07/03/2020

Legislar desde la utopía

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El problema de toda la izquierda militante (no sólo del señor Iglesias) es que viven en un mundo irreal, donde les colocaron los padres del marxismo.

PorRevista Reino de Valencia

Publicadohace 7 horas .

Foto de Raghav bhadoriya en Pexels

Por PABLO ALCALÁ-SANTAELLA ORIA DE RUEDA | Doctor en CC. Económicas y Empresariales | Madrid

Nos decía hace un tiempo el Vicepresidente Pablo Iglesias, que el problema de los políticos es que son una casta que vive alejada de la realidad del pueblo, yo hoy quiero decir que el problema de toda la izquierda militante (no sólo del señor Iglesias) es que viven en un mundo irreal, donde les colocaron los padres del marxismo.

En dicho mundo irreal, el empresario es un tipo con chistera y puro, que dirige una cadena de producción, donde los obreros viven alineados y explotados y el único mundo existente es el urbano.

Esta visión explica de forma bastante clara las razones que llevan a la adopción de las últimas medidas económicas en España anteriores a la crisis del coronavirus y una parte importante de las decisiones que se han tomado durante la misma.

Dos ejemplos del desconocimiento de la clase política progresista de la realidad del mercado laboral son: el control de tiempos y la subida del salario mínimo interprofesional. La primera medida es evidentemente y como ha quedado de manifiesto durante la actual crisis del coronavirus un anacronismo en tiempos de tecnología y teletrabajo, que sólo busca reducir las horas extras pensando en la presencialidad propia de la cadena de producción y no de una economía basada en la prestación de servicios como la española del siglo XXI.

Aunque sin duda la más relevante es la elevación del salario mínimo, desde 735,90 €, hasta 950 €, medida que revela muchos elementos clave (y negativos en mi opinión) de la visión progresista de la economía. En primer lugar, no negaré que el hecho de que los trabajadores ganen un mayor salario es un beneficio incuestionable, pero esa subida no debe estar motivada por decisiones gubernamentales, sino por realidades económicas como incrementos de productividad o mejoras en los márgenes empresariales, el problema de mirar sólo al lado del trabajador es que no se ven dos realidades esenciales del tejido empresarial en España (no se quieren ver porque vivir en la demagogia y el enfrentamiento es más sencillo e incluso diría rentable para los políticos de izquierda), a saber:

  1. La mayor parte del tejido empresarial español está integrado por PIMEs cuyo margen de beneficios actual promedio estaría en unos 18.000 € anuales. Si a estos empresarios (cuya realidad desde luego, no es la del empresario explotador millonario que plantean los estereotipos progresistas), se les incrementa el coste anual del trabajo en aproximadamente 3.000 € (incluyendo seguros sociales) por trabajador, a muchos pequeños empresarios les puede salir un margen empresarial real, inferior al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
  2. En el planteamiento de dicho SMI, los progresistas españoles han adolecido de la misma carencia que el progresista Macron en Francia, carencia que se ve en el planteamiento de toda la política económica progresista: regulan desde su realidad urbana y elitista. Esto ha provocado que tanto el campo español como especialmente el francés se hayan levantado ante la situación de asfixia que provoca unas normas que implican costes inasumibles para el agricultor.

Será necesario cuando después de la pandemia que actualmente nos azota, olvidarse de planteamientos progres e intentar pensar más en la gente que de verdad levanta el país en vez de pensar en los votantes progresistas, por más que den réditos de gobierno y visibilidad, pero los que levantan el país día a día son otros.

FUENTE: https://www.tradicionviva.es/2020/05/07/legislar-desde-la-utopia/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+TradicionViva+%28Tradicion+Viva%29

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