevo Testamento, que pasaremos a analizar.

Milagros o prodigios de muerte y de resurrección de personas concretas se narran en varios capítulos de la Sagrada Escritura. Y en varios de esos testimonios los protagonistas son realmente «Hijos de la Viuda» como se denominan simbólicamente a los maestros masones.

Veamos: En el primer libro de los Reyes, unos 850 años antes de Cristo, el Profeta Elías resucitó a un niño, el hijo de una viuda de Sarepta, en Sidón. (Primer Libro de Reyes 17,8 al 24). Y en Lucas 7,11 al 17 se narra la resurrección de un joven fallecido,. Hijo de una viuda de Naín, por la acción taumatúrgica del propio Maestro Galileo, el León de la Tribu de Judá, según los términos de Apocalipsis 5.5 utiliza para referirse a Jesús. Ese nombre leonino no ha de ser extraño a ningún maestro masón, por razones ritualísticas bien conocidas en el saludo entre maestros y en el alzamiento del cadáver desde la tumba.

Jesús mismo muere y resucita venciendo a la muerte y a la traición de uno de sus discípulos, y a la de su propio pueblo, y resulta que él es un Hijo de la Viuda, pues a la fecha de su sacrificio José su padre ya estaba fallecido y María de Nazaret era viuda. De manera que bíblicamente hablando hay varios notables Hijos de la Viuda, no solo Horus o Hiram, que pasaron por la muerte y retornaron a la vida.

Saliéndonos del contexto estricto de los Hijos de la Viuda muertos y resucitado, la Biblia narra varios otros prodigios de muerte y resurrección de personas: Dos resurrecciones efectuadas por el sucesor de Elías, el profeta Eliseo (segundo libro de Reyes, cap. 4,8 al 37, y cap. 13,20-21). La de Lázaro, narrada por Juan 11, y sendas resurrecciones efectuadas por san Pedro y san Pablo, descritas en los Hechos de los Apóstoles, cap. 9,36 al 42 y cap. 20,7 al 12.

La Biblia incluso nos aporta datos clarividentes respecto del vínculo energético que une al cuerpo físico con el alma, que se corta a la hora de la muerte, en el Eclesiástés 12,6. Y nos impulsa a buscar a nuestro Creador «antes de que el cordón de plata corte o las cadenas de plata se rompan», al desprenderse el alma del cuerpo o como diría un teósofo, al separarse el cuerpo astral del cuerpo carnal, para ir a vivir en un plano superior, que para los masones es la Logia celestial o el Oriente Eterno.

Por lo tanto, la esperanza o la fe masónica en la inmortalidad o en la supervivencia de la persona o del alma más allá de la muerte tiene una poderosa base escritural y un aval potente en la ciencia contemporánea, y constituye un genuino landmark que la masonería jamás podrá cambiar sin perder su esencia y su conexión con los Antiguos misterios. Dramatizar la muerte de Hiram es una columna inamovible del edificio sagrado de la masonería universal. Allí está el corazón del misterio y sus añadiduras esotéricas correspondientes del Simbolismo del Arte Operativo y del Secreto.

Según san Pablo en la Primera Carta a Timoteo 6,16, el único ser que posee inmortalidad por naturaleza propia es Dios, que habita en Luz inaccesible. Y según el evangelio de san Juan 17,21 al 24, los que se unifican con Cristo y con el Padre logran gozar de la inmortalidad. De allí resulta significativo el que los ritos del tercer grado procuran que el alma del maestro masón se unifique dramáticamente con un maestro mártir, que encarna tanto a Cristo como a Osiris, ambos resucitados e inmortales en el reino del espíritu. Se trata por lo tanto del concepto teológico de inmortalidad por participación y por gracia, no por naturaleza o derecho propio.

Tercero: El uso del simbolismo arquitectónico como alegoría moral y espiritual para enseñanza de las doctrinas masónicas.

