EL TEMPLO Y LA LOGIA

No existe campo más vasto, de interés general y de enseñanzas filosóficas, que el simbolismo masónico.

Aldo Lavagnini en su libro “el secreto masónico”, expresa en términos generales: que la enseñanza de la masonería es esencialmente simbólica o sea, oculta dentro de símbolos y alegorías, que tiene el objeto de expresarla y relevarla. “de allí que la primera etapa necesaria para llegar a comprender y practicar este arte, consiste en aprenderlos, familiarizándose con ellos según mejor lo puede cada cual, según la propia comprensión y discernimiento, tratando así de descubrir todos sus actuales y posibles sentidos”.

La palabra Templo, se deriva del latín Templum, y se refiere a un lugar sagrado o espacio para la ceremonia, se interpreta como “cortar” o “apartar”; es decir que claramente indica que el templo es un lugar separado o apartado de toda indiscreción profana, puesto que el acceso a los ceremoniales sagrados sólo se concedían a quienes daban la seguridad de observar una discreción absoluta, para ser iniciados dentro de los misterios. En algunas culturas el templo es considerado como una morada divina mientras que para otras es un lugar sagrado desde el cual se puede hacer contacto con la divinidad, este era un edificio destinado exclusivamente para hacer saber los augurios y para proporcionar los sacramentos divinos.

Los primeros constructores de los templos fueron los egipcios, para luego ser adoptadas y reformadas según el caso esas edificaciones por diferentes culturas, todas esas construcciones fueron edificadas en lugares apartados o circundados por elevadas murallas, su forma por lo regular, siempre fue cuadrangular, dividiéndolas en dos compartimientos, y en esa forma se han venido conociendo hasta la arquitectura moderna, que viene siendo aplicada a los templos actuales. para nosotros los masones, sabemos que la palabra latina “Templum”, sólo se refiere al edificio material, destinado a celebrar cualquiera de los cultos que se rinden a la divinidad; pero dentro del tecnicismo netamente masónico, se le da ese nombre al recinto dentro del cual los iniciados celebran sus sesiones o sus asambleas, y cuyo local debe estar perfectamente orientado, especialmente acondicionado y sublimemente consagrado para llevar a cabo sus prácticas dogmáticas, dentro de los lineamientos que marca la masonería, y es por eso que lleva el nombre de templo.

Así tenemos que el templo es el lugar en donde se desarrollan los trabajos masónicos y se reúne la Logia, palabra que deriva del sanscrito loga o loka que significa mundo o universo, esotéricamente hablando es la manifestación del logos o palabra que vive en cada uno de sus miembros y encuentra en su conjunto una expresión armónica y completa. Logia desde el punto de vista exotérico, es el conjunto de personas que integran la familia masónica. Desde este punto de vista, la logia no puede ser considerada como un lugar físico, sino como una asociación o sumatoria de quienes realizan el trabajo masónico. Ahora, el templo masónico, desde el punto de vista exotérico, lo podemos definir como el edificio o local, en el cual se reúnen los masones para avanzar en el sendero hacia la perfección, mientras que en el sentido esotérico, el templo, es el cuerpo humano, donde mora el ser supremo, no podemos permitir que la ilusión de este mundo nos haga creer que somos solo este cuerpo tan limitado.

Debemos despertar, por medio del estudio de la ciencia y la práctica de las virtudes a la realidad incuestionable de que somos la imagen y semejanza del gran arquitecto del universo”. Podemos decir que desde el punto de vista exotérico, existe una diferencia evidente entre la logia y el templo masónico, pues como antes se expuso, la primera es el conjunto de hermanos que se reúnen para crecer en sabiduría y virtud, y el otro, (el templo), es sencillamente, el lugar donde los hermanos nos reunimos. pero si lo analizamos profundamente nos podemos dar cuenta que no existe diferencia alguna entre estos términos, pues así como es arriba, es abajo, o sea, que tanto las personas que se reúnen, como las paredes del templo en el cual se trabaja, no son otra cosa que energía consciente e inteligente.

