El abrazo, una terapia para el cuerpo y el alma

vía EFE

Rodear con los brazos a una persona es una de las formas más auténticas de comunicación no verbal y expresión emocional.

El abrazo, una terapia para el cuerpo y el alma

Probablemente existan pocas terapias naturales tan sencillas, económicas  y agradables como las de dar y recibir abrazos. «Un bálsamo para el cuerpo y el alma»,  según la creadora de este sistema, Lía Barbery, quien indica que es “útil cuando sobran las palabras o no encontramos las adecuadas, y es un gesto en el que se compromete, desde la mirada, hasta el latir del corazón”.

Para esta especialista creadora del Sistema de Abrazoterapia, a través del intercambio de abrazos, «logramos brindar seguridad, reforzar la autoestima, alegrar el espíritu, reconocer nuestros propios límites,  fusionar cuerpo, mente y emociones,  celebrar la vida, conectar con el aquí y ahora y aliviar la soledad».

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Al abrazarnos comunicamos con alta eficacia las emociones que experimenta nuestro cuerpo y que nuestros sentimientos quieren trasmitir. “Son una expresión pura del corazón que trasciende los idiomas”,  explica esta orientadora emocional, autora del libro ‘El lenguaje de los abrazos”.

Quienes asisten a los talleres que imparte, tanto como participantes como para recibir formación, «más que recibir un aprendizaje, realizan un entrenamiento y una toma de consciencia del mundo emocional y su expresión corporal», explica la experta.

“Somos seres emocionales que utilizamos el cuerpo para expresarnos, por lo que podríamos decir que el cuerpo es el escenario de las emociones”, añade.

Estímulo agradable y natural

Según Barbery, para ser sanador y comunicativo, tanto para quien lo da como para quien lo recibe, en el abrazo debe implicarse el ser desde su totalidad, conectando con su dimensión holística, donde cuerpo, mente y emociones están alineados.

El llamado “estimulo abrazo”, es sanador, entre otras cosas, porque induce una variada respuesta química en nuestro cerebro, consistente en la liberación de lo que podrían llamarse unos “antibióticos naturales.

«Al abrazar, nuestro organismo libera sustancias tales como la oxitocina, conocida como la hormona del apego y el afecto; las endorfinas, que favorecen la sensación de bienestar; la DHEA u hormona de la juventud; y la somatotropina u hormona del crecimiento; entre otras», explica, refiriéndose a lo que califica como “¡un regalo ecológicamente natural!”.

Foto: Lía Barbery

Los abrazos proporcionan beneficios de forma integral al ser humano ya que, gracias a ellos, mejora la gestión de las emociones y experimenta desbloqueos emocionales y físicos. Por eso, al rodear y estrechar con los brazos a una persona en señal de cariño, se “fortalece la autoestima, porque se produce una mayor aceptación y reconocimiento de uno mismo y del prójimo, desarrollándose la empatía y la asertividad”.

Consejor para abrazar mejor

Sobre cómo dar un abrazo de forma natural y desinhibida, la experta indica: “es un proceso gradual que comienza en nuestro interior, escuchándonos, viéndonos y percibiéndonos como seres únicos, irrepetibles, merecedores de respeto,  capaces y dispuestos al intercambio de afecto”.

Barbery indica que, para abrazar mejor, hay que prestar atención al lenguaje del diálogo interior, sustituir  los “debo y tengo que”, por los más eficientes “quiero, decido y elijo” e  invitarnos a nosotros mismos  gentilmente a vivir una experiencia gratificante, y a reivindicar el poder terapéutico de los abrazos”.

Estos son algunas recomendaciónes para “para abrazar mejor”:

– Es conveniente aflojar el cuerpo de forma consciente llevando la atención a cada una de sus partes, lenta y pausadamente, relajándolas especialmente las zonas del cuello, espalda, brazos y caderas.

– Sonriente, vaya acompañando este proceso con ejercicios de respiración, con  inhalaciones profundas y exhalaciones lentamente reguladas.

– Disponer de una música suave  y un perfume ambientador le ayudarán a sintonizar con las emociones y sentimientos que experimenta abrazando.

– Visualice en su mente un lugar ideal que le proporcione bienestar, por ejemplo un espacio abierto en contacto con la naturaleza, dote a esta visualización de una potente carga sensorial haciéndola lo más vívida posible y, desde allí, dispóngase a experimentar los beneficios terapéuticos del abrazo.

– Si está a solas, procure rodearse a sí mismo con los brazos, y apoyar la cabeza sobre un hombro, para dejarse ‘fluir’.

– Si está en compañía de alguien, el respeto, el consentimiento mutuo y disposición del grupo son imprescindibles. Un buen comienzo para llegar al abrazo puede ser el contacto visual y pasar de la mirada al reconocimiento del otro, procurando ponerse emocionalmente en su lugar y verlo como una parte integral de nosotros mismos.

Foto principal: Flickr

FUENTE: https://www.elespectador.com/cromos/hoy/el-abrazo-una-terapia-para-el-cuerpo-y-el-alma-17150

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