Es decir, es un Antiguo Límite para todos los masones del mundo el uso de la historia de la construcción del templo de Jerusalén, por iniciativa del rey Salomón, y una larga de serie de símbolos tomados del Arte de la Albañilería, la geometría, y de la Ciencia de la Arquitectura, de los cuales la Biblia está llena. Y que los Profetas y Cristo también usaron para proclamar sus mensajes a Israel y a la Iglesia naciente.

En realidad el arte arquitectónico va jalonando toda la historia bíblica de la salvación. En las escrituras se mencionan las piedras brutas en la confección del altar de doce piedras que usaban los judíos desde los tiempos de Jacob y de Moisés. También se menciona la escuadra, el compás, la cadena, el mosaico, la plomada, las columnas, el tabernáculo, la piedra angular, la ciudad de la verdad, el templo celestial o arquetípico, canteros, albañiles, maestros, fundidores, reglas, martillos, cinceles.

Y los profetas mismos usaron esos objetos como símbolos de enseñanza moral y religiosa. Basta recordar el caso de Amos, 7,7 y 8 ss. O Zacarías 8,3-4. O Zacarías 3,9. O Zac. 1,16. O la necesidad de hacer una cadena, mencionada en Ezequiel 7,23. O en Primera Timoteo 3,15. O Efesios 2,19 al 22.

Transcribo este último texto por ser de gran importancia en el uso alegórico y practico del Arte en lo moral y religioso: «Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, EDIFICADOS sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra de ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio , bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quién vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu».

O aquel otro texto de la primera carta de san Pedro 2,-5: «Acercaos a él, Piedra Viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como Piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptables a Dios por medio de Jesucristo妱uot; .Y continúa en los mismos términos del arte real de la construcción otros versículos que buscará el lector estudioso.

También los evangelios contienen textos relativos al arte de la construcción, como es el caso de Mateo 16,18:»Y yo también te digo, que tu eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella».

El evangelio de Juan en su capítulo 2,14-22, nos narra que tras purificar el templo de Jerusalén expulsando a los mercaderes del Atrio externo, Jesús dijo a quienes le criticaban por su acción y le piden una señal que lo justifique:»..Destruid este templo y en tres días lo levantaré». Los judíos le responden: «en 46 años se edificó este templo y ¿tú en tres días lo levantarás?». Más él hablaba del templo de su cuerpo. Por lo tanto sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho».

En el evangelio de san Lucas también hay ejemplos de esta docencia de Jesús que usa elementos del arte de la construcción en sentido moral. Ver Lucas 14,28 al 30. O ver Mateo 7,24 al 29 acerca de construir la propia vida sobre cimientos de roca o de arena. O Mateo 21,42 al 46, donde nos habla de la piedra angular y las profecías.

Y suman y siguen muchísimos textos. Son tantos que resulta sorprendente la ceguera e insensatez de los integrantes del Gran Oriente de Francia o de Uruguay, al eliminar la biblia y a Dios de sus talleres, y pretender seguir siendo masones. Si estos hermanos buscan la verdad sin apoyo de las Escrituras y de los tres primeros landmark digan que forman un Ateneo, o una Academia o un Liceo filosófico, o una logia teosófica incluso, pero no son logias masónicas.

Cuarto Landmark: El uso del Secreto. Bien. La masonería no es una sociedad secreta, sino más bien una sociedad que conserva o contiene algunos secretos. Sus ritos son secretos, sus toque de manos, signos y palabras sagradas y de pase son secretas, pero tales prácticas con son relativamente secretas. Muchos de esos contenidos están tomados de ritos egipcios, o judaicos, o cristianos o hindúes. Son secretos en la práctica, no en la esencia. Y secretos que guardan relación con los grados de la institución o con los niveles de conciencia de los que intentan comprender los misterios de la masonería. Los secretos se rompen de acuerdo al mérito del buscador. Lo cual ya está bien explicado en la leyenda de la muerte de Hiram, quien muere a manos de Compañeros que quieren conocer secretos de un grado de Ser y de Conocimiento que no poseen y que quieren obtener por la violencia.