Ahora nos viene una pregunta muy importante, ¿que es lo que contiene una logia y que un templo masónico? así que en esta ocasión tomare la opinión valiosa del H:. Federico Landeta originario de Colombia: “La Logia siendo la congregación de los hermanos, que no son otra cosa que pequeños universos, contiene todas las virtudes y todas las buenas intenciones de sus miembros en sus luchas por alcanzar la maestría sobre si mismos; ella es la sumatoria de las luces de todos y cada uno de sus miembros, y en ella además, se encuentran simbolizadas todas las manifestaciones del universo físico, que a la larga, vistas desde el punto de vista esotérico, solo reflejan la inmensidad espiritual que se encuentra en el interior del ser humano. El templo por su parte está lleno de alegorías que sirven para recordarle a los hermanos su origen celestial y que dentro de su propio cuerpo hay tantas estrellas o más que las que se encuentran esparcidas en el espacio infinito”.

La descripción del templo o logia es la siguiente:

Para que los trabajos de una logia sean completos, es necesario que esté en un lugar a cubierto de indiscreción profana y que disponga de los siguientes departamentos que son: un salón o área de pasos perdidos, un cuarto de reflexiones, un salón de banquetes si las condiciones lo permiten y un templo o taller para los trabajos masónicos. De rigor se necesitan dos departamentos. El templo y el cuarto de reflexiones.

• El cuarto o cámara de reflexiones: representa la prueba de la tierra, ya que de ella nacemos, a ella regresamos cuando morimos y encontramos el reposo eterno. Consiste en un pequeño salón decorado lúgubremente con diversas inscripciones en sus paredes, que son motivo de reflexión al recipiendario. El cuarto oscuro de la reflexión, es el símbolo del estado de conciencia del profano que vaga en las tinieblas.

El Templo o Taller: es el lugar cerrado donde se realizan los trabajos masónicos, que tiene la forma rectangular formada por dos cubos perfectos, su longitud es de oriente a occidente, es decir “en la dirección de la luz”. Su latitud es del norte al sur (desde la potencialidad latente a la plenitud de lo manifestado), y su altura del cenit al nadir. Esto quiere decir que prácticamente no tiene límites y abarca todo el universo, en el cual se extiende la actividad del principio constructivo, que siempre obra en la dirección de la luz, como puede observarse en la naturaleza. Todo el oriente debe estar pintado de azul cielo con nubes iluminadas por el sol que se supone están elevando sobre el horizonte.

El techo representa al cielo y se pintaran en él las doce constelaciones del zodiaco conforme a sus lugares verdaderos, es decir, las del estío hacia oriente; las de otoño a occidente las de la primavera al sur y las del invierno al norte. Las paredes del templo estarán pintadas de azul, y con rojo se simularan cortinajes. Entre el barandal y la parte de occidente se pintarán diez columnas blancas, cinco al norte y cinco al sur. Alrededor del templo, en la parte superior, se simulara una cadena que estará entrelazándose en la parte superior de la puerta de occidente, los tronos y ara se revestirán con motivos en azul y rojo con borlas de oro.

El piso de oriente será rojo y en el resto del salón será de cuadros negros y blancos. Se dispondrán de sillas suficientes en oriente y en los laterales del templo. De ambos lados norte y sur, están los asientos, respectivamente, de los aprendices, de los compañeros y de los maestros: los primeros tienen que sentarse en la región menos iluminada por el sol por ser todavía incapaces de soportar la plena luz del mediodía, en donde los compañeros y los maestros, del lado del occidente y del oriente respectivamente, trabajan con provecho, los primeros ayudando a los segundos. La parte oriental del templo se halla elevada sobre tres gradas con las inscripciones Fuerza, Belleza y Candor, con respecto al piso de la logia, significándose con ello que no se puede llegar al mundo de las causas sino elevándose por medio de la abstracción y de la meditación a las regiones superiores del pensamiento, donde aparecen con claridad los principios originarios que constituyen la esencia eterna de las cosas sensibles.

