08/13/2020

¿Tiene sentido una Camara de Justicia Masónica?

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Para hablar de la Justica, tenemos necesariamente que hablar de las virtudes cardinales, pues ésta es una de ellas. Las virtudes cardinales o virtudes morales, como también se les llama, son aquellas que tienen por objeto directo o inmediato ordenar  las costumbres, a diferencia de las teologales, cuyo objeto directo es la deidad en sí misma y sus perfecciones; por lo que las virtudes teologales influyen poderosamente sobre las costumbres.

Claramente, y con el fin de no desviarnos del tema, no tocaremos en esta plancha a las virtudes teologales y nos dedicaremos, de entre las virtudes cardinales, a la justicia en particular. Pues esto nos servirá de marco teórico para  entrar en el verdadero tema de la plancha que es, la pertinencia de una cámara de justicia en la masonería.

La Justicia está representada por una Diosa, que lleva los ojos cubiertos, una espada cruzada con hoja de doble filo en su mano derecha, una balanza en equilibrio en su mano izquierda y en algunas representaciones, su pie está apoyado en el libro de las leyes, pisando la cabeza de una serpiente.Desde el punto de vista simbólico, lleva sus ojos cubiertos, en señal de que no es por los sentidos por lo que esta actúa, en ella priva la razón, el análisis y la síntesis. Lleva un arma, en señal de poder, pero no un arma cualquiera, es una espada de doble filo, en alusión al poder de la lengua y por ende de la palabra. Muestra también una balanza, que deja clara la referencia al equilibro, el equinoccio, la columna del medio. Finalmente pisa el libro de las leyes, pues ésta, si acaso lo necesita, puede hacer interpretación de la ley, lo cual le da una sutil tolerancia, cuando intenta ordenar el caos.

En algunas representaciones, pisa también la cabeza de una serpiente, en señal de que está por encima de las tentaciones y los deseos. Así vemos, como la diosa de la justicia también llama la atención sutilmente sobre la tolerancia y la flexibilidad; nos refiere al equilibrio y la imparcialidad, así como al poder de la palabra y su evidente supremacía sobre lo creado por el hombre.

Con seguridad hemos escuchado o leído, en alguna parte, la definición clásica de la justicia, que dice que es “dar a cada quien lo que le corresponde, en la medida en que lo necesita”.Ahora bien, comentemos un poco sobre lo que es una cámara de justicia, que no es otra cosa que un lugar, donde se reúnen “a cubierto” hombres cuya intención es impartir justicia, basados únicamente en las leyes y los hechos. Sin embargo, aquí cabe preguntarse si ¿es posible lograr justicia, basados en lo anterior exclusivamente?

Puesto que la Justicia es una virtud, todo el trabajo humano que podamos hacer para alcanzarla será siempre una emulación, que si bien nos acerca a esta, no es menos cierto que es un trabajo voluntarioso y difícil. Para el hombre, la práctica de la virtud es una meta y su ejercicio, un trabajo de voluntad difícil de lograr.Ser justo entonces, implica la separación de los sentidos, el ejercicio del poder moderado, la búsqueda del equilibrio y el esfuerzo de interpretar al legislador para que la aplicación de la ley sea adecuada y respetuosa del derecho de cada quien, vale aquí decir, ser justo es dar a cada quien lo que corresponde según su necesidad, como se ha señalado anteriormente.

La masonería, siendo una orden iniciática hace que el trabajo de impartir justicia sea más difícil aun, ya que nos enfrenta a nuestras propias miserias y nos ubica frente a nuestros Q:.H:. en condición de igualdad, obligándonos a la fraternidad. ¿Quién entonces puede ejercer poder de algún tipo sobre sus iguales, y decidir dar a cada quien lo que le corresponde, según su necesidad? ¿Quién es este prohombre?, que decide distribuir lo que le es común a todos, según su particular discernimiento, con el objeto de igualarse a una diosa. ¿Quién puede, con humildad, decidir sobre el destino de otro igual? endilgándose el derecho de interpretar lo que el legislador plasmo en la ley ¿Cómo podemos tomar una decisión que afecta a otro y dictar una sentencia, manteniendo la conciencia de igualdad en la condición humana que a todos nos rige?¿Cómo podemos vindicar a un Q:.H:., aun en la peor circunstancia y corregir su falta con suavidad, aplicando una ley hecha para un colectivo y que no toma como referente la particularidad especificas de cada quien y de cada circunstancia?

El poder de un Juez, en el mundo profano, proviene de su investidura y aun éste, en el mundo profano, está obligado por la ley misma a inhibirse, si  alguna de las partes sostiene una relación consanguínea o si hubiera la posibilidad de un interés de este con cualquiera de las partes. ¿Cómo podemos nombrar un juez masón para que juzgue masones? La contradicción es evidente. Todo masón nombrado juez de masones debería inhibirse, no en balde nos llamamos QQ:.HH:., con lo cual, queda implícito el parentesco que es razón más que suficiente para inhibirnos.