Jesús usó del secreto, para ocultar su mesianidad por un cierto tiempo, antes de su entrada triunfal en Jerusalén, al final de su misión. Muchas veces hizo milagros y pidió a los que lo proclamaban mesías antes de tiempo no lo hicieran. Era un secreto estratégico. También usó del secreto respecto a ciertas experiencias místicas que fueron concedidas a los apóstoles más avanzados, como es el caso de Juan, Pedro y Jacobo el mayor. La transfiguración de Jesús en Luz no debía contarse a nadie hasta que su misión estuviera terminada.

Ciertas verdades demasiado profundas para el vulgo no debían decirse públicamente. Por eso el Evangelio de Mateo 7,6 contiene una frase de Cristo que dice: «No deis vuestras perlas a los cerdos ni lo santo a los perros«. El propio Juan dice en su evangelio que Jesús se abstiene de comunicar misterios o verdades del Reino deDios a sus discípulos porque no podrían sobrellevarlas o comprenderlas. (Ev. de Juan 16,12-13). Pero el Espíritu de la Verdad, os guiará a toda la Verdad妱uot;. La masonería es, pues, un instrumento del Espíritu de la Verdad puesto por la Providencia de Supremo Arquitecto para guía de los hombres que buscan la Luz de lo Alto.

El Apocalipsis también menciona secretos que son propios del nivel de conciencia de quien los obtiene, como es el caso de la piedrecita blanca que contiene un nombre nuevo que nadie conoce sino aquel que lo recibe.(Ap. 2,17) O claves de comprensión que sólo entienden los iniciados, como es el número de la bestia 666. O el nombre en hebreo de Cesar Neron.(Ap. 13,18).

Corroborando lo dicho sobre la madurez o inmadurez del discípulo para tener derecho a un conocimiento superior, el propio san Pablo, en la Primera carta a los Corintios 2,6-7 nos habla de un nivel iniciático de la gnosis o del conocimiento espiritual de los discípulos de Jesucristo.

«Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez, y sabiduría no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria».

Es decir, para los inmaduros ese conocimiento es secreto. Y justifica la tradición masónica de las edades simbólicas de tres años para el aprendiz, cinco para el compañero y siete años o más para los maestros, sean capitulares o no.

Finalmente, el secreto está vinculado al silencio y a la sagrada Presencia de Dios. En el Primer libro de Reyes 6,7 se dice que en el sitio de construcción del Templo de Jerusalén, no se escuchó nunca ruido de martillos o de hachas, pues las piedras y las maderas llegaban al lugar de su destino terminadas y listas para ubicarse en el lugar que les correspondía en el sagrado edificio. De allí surge la importancia de los períodos de meditación para los masones que realmente quieran avanzar por el sendero de perfección espiritual. Y el silencio en logia, cuando lo ordena el venerable maestro.

El secreto corresponde a la intimidad del Conocimiento de Dios y de sus amigos los patriarcas y los profetas. Así se nos informa en diversos lugares del Antiguo Testamento. Deuteronomio 29,29. Job. 11,6-7. Amós 3,7. Jeremías 23,18. Jeremías 23,22.

De allí que la masonería refleja en su sistema una cadena progresiva de secretos esotéricos que van revelando como en una escalera de Jacob, los distintos niveles de Conciencia que existen en el Universo interior, representado por los Ángeles que suben y bajan por esos escalones misteriosos descritos en Génesis 28,10 al 22. Esa es la razón por la cual se nos dice en el grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que el Maestro de ese Grado «Conoce al Arquitecto del Universo». Pues en el Sueño hiperlúcido del Patriarca Yahvéh estaba en el último y más alto nivel de la escalera.

Quinto: La democracia como fundamento de las relaciones fraternales.

