¿Los hijos no son de los padres?

Pablo J. Ginés/ReL

21 enero 2020TAGS:

Cuando los políticos socialistas -como la ministra de Educación española, Isabel Celaá- dicen que los hijos no son de sus padres… ¿de dónde sacan la idea y a qué se refieren?

No está de más acudir a un clásico que acaba de cumplir cien años: El ABC del comunismo, de Bujarin y Preobrazhenskiy, un libro que adoctrinó a millones de personas durante décadas. 

La escritora Birgit Kelle , alemana formada en las escuelas comunistas rumanas de los años 80, lo explicaba al presentar su libro Chica, abróchate la blusa: «Es un signo distintivo de los regímenes totalitarios apoderarse de los niños y sustraerlos lo antes posible de la esfera de influencia de sus padres. Lo hemos aprendido en las dictaduras comunistas o en cualquier otro tipo de regímenes».

«Aconsejo siempre que se lea El ABC del comunismo de Bujarin y Preobrazhenskiy. Aunque la obra hace referencia a 1920, los paralelos con la realidad de hoy son evidentes y terribles», insistía la autora rumano-alemana.



Birgit Kelle selecciona una cita de este clásico soviético que fue el manual básico de comunismo para millones de jóvenes durante décadas:

«A la sociedad le pertenece el más originario y fundamental derecho a la educación de los niños. A partir de este punto de vista las pretensiones de los padres de endosar, mediante la educación impartida en casa, su obcecación, no sólo deben ser rechazadas, sino que tienen que ser objeto de escarnio… Por este motivo la educación social no es necesaria sólo por consideraciones pedagógicas; ella lleva en sí, de hecho, enormes ventajas económicas. Centenares, millares, millones de madres, gracias a la actuación de la educación social, son liberadas para la producción y para el desarrollo de su modelo cultural. Son liberadas de esa economía doméstica que mata el espíritu y de ese infinito número de pequeños deberes que están vinculados a la educación familiar de los niños».

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Pioneros (rama infantil de las Juventudes Comunistas de la URSS) en los años 30; con muchos padres deportados o asesinados por el Partido, el mismo Partido se ofrecía para «educar» a los chavales

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No es fácil encontrar una versión online completa de El ABC del comunismo en español (la de la web de la Fundación Federico Engels sólo cubre medio libro). Pero podemos acudir a la versión en ruso, por ejemplo, aquí en Marxists.org. En su párrafo 79, un poco antes de lo que señala Kelle, leemos el fundamento de la doctrina socialista sobre «de quién son los niños».

«Cuando los padres dicen ‘mi hija, mi hijo’, se refieren no sólo a que tienen una relación de parentesco, sino también al derecho de los padres a educar a sus propios hijos. Este derecho, desde el punto de vista socialista, no tiene fundamento. Una persona individual no pertenece a sí misma, sino a la sociedad, a la raza humana. Solo a través de la existencia de la sociedad, cada individuo puede vivir y desarrollarse. Por lo tanto, el niño pertenece a la sociedad en la que nació y gracias a la cual nació, y no solo a la «sociedad» de sus padres», leemos. 

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El párrafo 79 de El ABC del comunismo: «el derecho de los padres a educar a sus propios hijos, desde el punto de vista socialista, no tiene fundamento. El niño pertenece a la sociedad»; una doctrina con la que los Estados destrozan familias desde 1919

Hay que tener en cuenta -como se demostró en cada régimen comunista- que cuando un comunista dice que un niño «pertenece a la sociedad», hay que entender que, para el socialismo/comunismo, la «sociedad» pertenece al Partido, es decir, sociedad y Partido son la misma cosa, y la sociedad hace lo que el Partido diga. Así, hoy, por ejemplo, en la China del siglo XXI, se multa y castiga a sacerdotes o catequistas que lleven a los sacramentos, al templo o a catequesis a menores de 18 años, digan lo que digan sus padres. 

