Lo que busca la Masonería.

La sed de saber, de penetrar en los secretos de la naturaleza y en el conocimiento del hombre mismo, hizo de la Masonería una escuela de búsqueda incansable de la verdad. Heroicas han sido sus batallas en defensa de la cultura, del humanismo y la libertad y heroicas sus luchas en contra de los fantasmas destinados por siglos a confundir y perturbar el pensamiento. ¿Qué otra institución ha luchado más, con grandeza y coraje, que la Masonería por la libertad, la soberanía y el bienestar de nuestros pueblos?

La Orden Masónica buscó lo estable y permanente en el cosmos y en la vida para dar felicidad al hombre a través del cultivo del conocimiento y de valores éticos eternos. El pluralismo cultural y sus consecuencias sociales y políticas, ha alimentado buena parte de sus reflexiones en la sociedad contemporánea.

Si la verdad está en el ser, en lo que es uno y todo al mismo tiempo, en el ser capaz de todas las transformaciones y grandezas, la Masonería levantó hasta hoy sus banderas espirituales para servir al hombre y su medio convencida de darle arraigo y bienestar.

La Masonería no sólo buscó la sustancia básica en la magia del hombre, sino en la sociedad y en los sistemas de vida y en el ansia de perfección. El Maestro masón se ideó para construir su propio templo personal e, inevitablemente, cultivar la solidaridad, la cooperación, el respeto a lo diferente en los otros, y luchar contra los prejuicios tradicionales y amar y trabajar, sin descanso, por la justicia social.

La única manera de entender el destino del hombre, en sus deberes para consigo mismo y para con los demás, es en esa función inacabable de hacer con empeño una sociedad de personas libres e iguales, sin que nadie sobre. La Maestría es el único y eterno destino del hombre.

Reanimar a Hiram en cada Maestro es trabajar con fe por los ideales liberalizadores del hombre y por las aspiraciones de una sociedad azotada por una pobreza escandalosa (la mitad de América Latina y el Caribe, 1.000 millones en el mundo).

Reanimar a Hiram es trabajar por una sociedad azotada por intereses económicos ajenos y trasnacionales y fundamentalismos religiosos y étnicos que no la dejan ensayar la búsqueda de ideales de equidad, de justicia social y tolerancia.

El masón vive en la sociedad y nada le puede ser indiferente. Tiene que saber servirla, sin excusas, con grandeza y dignidad.