La masonería es una organización fraternal, de hermanos iguales, con derechos y deberes semejantes en sentido general, pero como organización jerárquica hay diferencias de grados y de funciones. Es una gerontocracia, en que la democracia es colegiada, no universal, pues los aprendices y compañeros no tienen plenos derechos en el ejercicio del derecho de voz y voto dentro de las logias. Los balotajes para elegir hermanos para cargos dentro de la institución se hacen solo en las Cámaras del Medio, formadas sólo por maestros. Salvo temas irrelevantes de la vida diaria de las logias en que se consulta a los aprendices y compañeros.

Hay relaciones fraternales igualitarias con derechos de opinión pero no de voto en asuntos de otras logias, en caso de visitas a otros talleres. Pero las jerarquías son gravitantes en autoridad e influencia, y los hermanos se someten de buen grado a sus superiores.

Israel era una teocracia unida a una gerontocracia, pero se requería lo que se llama una aclamación popular en ciertos momentos, o el voto favorable acompañado de un juramento de las cabezas de familias o de tribus para respaldar las decisiones de los líderes carismáticos que aparecían de tiempo en tiempo en la historia de los judíos.

Justamente con el profeta Samuel, con Saúl y David, se observa un comienzo de consensos democráticos en la historia de Israel. El pueblo en masa le pide a Samuel profeta que nombre un rey, el no lo acepta, pero el pueblo insiste y el profeta acepta y les escoge un rey, a Saúl.(ver capítulos 8 y 9 del Primer Libro de Reyes).

Pero el comportamiento de este rey resulta ser deficiente y el profeta lo descalifica y deja de darle respaldo. Y escoge a David en secreto, (Cap. 16 del Libro Primero de Samuel). Pero la decisión de Dios y del profeta debió ser respaldada posteriormente por la totalidad de las doce tribus tras la muerte de Saúl en batalla contra los filisteos, para que David pudiera ser coronado como monarca. (Ver cap. 5 del Segundo Libro de Samuel).

El sanedrín, otra institución establecida por Moisés, compuesta por 70 ancianos, tomaba decisiones judiciales por mayorías. Son democracias calificadas, es decir, compuestas por personas de un cierto nivel de conocimientos, que integran una especie de colegio dirigente. Eso es el origen de la democracia masónica, además de observar los procedimientos de la cámara de los Comunes y de los Lores en Inglaterra.

Otro tipo de democracias colegiadas es el cuerpo de Cardenales de la Iglesia Católica, o las elecciones que se llevan a efecto en las asambleas conciliares, entre obispos del mundo entero o continentales.

Lo mismo ocurre con los Conventos masónicos. O convenciones que las diversas órdenes organizan para diversos fines. Sólo concurren jefes de logias, o solo maestros, no aprendices ni compañeros. Es decir, se trata de una democracia DENTRO de los Landmark, con «límites» que preserven el espíritu o la esencia de la institución. Y es bueno y sano que así sea.

Israel es una teocracia con apoyo popular. Lo mismo ocurre con el Reino de Judá al sur. La masonería es una gerontocracia confirmada por una democracia colegiada. Ambos grupos humanos tienen la misma fe y reglas de gobierno parecidas, apoyadas en leyes escritas y consuetudinarias o no escritas, pero respetadas por la mayoría de los hermanos y de las logias del mundo.

Sexto Landmark: Los masones se deben reunir en agrupaciones llamadas Logias, las que deben estar dirigidas o gobernadas por un Maestro y dos Vigilantes.

La iglesia primitiva tras la muerte y resurrección de Cristo estuvo dirigida por los tres más grandes apósteles, que habían alcanzado el más alto grado de iluminación en la montaña de la Transfiguración: Juan, Simón Pedro y Jacobo el mayor, eran quienes habiendo entrado en la nube de luz de la Shejinah que apareció en el monte Tabor, y habían tomado el gobierno de la Iglesia en sus manos. El concepto de Logia y de Iglesia son semejantes. Una comunidad masónica es una iglesia, o un colegio de enseñanza rabínica, es decir, a cargo de un rabino o maestro.

