SIENTES QUE VIVES UNA VIDA SIN PROPÓSITO?

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Tristemente, muchas personas sienten que viven una vida sin propósito, sin metas que alcanzar.

Seguramente, tú que lees este artículo, consideras que tu vida también va sin rumbo.

En el siglo IV a. C., el conquistador Alejandro Magno se convirtió en el único gobernante del mundo occidental. Pero como ahí ya no había más tierras que conquistar, se sumió en una severa depresión.

Durante su época de depresión se volcó al alcohol y, según los historiadores, lo que hizo fue simplemente matarse bebiendo. Aunque lo llamaron “el Grande”, Alejandro, luego de sus conquistas y sin metas que alcanzar, se convirtió en un fracaso.

Con respecto a vivir una vida sin propósito, hay mujeres que, después del parto, experimentan un ataque de depresión. Durante nueve meses se dedicaron a alcanzar una meta y, una vez lograda, se sienten a la deriva, sin ninguna aspiración.

En algunos momentos podemos sentirnos deprimidos, como el ejemplo de Alejandro Magno o como en el caso de muchas mujeres después de dar a luz.

La búsqueda de significado a la vida, un impulso básico

Sin metas claras en mente, nuestra vida parece no tener una finalidad y podemos caer en la depresión.

El psicoanalista Víctor Frankl sostiene que la necesidad de encontrar un significado a la existencia es un impulso humano básico. Su teoría la formuló en los años que pasó en un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

Frankl observó que algunas personas respondían al horror de la muerte suicidándose o aislándose, como en una burbuja de depresión. Mientras tanto, otros pacientes soportaban resignadamente el sufrimiento, encontrando así la voluntad de vivir.

Este científico concluye que la gente podía resistir cualquier dificultad con sólo comprender el porqué de su existencia. Él sobrevivió a los campos de concentración porque tenía como meta escribir un libro sobre sus descubrimientos cuando terminara la guerra.

En los años posteriores a su liberación, Frankl se esforzó en ayudar a sus pacientes llevándolos a descubrir el significado de su existir. Por ejemplo, él aconseja a una madre con depresión posparto que se fije como meta criar a su nuevo hijo con amor y devoción.

La teoría de Frankl es acertada al señalar que la vida es más llevadera y agradable cuando comprendemos por qué y para qué vivimos. Sin embargo, su teoría resulta incompleta si solo se fijan metas a corto plazo o que no responden a las cuestiones fundamentales de nuestra existencia como, por ejemplo, ¿por qué existimos?, o ¿con qué fin hemos sido puestos sobre esta tierra?

Encontrar nuestro propósito en la vida de la mano de Dios

Si ocupamos nuestros días en el cumplimiento de metas menores y no buscamos respuestas a los dilemas de la vida, estaremos siempre expuestos a la depresión causada por la falta de propósito.

Dios, a quien le duele vernos dando tumbos por la vida, nos da en las Sagradas Escrituras respuestas a nuestros dilemas existenciales, para que sepamos de dónde venimos y hacia dónde vamos.

¿De dónde venimos? Fuimos creados por el Padre celestial para vivir en estrecha unión con Él, pero debido a nuestra rebeldía y pecado, hemos roto esa relación con Dios (Génesis 1 y 2).

¿Hacia dónde vamos? Todos tenemos un destino eterno. Si nos reconciliamos con Dios por medio de la fe en Cristo, nuestro destino es el de amar a los demás aquí en la tierra y pasar a vivir en eterna felicidad con Dios cuando muramos. Si rechazamos lo que Cristo ha hecho para perdonarnos y reconciliarnos con Dios, entonces solo nos espera la separación eterna de Él.

Texto basado en el folleto “La Depresión”, CPTLN-Chile (2015).

PUBLICADO EN: https://micamino.cl/2018/07/27/sientes-que-vives-una-vida-sin-proposito/

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