07/15/2020

Incendios forestales: ¿cuánto hemos aprendido?

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Este verano, nuevamente hemos sufrido grandes incendios forestales. Lo importante es aprender de la experiencia y demostrar que nos estamos preparando de mejor manera para situaciones similares futuras. En esta última década se han producido incendios forestales en distintas regiones del país. Lo insólito es que seguimos mostrando falta de aprendizaje y poca preparación para prevenir y enfrentar de catástrofes. Solo estamos reaccionando ante el efecto de los incendios y aún no nos concentramos en combatir la causa o disminuir los efectos. Aún no hay claridad sobre las pérdidas asociadas a los eventos ocurridos esta temporada, aunque ya se aventura que serán mayores en comparación a la temporada pasada.

No solo se produce un daño ambiental, ecológico y a la propiedad, sino además se evidencian costos sociales que hacen que las cifras aumenten, por ejemplo, pobladores y agricultores perdieron todo: sus casas e instalaciones, ganado, fauna del ecosistema, gastos médicos, psicológicos, etc.

¿Qué debemos hacer? Es clave aprender de las experiencias y de aquellos que han vivido situaciones similares, por ejemplo, India, que hace años desarrolló un plan de mitigación y de disminución de los efectos de los incendios. Lo principal es entender que no podemos disminuir en su totalidad los focos, ya que estos se producen por distintos factores, climáticos, fortuitos e incluso intencionales.

En India no disminuyeron la cantidad de focos, de hecho, estos bajaron muy poco (cerca del 10%). El objetivo no fue disminuir los focos, sino aminorar los daños y efectos. Por ejemplo, disminuir la cantidad de hectáreas quemadas, además de los daños económicos asociados. Medidas tales como generar barreras físicas entre predios pequeños, permitió la rápida acción de bomberos e incluso, de la misma gente para mantener el incendio en un espacio acotado.

Seguimos mostrando falta de aprendizaje y poca preparación para prevenir y enfrentar de catástrofes. Solo estamos reaccionando ante el efecto de los incendios y aún no nos concentramos en combatir la causa o disminuir los efectos.

Esto ya se hace en el rubro de la construcción, donde se exige por normativa una resistencia al fuego. No significa que no combustione el material, sino que al menos resista un tiempo adecuado que permita mitigar el incendio antes de que se propague, por ejemplo, a la casa del vecino. Otra medida fue proveer de instrumentos y tecnología adecuada para “detener” el foco antes de que se siga expandiendo, proveyendo de estanques de agua, avión para emergencias, sistemas de comunicación adecuados para alertar, etc.

Todo esto se puede lograr en Chile, ya que, como está demostrado, los daños económicos y sociales que han dejado los últimos incendios podrían financiar los costos de un plan de mitigación y de adaptación que promueva organización de las comunidades que habitan sectores con potencial riesgo.

Esta organización debe ser interna y también con los diferentes actores públicos y privados que permita un actuar integral a largo plazo que sea parte del quehacer anual y no medidas reactivas a situaciones de emergencia, las que apuntan a combatir el fuego.

Finalmente, los incendios forestales constituyen una problemática instalada en nuestro territorio, por lo que los instrumentos de planificación territorial deben considerar zonas de riesgo que faciliten la toma de decisiones que resguarden la seguridad de las comunidades y bosques.

Rody Toro | Karen Ubilla
Director de Ingeniería Civil | Directora de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental 
Universidad San Sebastián, sede Concepción

FUENTE: https://www.uss.cl/blog/incendios-forestales-aprendido/

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