El Nuevo Testamento nos da la noticia de que estos tres apóstoles eran considerados como las tres Columnas principales de la comunidad del Rabí de Nazaret.(Gálatas 2,9). Se trataba de una típica escuela de profetas de ambos sexos. Bautizados, Diáconos, y Presbíteros eran los tres grados fundamentales de la hermandad naciente. Y uno de los presbíteros era escogido como el primero entre sus iguales, para supervisar las tareas de los otros presbíteros, y se les llamaba obispos o epíscopos, o vigilantes, (Griego «Episcopein», el que mira de arriba o por encima), o supervisores.

Por eso en los talleres o logias los sitiales del Venerable Maestro y de los dos Vigilantes tienen 7, 5 y 3 escalones o gradas que los ponen más altos que el resto de los hermanos y a ellos se les solicita autorización para hablar, es decir, hacer uso del Verbo o Logos, raíz de la palabra Logia.

Iglesias o comunidades pequeñas tenían un solo presbítero a cargo, pero otras más grandes tenían varios presbíteros en el gobierno y servicios religiosos de la comunidad. Desde muy temprano los obispos fueron considerados como los sucesores de los apóstoles, es decir, de estas tres columnas ya mencionadas antes.

Y también debemos recordar que el propio san Pablo se sabía Maestro Masón, pues en una de sus epístolas se nombra a sí mismo como tal. (Prim. Corintios 3,9-10). Por tanto, si Pablo, Juan y Pedro usan lenguaje alegórico de arquitectos para hablar de sus tareas pastorales como dirigentes de las comunidades, se entiende toda la Biblia contiene el espíritu de la masonería y sus sistemas de gobierno, y no solo el Antiguo Testamento con la construcción del templo de Jerusalén con la supervisión de Salomón, Hiram Abí e Hiram el Rey de Tiro.

Desde otro punto de vista el Nuevo Testamento nos informa de que la Autoridad dentro de las comunidades cristianas eran ejercidas por tres tipos de servidores en jerarquía vertical: Eran Los Obispos, los Presbíteros y los Diáconos. Lo cual concuerda con la jerarquía del Venerable maestro, el Primer Vigilante y el Segundo Vigilante. Y con el uso de muchas logias en que tienen oficiales menores llamados Diáconos como reminiscencia de aquellos usos y costumbres ancestrales.

Y desde luego el interrogatorio que los diáconos responden ante el Venerable Maestro, nos informa de un trabajo en planos distintos de órdenes y comunicaciones entre los tres jerarcas que dirigen la logia.

Asi se conserva la idea central de la jerarquía y la parte del gobierno de las logias que corresponden al Venerable y al Primer y Segundo Vigilante.

Es decir, Un Triangulo humano gobierna las logias del mismo modo en que La Santísima Trinidad simbolizada en el Delta Sagrado gobierna el universo visible e invisible. Y nuevamente el principio o ley de correspondencia «como es arriba es abajo» se cumple en la organización de las logias. Ese es un landmark operativo de carácter permanente, sagrado e inmutable. Es el Nuevo Testamento el que nos informa del gobierno del Universo por el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, así como el gobierno tripartita de la iglesia primitiva por obispos, presbíteros y diáconos. Ese es el fundamento escritural de este sexto landmark.

Este criterio de usar la ley de correspondencia entre el cielo y la tierra no es extraño al pensamiento de san Juan, pues se menciona en la primera epístola de Juan, cap. 5, vers. 7 y 8, donde dice: «Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: El Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y los tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, el agua y la sangre, y esos tres concuerdan». Así el Venerable Maestro es el Espíritu, el Agua es el Primer Vigilante y la sangre es el Segundo Vigilante. Así pues, debemos rendir homenaje al profundo conocimiento escritural de los fundadores de los ritos masónicos.

