METODO DE VIDA

¿Sabe aceptar las diferencias?

Aceptar las diferencias es una oportunidad para crecer como personas y fomentar una cultura de paz y respeto a nuestro alrededor. Es momento de tomar el reto de ampliar nuestra mente y nuestras perspectivas.

  • Tenemos diferentes razas, orientaciones e identidades de género diversas. Tenemos distintas creencias y tenemos diferentes perspectivas e historias de vida, así como oportunidades. (Foto: Banco de Imágenes )

Somos diferentes: es una realidad de la vida. 

Tenemos diferentes razas, orientaciones e identidades de género diversas. Tenemos distintas creencias y tenemos diferentes perspectivas e historias de vida, así como oportunidades. 

Sin embargo, hay algo que debe unirnos: el respeto y la comprensión por las diferencias del otro. Y hoy, es momento también de que tomemos el reto de reconocer que nuestra realidad está llena de matices. 

Los expertos aseguran que las diferencias que el otro propone, sus preferencias en cuanto a sus costumbres y sus credos, así como en sus decisiones y sueños, son una oportunidad para crecer. 

“El rechazo inmediato a lo que es el otro muestra a la vez que rechazamos también la posibilidad de ampliar nuestros horizontes y resulta injusto con nosotros mismos que esto pase. Hay que dar una oportunidad al otro de que se exprese como es y desarrolle su vida con plenitud y libertad. Al hacer esto, a la vez nos estamos permitiendo a nosotros mismos hacerlo”, explica la coach Alejandra Arévalo. 

El temor a la diferencia genera el rechazo y el éste trae como consecuencia más resentimiento y frustración. Hoy tenemos la oportunidad de mirar a quien está a nuestro lado y tratar de comprenderlo.  

Las diferencias existen

1 Tenemos diferentes razas: la coach Alejandra Arévalo explica que es importante que reconozcamos que la raza no nos hace diferentes. “Somos seres humanos independientemente del color de piel que tengamos. Lo que sí es importante reconocer es que las personas afrodescendientes, por ejemplo, han sido maltratadas y han tenido menores oportunidades históricamente hablando y han luchado porque esto sea diferente”, explica Arévalo. 

2 Tenemos diferentes identidades de género y orientaciones sexuales: “la comprensión hacia la población Lgbt consiste en entender que quienes integran esta población también son personas que nacen libres e iguales ante la ley y por tanto merecen respeto y que se les sean reconocidos sus derechos civiles, sociales y económicos, sin tener prejuicio de su orientación sexual o identidad de género”, explica Karen E. Pérez Álvarez, integrante del colectivo Diversas Incorrectas, que aboga por la equidad en derechos para la población Lgbt.

3 Tenemos diferentes procedencias e historias de vida: la reintegración, a propósito del proceso de paz en el cual estamos viviendo, es un reto que como ciudadanos debemos tomar. Yira Miranda Montero, Mediadora cultural de paz, explica que la reintegración «es un ejercicio personal que debe multiplicarse en nuestra vida social.

Siempre vuelvo a Tenzin Priyadarshi del Centro Dalai Lama para la Ética y los Valores Transformadores, cuando dice que “cualquiera puede ser un constructor de paz, sólo debe prepararse a sí mismo y cultivar ciertas habilidades como la compasión, la amabilidad y el perdón”, y al hacerlo, entiendo que cualquiera es sujeto de respeto y también debo cultivar habilidades para respetarlo. La sociedad debe hacer parte activa de este gran proceso; la comunidad es el espacio que lo puede hacer posible puesto que, ese es el lugar en el que se pueden crear nuevas culturas de acogida donde se exprese la primacía, el valor de la vida, confianza en el cambio y el compromiso humano asumido al transitar por la ruta de la reintegración (DDR), donde se desaprendan y aprendan nuevas formas de relacionarnos.

Humanizar a quien alguna vez identificamos como victimario y que olvidamos que también ha sido víctima de la violencia que nos ha degradado como humanidad. Aunque, en muchos de los casos no sabemos que nuestro vecino o vecina es excombatiente y está atravesando por el proceso de reintegración, debemos prepararnos para cuando lo sepamos. ¿Cómo? Haciendo ejercicios de autoconciencia, cuestionándonos, respondiendo desde nuestro sentir y desde la empatía que nos debe producir saber que su vida es valiosa. Interexistimos.

Ya enfrentamos el reto de vivir en diversidad y las muchas versiones y expresiones de las mismas. Sólo debemos recordar que las respuestas pacíficas, noviolentas y de acogida también son inmanentes a la naturaleza humana. Practicar una ética del cuidado, donde despertemos esa sensación primal de cuidar a los demás. Se necesita de mucha buena voluntad, pero confío en las capacidad humana para lograrlo».

4 Tenemos creencias distintas: hacer parte de una comunidad religiosa o no hacer parte de esta también es una diferencia que existe en nuestra sociedad y  que es importante aceptar. “No vale la pena discutir por si existe un Dios o no, puesto que estas son creencias que las personas tienen derecho a tener o no. No se puede imponer la existencia de un ser supremo, pero tampoco se puede imponer la creencia de que nada superior existe. Cada comunidad religiosa aplica sus dogmas, respetando que Colombia es un estado laico y debemos ceñirnos a la Constitución”, explica el psicólogo Juan Camilo Otero.

5 Tenemos diferentes orígenes: nuestra cultura es muy amplia y aunque el territorio es importante también lo es respetar a los inmigrantes que deciden buscar una mejor vida en nuestro país. El psicólogo social Julián Díaz explica que “es importante para los gobiernos manejar el tema de la migración, pero como seres humanos en la cotidianidad es importante respetar y comprender que tenemos orígenes variados, tanto de nacionalidad como de raíces, como las indígenas, por ejemplo. Es importante comprender y respetar, lejos de juzgar por estereotipos y estigmatizar a quienes buscan un mejor futuro en nuestro territorio”, señala el experto.

Discriminar va contra la ley 

En Colombia, la ley 1482 de 2011, llamada ‘Antidiscriminación’, busca garantizar la protección de los derechos de una persona, grupo de personas, comunidad o pueblo, que sean vulnerados a través de actos de racismo o discriminación. 

La Corte Constitucional en la Sentencia T-1090 de 2005 ha definido la discriminación como: “un acto arbitrario dirigido a perjudicar a una persona o grupo de personas con base principalmente en estereotipos o perjuicios sociales, por lo general ajenos a la voluntad del individuo, como son el sexo, la raza, el origen nacional o familiar, o por razones irrelevantes para hacerse acreedor de un perjuicio o beneficio como la lengua, la religión o la opinión política o filosófica”.  

La Ley 1482 de 2011 establece que el Título I del Libro II del  Código Penal tendrá un Capítulo IX, referido a los actos de discriminación, con 4 artículos que regulan la materia así: 134  A. Actos de Racismo o Discriminación; 134 B. Hostigamiento por  motivos de raza, religión, ideología política, u origen nacional étnico o cultural. Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.

FUENTE: https://www.vanguardia.com/entretenimiento/galeria/sabe-aceptar-las-diferencias-GFvl402510

Categorías:METODO DE VIDA, SOCIEDAD

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