Las logias masónicas como “escuelas de moral y de virtud”

Eduardo José Alvarado Isunza[1]

ealvaradois@yahoo.com

Entre sus agremiados y especialistas en el tema se afirma que la masonería únicamente pretendería la formación de personas íntegras, en términos de moral, ética y virtud, pese a las opiniones míticas que de ella existen en el denominado “mundo profano”. Éstas van desde el supuesto de que la masonería forma parte de “una conspiración judía” contra la sociedad y el poder de la iglesia católica, o que practican cultos satánicos para manipular fuerzas sobrenaturales para su beneficio.

Es de observarse también que los marxistas siempre han hecho advertencias contra la masonería, al considerarla una organización utilizada por la burguesía para infiltrar y destruir a las organizaciones comunistas (Corriente Comunista Internacional, 2007). O bien, como una especie de partido que permitió a la burguesía dirigir conspiraciones contra la aristocracia y otras fuerzas del antiguo régimen en distintos países, entre los siglos XVIII y XX, así como reclutar aliados entre la pequeña burguesía en la lucha por la hegemonía.

Al respecto, Gramsci consideró para el caso de la formación del Estado italiano que la masonería fue “el único partido real y eficiente” que la burguesía tuvo para enfrentarse a la aristocracia conservadora y al Vaticano, porque representó su ideología y su organización.

“En un momento determinado todas las fuerzas de la democracia se aliaron, y la masonería se convirtió en el eje de esa alianza. Este es un período bien preciso en la historia de la masonería, convertida de esa forma en una de las fuerzas más eficientes del Estado  en la sociedad civil“(Buci-Glucksmann, 1978).

Fuera de estas observaciones, vayamos directamente a documentos de esta organización para conocer de qué trata o qué busca. En la liturgia del Grado de Aprendiz del Rito Escocés Antiguo y Aceptado se afirma claramente que la masonería solamente tiene como propósito “el estudio de la filosofía, y en particular de la moral, para conocer y practicar la virtud” (Centauro 9-96, Respetable Logia Simbólica, 2009).

Para lograrlo, sus agremiados trabajan “en desbastar la Piedra Bruta”, concepto éste empleado para referirse al estado de imperfección en el cual se encuentra el ser humano por sus vicios e ignorancia. Dicha “piedra” es a la cual deben consagrarse los masones para “alcanzar la virtud y la instrucción”.

Como queda señalado, entre los masones hay certeza de que su institución tiene como propósito “construir templos a la virtud y cavar pozos sin fondo a los vicios”, expresado lo anterior en su propia lengua. En consecuencia, sus trabajos buscan el ennoblecimiento de la humanidad, la fraternidad, la libertad y la tolerancia, bajo la base del razonamiento, en el ser conscientes de la imperfección del ser humano y accionar conforme a una formación moral y ética.

Del documento ¿Qué es la masonería, sus principios y sus fines? se extrae la afirmación de que esta organización busca educar a la colectividad en una filosofía de la moral sobre la base del amor al género humano y bajo el principio de la fraternidad universal.

“Por esa razón en todos los templos se aprende a hacer el bien, a amar y a respetar todo lo que la virtud y la razón consagran en su afán de ilustración universal” (Centauro 9-96, Respetable Logia Simbólica, 2008).

De esta forma puede más precisamente entenderse que los valores a partir de los cuales buscaría esta institución educar al género humano, pues hay quienes relativizan los conceptos de “hacer el bien”, así como de “amor” y “virtud”, con el argumento de que dichos conceptos cambian según el momento histórico y el contexto.

Sin embargo, estos conceptos adquieren significado en el presente y en el contexto en que vivimos. Si bien, hay versiones acerca de que la masonería se originó desde los días de la construcción del templo de Salomón (siglo X a E.C.) y devino en los gremios de albañiles y constructores de templos durante la Edad Media y el Renacimiento, hay consenso en que la masonería contemporánea fue fundada en 1723 en Inglaterra por el pastor James Anderson y Jean Théophile Désaguilers, así como en 1738 en Francia.

Otras fuentes afirman que fue el 24 de junio de 1717 cuando se constituyó la primera Gran Logia en Londres, la cual “se convirtió en foco creador de innumerables logias en todo el mundo” (El Derecho Humano, Orden Masónica Mixta Internacional). Sin embargo, a consecuencia de la decisión del Gran Oriente de Francia de aceptar agnósticos o ateos entre sus miembros, a diferencia del sistema anglosajón, hubo una escisión entre órdenes masónicas.

Por tanto, aquellos conceptos de que hemos hablado en párrafos anteriores están asociados a ideas tales como realizar actos responsables para consigo mismo, para con toda la humanidad y para con la propia naturaleza. Es decir, jamás sería bueno asesinar, robar, prostituir, explotar o envilecer a los seres humanos. Si bien, es cierto que el asesinato, robo o proscripción de ciertas libertades cambian de significado según sea el proyecto social buscado o la utopía hacia donde busca caminarse.