Siete: El masón debe ser varón, adulto, libre y de buenas costumbres.

Mirada superficialmente la Biblia es un documento machista, de una religión para hombres, en que las mujeres quedan relegadas a un segundo plano, y como tal se justifica el landmark que establece que la masonería debe estar constituida por hombres que forman logias de primer nivel y que las mujeres solo pueden participar en algunas logias de adopción, o de caridad social, o separadas de los hombres.

Pero no es el criterio de Dios ni el de Jesucristo, el Verbo de Dios hecho hombre. El aceptó mujeres discípulas y en el Antiguo Testamento se mencionan mujeres profetizas y reinas que gobiernan a Israel sin marido. Débora, Hulda, como videntes. Judit como guerrera, la reina de Saba, Atalía, etc. Reinas heroínas como Ester son ejemplos inmortales, que se unen a otras mujeres notables del Nuevo Testamento.

María de Magdala, la mensajera de la resurrección de Cristo y discípula destacada, Febe, la diaconiza de la iglesia de Cencrea. Los Hechos de los Apóstoles mencionan a cuatro mujeres profetizas, hijas del Diacono y evangelista Felipe. (Hechos 21, 8 y 9). Y diversas mujeres que acompañan a los doce apóstoles en sus viajes y que siguen a Cristo. (Lucas 8, 1 al 3).

Los ritos cristianos se celebraban para ambos sexos en el mismo lugar, casa o templo. Solo los grados superiores de la jerarquía como son los presbíteros y los obispos no se daban a las mujeres. Pero podían ser diaconizas. (Rom. 16,1).

Vamos más atrás en el tiempo. En el Génesis, en el sueño de José la madre es simbolizada por la Luna y el Padre por el sol, y esos dos símbolos están al oriente de los templos masónicos del mundo entero, junto al ojo de Dios, para significar las luces masculinas y femeninas que deben alumbrar a la logia entera. Las dos columnas, una masculina y la otra femenina, Boaz y Jakin , son los apoyos y las energías necesarias para un trabajo masónico justo y perfecto.

Es rigurosamente ético el que se diga que el candidato a la masoneria debe ser adulto, libre y de buenas costumbres, pero insistir en la condición masculina para marcar la regularidad masónica es un anacronismo. El mismo san Pablo dice, en Gálatas 3, 26 al 28, comentando los efectos del bautismo : «尵es todos los que habeis sido bautizados (o iniciados) en Cristo, de Cristo estais revestidos, PUES YA NO HAY JUDIO NI GRIEGO, NI ESCLAVO NI LIBRE, NO HAY VARON NI MUJER, PORQUE TODOS SOIS UNO EN CRISTO JESÚS». Eso es fraternidad real, y sin embargo los masones siguen negando este texto claro y definitivo de la doctrina, simplemente amparados en criterios de trabajadores medievales del arte operativo que quedo atrás.

Con ese criterio el valor iniciático del bautismo sería superior al de la iniciación masónica y eso, para los que saben no puede ser.

Es contradictorio con la doctrina esotérica y kabalística la insistencia en esas viejas costumbres que no constituyen principios eternos como los landmark anteriores. Dejar a las mujeres fuera de las logias y declarar irregulares a las logias que las reciben es una verdadera «irregularidad» contraria a las leyes del universo visible e invisible. Se rompe el principio de la fraternidad y de la igualdad que la propia sociedad profana ya acepta desde hace mucho tiempo.

Ser libre y de buenas costumbres significa, en términos bíblicos, no ser esclavo, y tener honradez moral, lo cual es otra manera de ser justo, en términos escriturales. El pueblo judío, como el pueblo masónico, ha de cumplir con los preceptos del decálogo y de toda justicia, lo mismo el pueblo cristiano, y cualquier seguidor del Código de Manú o de las Reglas de Confucio, o las de Pitágoras, o las de Patanjali, o la ley del Dharma búdico.