Víctimas de su propia ideología anti-vida

El ABC del comunismo tuvo la máxima influencia. Sus autores, intelectuales revolucionarios, lo escribieron para formar la primera hornada bolchevique durante la Guerra Civil rusa. Después se usaría durante décadas en escuelas y muchos otros ámbitos. Preobrazhenskiy fue depurado (apartado del poder comunista, deportado por trostkista) ya en 1927 y fueron quitando su nombre de nuevas ediciones. Fue fusilado en una purga en 1937.

En muchas ediciones figura como autor sólo Bujarin, quien fue sin duda poderoso: hijo de maestros, fue director del diario Pravda desde 1918, luego director del diario Izvestia, miembro del Politburó (la cúpula del poder comunista ruso) de 1924 a 1929. Su gran obsesión fue adoctrinar en el comunismo a las masas.  Cayó en desgracia en 1936 y fue fusilado en 1938.

A su joven esposa que tenía entonces (tuvo varias) la deportaron a campos de trabajo y le quitaron la custodia de su hijo pequeño. ¡El Partido que ayudó a hacer crecer y que le mató se encargaría de cuidar a su hijo, como él predicaba en su libro clásico!

Lunacharsky, el primer Ministro de Educación soviético

El Estado comunista, tanto en su nacimiento como un siglo después, exige siempre el derecho a formatear a los hombres: simplemente, entiende que con los niños es más fácil. Anatoli Lunacharsky, el hombre que juzgó a Dios y lo hizo fusilar, en una conferencia el 23 de mayo de 1928 en Leningrado, predicó (y publicó luego en un folleto): «a un niño pequeño en edad preescolar lo puedes esculpir, a un niño escolar lo puedes doblar, a un joven lo puedes romper, un adulto solo se corrige la tumba». Los comunistas llenaban Rusia de tumbas de adultos «incorregibles» por esas fechas.


El texto de Lunacharsky (que, como Isabel Celaá, fue ministro de Educación de 1917 a 1929) insistía: «La victoria final será realmente ganada por la escuela. El primer perfil verdadero de la sociedad socialista será la escuela socialista. Por eso es necesario prestar especial atención a la escuela».

Lunacharsky hablaba de lo recibido del pasado, de la tradición, como de una enfermedad. Las nuevas generaciones reciben del pasado «prejuicios, enfermedades y vicios: toda la suciedad, toda la suciedad y el hedor. Es necesario poner un filtro, es necesario poner una malla que filtraría todo lo valioso, todo el flujo poderoso con todas sus habilidades y adquisiciones, y la suciedad y el hedor se perderían. Este filtro solo puede ser la escuela».

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Para los interesados en la educación soviética, su carta sobre cómo usar la escuela para quitar la religión a los niños no tiene desperdicio (ReL la publicó aquí, con su contexto). La historia de cómo Lunacharsky juzgó y fusiló a Dios hace 102 años ReL la contó aquí


Habiéndose educado en la dictadura comunista rumana y siendo hoy una profesional de la comunicación en Alemania, Birgit Kelle explicaba en una entrevista que, al menos, «en nuestros países democráticos tenemos la posibilidad de decir lo que pensamos. Podemos comprometernos políticamente y podemos criticar al gobierno sin que nuestra vida corra ningún riesgoEsta libertad hay también que defenderla.

En la película ‘Los Gritos del Silencio/Killing Fields’, se recoge el adoctrinamiento de la dictadura comunista de Camboya de 1975 a 1979, especialmente con los niños, a los que se enseña a cortar con la familia porque el Partido les cuida; interesante especialmente desde el minuto 3:10: «nos dicen que Dios ha muerto y que el partido que llaman el Angkar cuidará de nosotros»

FUENTE: https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/907465011/Los-hijos-no-son-de-los-padres-Los-socialistas-vuelven-al-clasico-de-1919-El-ABC-del-comunismo.html?utm_source=boletin&utm_medium=mail&utm_campaign=boletin&origin=newsletter&id=31&tipo=3&identificador=907465011&id_boletin=559720750&cod_suscriptor=551307144