Por ejemplo, en términos de emancipación de las clases oprimidas y desde la perspectiva marxista, el acto cometido por el burgués dentro de las organizaciones productivas constituye un robo o un despojo de la riqueza producida por la clase obrera en su trabajo; pero, el robo o despojo hecho al burgués de esa misma riqueza, sería un acto de expropiación del pueblo. Igual sucedería con el asesinato y desaparición de líderes sociales y guerrilleros del pueblo, que serían crímenes totalmente condenables; pero serían actos de ajusticiamiento cometidos por el pueblo y sus guerreros en contra de explotadores, usureros, envilecedores, tiranos brutales y burgueses mezquinos.

Ahora bien, ¿qué entienden los masones como ética, moral y virtud?

Esta organización postula que los masones deben sujetarse a normas morales, principios y valores, pues de ello deriva su buen comportamiento en sociedad y que sus miembros se dirijan al beneficio social en todos los sentidos o ámbitos, “porque de ello dependerá el impacto como hombres probos y honorables que nos realce”.

“Nosotros como masones en búsqueda de luces que nos ayuden a la superación, tendremos que estar sujetos también a la búsqueda y aplicación de los valores que nos beneficien y asimismo con nuestro comportamiento beneficien a la sociedad que pertenecemos” (Girón, 2008).

Sobre esta cuestión la masonería anglosajona ha reconocido como propio un Código Moral de 1717, el cual contiene una serie de principios que en términos generales recomiendan hacer el bien hacia todos los seres humanos, principalmente a las mujeres, a los pobres y a los extranjeros, sin tratar de obtener beneficio por esas acciones. También se pide a los masones ser honrados (Centauro 9-96, Respetable Logia Simbólica, 2007).

En 1875 logias de Bélgica, Escocia, Francia, Italia, Perú, Portugal, Grecia, Cuba, entre otras, introdujeron al anterior Código Moral algunas modificaciones y otros principios más (Gran Logia Equinoccial del Ecuador). Entre ellos se pide defender al oprimido, proteger la inocencia y evitar todo mal, sin reparar en los servicios que presten. Acerca de las obligaciones ciudadanas, se demanda procurar el progreso de la patria.

Con el propósito de trabajar en la construcción de un ser humano semejante a los templos consagrados a las mayores virtudes, los masones o albañiles se reúnen periódicamente en el interior de sus recintos; y lo hacen acompañados de una serie de símbolos universalmente conocidos. Entre ellos se encuentran la piedra bruta, la piedra cúbica, el compás, la escuadra, el mandil, la plomada, la escuadra, el mazo, el nivel, la cuchara, etc.

“Este tipo de lenguaje… tiene… la finalidad de hacer más comprensible lo esotérico, lo abstracto, lo metafísico; cimentando y haciendo posible que conceptos más sutiles puedan ser asimilados por la sensibilidad humana (…) todas nuestras actividades cotidianas, nuestro entorno y el universo son una muestra de un simbolismo que tenemos que ir descifrando para efectuar un desarrollo armónico como seres humanos”  (Santiago Ramón y Cajal No. 35, Logia Masónica Regular de Zaragoza).

Dichos símbolos están relacionados con los instrumentos utilizados por los constructores o arquitectos de templos, pero en el contexto de la masonería contemporánea solamente simbolizan el empeño constante que debería de tener cada uno de sus miembros en pulir la “piedra bruta”. Como se mencionó en los primeros párrafos de este trabajo, ésta representa el “estado de imperfección” del ser humano por los vicios y la ignorancia.

“La masonería se constituye en una obra de la humanidad cargada de valores morales, de concepciones filosóficas, percepción de un modelo de vida que permite la autoformación, construcción y perfeccionamiento del ser humano para lo cual se hace indispensable el cumplimiento de una serie de procesos que tiene como características un simbolismo sui generis, con lo cual nuestra orden genera a sus integrantes el deseo de desarrollar un análisis y comprensión de los mismos y la importancia de estos” (Santiago Ramón y Cajal No. 35, Logia Masónica Regular de Zaragoza).

Con todo y ello, debe subrayarse que tanto Marx como Engels advirtieron al proletariado internacional contra la existencia de sociedades secretas entre la aristocracia y la burguesía, como las logias masónicas, pues constituían “un arma contra la clase obrera” debido a su carácter “profundamente reaccionario”.

“En la segunda mitad del siglo XIX, la francmasonería europea, que hasta entonces había sido sobre todo una diversión de la aristocracia aburrida que había perdido su función social, se convirtió cada vez más en un bastión de la nueva “religiosidad” antimaterialista de la burguesía, dirigida esencialmente contra el movimiento obrero” (Corriente Comunista Internacional, 2007).