La ley eterna está escrita en lo profundo del alma humana, pero las debilidades humanas, la los malos ejemplos ambientales, la ignorancia, impiden leer esa ley oculta en el corazón, y se necesitan entonces los maestros, los pastores, los profetas, que enseñen exteriormente esa ley para que sea vivida y practicada en todos los ambientes, incluidas las logias masónicas. Todo el simbolismo apunta hacia ese objeto, el cual ya está señalado en el landmark número 3, de usar el simbolismo arquitectónico en sentido moral y espiritual.

Efectivamente, la Biblia, en el Antiguo Testamento, establece que los picapedreros y los albañiles que participaron en la construcción del Templo de Salomón eran varones, no esclavos, gente de buenas costumbres. Y también establece que sólo los hombres van a la guerra y sólo los hombres actúan como sacerdotes. Eso da pie a los tradicionalistas de las distintas órdenes masónicas a insistir en el género masculino de los miembros de las logias.

Sin embargo, en la sociedad profana existen mujeres arquitectos, mujeres policía, mujeres soldados, políticas, periodistas, médicos; incluso la iglesia anglicana ya tiene mujeres obispos y presbíteros. Y en diversas Ordenes Iniciáticas como la Orden Hermética del Amanecer Dorado y en las Ordenes Rosacruces, muy cercanas a la masonería, hay mujeres maestros y sacerdotisas. Ellas están más cerca del ideal de fraternidad real señalada en Gálatas 3, 26-28, y del ideal iniciático que la masonería masculina.

Evolucionar sin perder la esencia de la institución es el secreto, y evolucionar en la dirección de las leyes divinas expresadas en la Biblia es la ruta que algún día las logias estrictamente masculinas habrán de tomar. No obstante, la esencia del landmark es que los candidatos a la iniciación masónica sean seres humanos de limpia conducta, de integridad moral, de espíritu creyente, sin prejuicios que obstaculicen el desarrollo del plan de estudios de la masonería y su perpetuación en el tiempo.

Recapitulando y expandiendo las ideas respecto de los landmark masónicos debe hacerse notar que algunos masones, muy cercanos al pensamiento del Gran Oriente de Francia y de Uruguay, opinan que los landmark son un molesto anacronismo que impide la fraternidad universal. Que sólo abandonando el nombre del Gran Arquitecto del Universo y el uso de la Biblia en las Aras de los Talleres se podría ejercer una verdadera fraternidad universal. Y eso es un error, pues significa cortar todas las raíces espirituales y la identidad de la institución de un modo tan grave que ya la masonería dejaría de ser lo que es. Y mejor se podría llamar un Rotary Club o una Sociedad Teosófica, o una Academia Platónica-búdica-vedántica, de las que ya hay varias.

En realidad se trata de que la tolerancia en masonería es TOLERANCIA CON LANDMARK, ES DECIR, TOLERANCIA QUE NO DESTRUYA LA ESENCIA DEL TRABAJO MASÓNICO. Es tolerancia y fraternidad dentro de la Ley Cósmica, tal como ella está expresada en los libros sagrados. Unir a los hombres también es ordenarlos y ponerlos en sintonía con la luz y con la ley eterna revelada por Jesucristo, el Verbo de Dios, Moisés, y otros iluminados a través de la historia. Una célula o un grupo de células que no obedecen a las leyes del organismo universal o del Cuerpo resurrecto de Osiris son un elemento canceroso contrario a ese Ser, Sanga o Cuerpo Místico de Cristo. Esas leyes son los landmark. Son las leyes que garantizan la circulación de la vida del espíritu masónico en las logias del mundo entero.

Autor:

Fernando Edmundo del Cármen Laredo Cárter

FUENTE: https://www.monografias.com/trabajos104/fundamento-biblico-landmark-masoneria/fundamento-biblico-landmark-masoneria.shtml