Queda entonces la posibilidad de ser juzgados por jueces profanos, nombrados por masones, para juzgar masones. Pero es un derecho humano el ser juzgado por jueces naturales, o lo que es lo mismo, un masón, que comete un delito masónico, debe ser juzgado por sus jueces naturales, los masones.Vemos entonces que, los jueces masónicos para juzgar delitos masónicos cometidos por masones, son de hecho y de derecho una contradicción en sí misma y por tanto una cámara judicial constituida por jueces con estas característica no sería otra cosa que una contradicción.

Pero, somos hombres, lo cual implica necesariamente que somos susceptibles de cometer faltas y delitos y por tanto errores que deben poder ser corregidos, a fin de mantener el orden institucional. ¿Qué hacer, si no podemos juzgar los masones a otro masón?¿Cómo podemos “corregir las faltas con suavidad”?. Doctrinalmente hablando, sólo el V:.M:. pudiera en algún momento constituirse en juez de algún masón, ya que este es la representación del poder supremo en logia y por tanto de la logia en sí misma, la cual esta indudablemente, por encima de cada uno de sus miembros.Ya hemos determinado un “posible” juez; pero este juez no debería comportarse tal como lo hacen los jueces profanos, es decir, no debería basar sus conclusiones solo en las leyes y los hechos.

Puesto que está en el Oriente, puede emular a la justicia, que como dijimos, es inalcanzable para los que estamos en el pavimento; revistiéndose de los atributos de la virtud, o lo que es lo mismo, siendo ciego, manteniendo el equilibrio, con el poder de la palabra capaz de decidir, y apoyado en las leyes que le sirven como guía en su accionar, pero juega aquí un papel importantísimo el pisar la serpiente, o lo que es lo mismo, dominar las pasiones.

Cabe ahora preguntarse, ¿Debe, todo ese poder, recaer en un solo hombre?En mi criterio y basado en todo lo expuesto, tanto poder en un solo hombre no tendría coherencia, ni consistencia, pero ya que Dios se complace con el número impar, puede constituirse un juez natural y con el poder adecuado, si el V:.M:. es acompañado en esta difícil tarea por los dos Vig:., todos con la misma autoridad para emitir sentencia, con el condicionante de que debería ser siempre unánime, o lo que es lo mismo, “limpia y sin mancha”.

Otro derecho humano, es el de disponer de defensa ante la acusación y ser considerado inocente, hasta que su culpa sea demostrada, por lo cual es necesario que haya quien acuse y quien pueda defender al Q:.H:. masón caído en desgracia.Así entonces, tenemos dos oficiales más, a saber el O:.F:., quien debe ejercer la acusación, dado su carácter de garante de la legalidad de las leyes masónicas y otro Oficial, que debería ser escogido de entre todos, por el acusado mismo o al menos con la su venia.Hasta aquí, todo va de acuerdo a la ley y a la razón, pero esto ¿No sería justamente dejar que el mundo profano y sus leyes tomen parte en el mundo masónico? Porque todo este razonamiento está basado en la construcción cultural profana, por la que hemos mantenido nuestras sociedades y grupos.

Tenemos así, un gran dilema al fomentar una cámara de justicia, a cualquier nivel en la masonería, ya que la tentación al uso de las costumbres profanas es muy alta, en la búsqueda de un orden. El dilema ahora planteado es ¿Cómo juzgar a un igual, en condiciones justas, sin ejercer un nivel de poder que nos distancie del Q:.H:. caído en desdicha y por el contrario ser capaces de juzgarlo arropándolo con la protección de todos, para ayudarlo a corregir su falta y estar a plomo con la ley?No es objeto de esta plancha proponer soluciones al dilema planteado, por el contrario, quiere ser este texto un alerta, que pueda despertar en los QQ:.HH:. la búsqueda colectiva de una respuesta y tratar de alguna forma de cerrar la puerta del templo, para que podamos estar a cubierto de la indiscreción profana.

Para finalizar quisiera decir que si la justicia es DAR a cada quien lo que le corresponda, según su NECESIDAD, estaríamos entendiendo muy mal la aplicación de la justicia en términos de castigo como consecuencia de actos en los cuales todos podemos caer en un momento determinado, dado que todos somos iguales. Entiendo yo, al plantear este dilema, que la justicia más parece CARIDAD, pues no hay otro castigo más riguroso que aquel que dicta la moral y se ejerce a sí mismo el propio masón, en la práctica de la moral común.

Nicolás Quiles
M:.M:.P:.M:.
R:.E:.A:. y A:.

FUENTE: http://masoneriaysimbolismo.blogspot.com/2011/04/tiene-sentido-una-camara-de-justicia.html