Ya la I Internacional había advertido que las logias masónicas en Gran Bretaña y Francia habían sido apoyadas por agentes bonapartistas, con el propósito de organizar provocaciones que condujeran a desprestigiar al movimiento obrero y permitir la detención de sus miembros.

Es decir, desde los tiempos de Marx y de Engels se ha acusado a las logias masónicas de ser instrumento de la burguesía y de la aristocracia para dirigir ataques en contra del movimiento obrero revolucionario. De ahí que existan advertencias desde algunos círculos marxistas en contra de estas “sociedades secretas” por ser promovidas por el Estado contra el proletariado.

En la Resolución de la I Internacional (Londres, 1864) se advirtió sobre la necesidad de combatir las sociedades secretas y el propio Marx insistió en la Conferencia de Londres de la misma Asociación Internacional de Trabajadores, celebrada en septiembre de 1871,que

“Este tipo de organización está en contradicción con el desarrollo del movimiento obrero, desde el momento en que estas sociedades en lugar de educar a los obreros, los someten a sus leyes autoritarias y místicas que entorpecen su independencia y llevan su toma de conciencia en una falsa dirección  (Corriente Comunista Internacional, 2007).

Como en otros países, en el caso mexicano a la masonería se le ha considerado como una de las fuerzas más influyentes en la consolidación de la ideología liberal y en la lucha por la formación del ser contra fuerzas conservadoras y aristócratas.

Sin embargo, en el siglo XIX las logias masónicas de los ritos Escocés y de York se constituyeron en una especie de partidos políticos a los cuales se incorporaban criollos o mestizos con ideologías e intereses opuestos.

“… la masonería mexicana se divide en dos corrientes políticas nunca definidas del todo. Poinsett promueve la creación de logias del rito York, proclives a los intereses estadounidenses, mientras que los masones más conservadores, casi todos pertenecientes al rito escocés, eran encabezados por el médico personal del último virrey, Manuel Codorniu Ferrara… Así, los masones del rito yorkino darán origen al partido liberal, mientras que a los pertenecientes al rito escocés se les conocerá como “conservadores”, herederos del liberalismo español (Marcué, 2014).

Además, hubo masones que no simpatizaron con estas organizaciones por lo cual crearon un rito de corte nacionalista, denominado “Rito Nacional Mexicano”, fundado en 1825. Sus miembros pretendían la creación de un modelo político y de gobierno propio de los intereses mexicanos.

Muchos personajes de la historia de México son reconocidos como miembros de la masonería. Son los casos de Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Benito Juárez García, Melchor Ocampo, Valentín Gómez Farías, Ignacio Manuel Altamirano, Porfirio Díaz Mori, Francisco I. Madero, Lázaro Cárdenas del Río, etc.

En los casos de Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos, Juan Aldama,  Ignacio Allende y otros iniciadores de la Guerra de Independencia, no hay consenso de que pertenecieran a ella, aunque los masones actuales así lo afirmen.

Acerca del impacto que las logias masónicas han tenido en la formación del ser mexicano debe subrayarse que éstas lograron consolidar el actual orden republicano, así como la idea de que la soberanía recae en el pueblo, además de vencer las tendencias de establecer monarquías.

Fue la masonería quien conformó el actual sentido común del derecho de elegir a los gobernantes y de la base popular del poder, frente a la idea aristocrática de adquirirlo por mandato divino o herencia de sangre, legitimado por la iglesia católica y su estado Vaticano. Es decir, esa organización y su pensamiento constituyó una fuente vital en la modelación de nuestra actual cultura política y del ser ciudadano.

“En el siglo XXI no nos preguntamos: ¿realmente tenemos derecho a elegir a nuestros gobernantes o Dios lo determina? Tomemos en cuenta que en el XIX era al revés: ellos debían convencer a los ciudadanos de que tenían derecho” (Vázquez Semadeni, 2010).

Si bien estas “escuelas” ofrecen una enseñanza y una didáctica para la “construcción de un templo a las virtudes”, las personas y sus obras están fatalmente determinadas por su propia existencia histórica y material.

Quizás el mayor impacto de la masonería en el presente sea permitir al ser humano individual momentos de reflexión para tomar el gobierno de sí y alejarse de vicios y de innumerables acciones que dañan a su persona, a la humanidad y a la naturaleza en general.

Muchos hombres y mujeres mexicanos han encontrado en las logias masónicas un espacio para construirse como seres virtuosos, fraternos, solidarios y moralmente buenos para con sus semejantes y el mundo. Aunque es cierto que otros y otras asisten a los templos masónicos solamente con la intención de obtener beneficios laborales, económicos o políticos.

En tanto producto humano, en su seno también se reproduce la contradicción dialéctica.

San Luis Potosí, S.L.P., a 29 de septiembre de 2015.

FUENTE: https://eduardojosealvaradoisunza.wordpress.com/2016/01/29/las-logias-masonicas-como-escuelas-de-moral-y-de-virtud/