Sobre esta elevación se sientan, respectivamente, al norte y al sur, y a la derecha e izquierda del Ven.·.M.·., el secretario y el orador, y más abajo, el hospitalario y el tesorero, el portaestandarte y el maestro de ceremonias. Estos, con los dos diáconos, los dos expertos y el guarda templo constituyen los oficiales de la logia, que cooperan con los tres dignatarios en las diferentes ceremonias que se desarrollan para el orden y armonía de los trabajos.

En la masonería conocemos como al “templo espiritual”, principiando por definir la manera de saber “levantar templos a la virtud”, y a cavar pozos sin fondo a los vicios”, cuando se trata de establecer los principios básicos que nos dan la idea de que nos referimos a las más elevadas doctrinas simbólicas que nos enseñan a edificar un verdadero templo espiritual.

Dentro la masonería siempre se esta en la búsqueda incansable de la transformación, es decir, del individuo aunque bueno cargado de pequeñeces, en uno iluminado. Desbastar la piedra en bruto, capaz de tallarse ella misma y de pasar de un estado amorfo, a una apariencia armónica, que formará parte de la estructura de nuestra sociedad futura, o sea, un trabajo de progreso, de auto mejoramiento constante para afianzar más la solidez de la humanidad. Todo esto se ha transmitido a través de los símbolos y ritos. Así tenemos que: “la logia es el símbolo del taller individual donde se realiza la actividad racional de cada ser humano”. En ese taller, el masón trabaja para aprender a usar correctamente sus sentidos y facultades. A

l tener la oportunidad de visitar otras logias pude darme cuenta y sin querer comparar una con otra, no pude evitar sentirme un poco mal por símbolos faltantes dentro de la nuestra o los que tal vez por los que no están hechos del material sugerente, entonces al realizar esta investigación encontré un escrito del Dr. Oliver en su obra “libro de la logia”, donde expresa lo siguiente:

“Una disposición modesta de los ornamentos simbólicos en los lugares correspondientes, y de acuerdo con la propiedad, remedia la rudeza y vacuidad del hueco espacio, y, aunque usado solo moderadamente, producirá una impresión admirable, y contribuirá a la belleza general y solemnidad del conjunto”. En el interior del templo, solo deben estar los ornamentos necesarios y previstos en el simbolismo masónico.

Así a manera de conclusión podemos decir que la construcción del Templo no tiene como fin último que el G.A.D.U. habite en él. Sino que éste sea el motivo, para que Él habite entre todos los obreros del pueblo masónico, cuando somos capaces de entregarnos a nosotros mismos como ofrenda en la construcción, dando todo lo sagrado que llevamos dentro del corazón.

Es cuanto

A.·.M.·. Christian cruz Hernández Or.·. De CD. Mendoza, 5 de Marzo de 2010 E.·.V.·.

Bibliografía:

“El secreto masónico” Aldo Lavagnini.

“Masonería revelada, manual del aprendiz” Aldo Lavagnini.

“Los 33 temas del aprendiz masón” Terrones Benítez Adolfo, león García Alfonso.

“Liturgia y rituales del 1er grado” gran logia unida mexicana de LL.·. y AA.·. MM.·. Gr.·. Or.·. De Veracruz.

“Manual del aprendiz” Gran Logia Unida Mexicana del Edo. De Veracruz.

“Libro de la Logia” Dr. Oliver

“Masonería Practica” Adán J. González A.

FUENTE: RESP.·.LOG.·. “URANIA NO 10”. http://libroesoterico.com/biblioteca/masoneria/01_%20ARTICULOS%20Y%20REVISTAS/Trabajo3.pdf