Símbolos, enigmas e interpretaciones

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MANUEL RODRÍGUEZ Y RODRÍGUEZ

Los pueblos tienen en sus costumbres y cultura especificas las señas de una identidad que les diferencia de los demás. De esa identidad peculiar y diferenciadora es de lo que vamos a tratar en este trabajo de investigación etnográfica.

Antes de nada, y para bien de todos, trataremos de deslindar el terreno correspondiente a lo simbólico y a lo enigmático de estas cuestiones.

El símbolo, según la Real Academia Española, es la representación, sensorialmente perceptible, de una realidad en virtud de rasgos que se asocian con esta para una convenci6n socialmente aceptada. Se dice que el simbolismo es un sistema de símbolos con que se representan creencias, conceptos e incluso sucesos. Al decir de Bourdier, los símbolos tienen dos polos: el sensorial, que despierta deseos, sentimientos y emociones, y el ideológico, en donde se encuentra la distribución, normas y valores que guían y controlan a las personas como miembros de un grupo y categorías sociales.

El enigma, también según la R.A.E., es el dicho o conjunto de palabras de sentido artificiosamente encubierto para que sea difícil de entender o interpretar por hallarse encubierto su contenido. Según Vergara, “cosa difícil de entender”.

de la simbología aviar

El hombre, desde la mas remota antigüedad, siempre sintió admiración, y hasta envidia, de las aves, por ser éstas los únicos seres capaces de ocupar el espacio aéreo.

La mitología griega, con el “experimento” de Ícaro, nos da una idea del afán del hombre por competir con las aves. Por la Mesopotamia y el viejo Egipto aparecieron dioses alados. Las almas ya eran aladas y volanderas. Las religiones cristiana, judía o la islámica crearon regimientos de alados ángeles. Ya lo dijo Dante: “Los ángeles son las aves de Dios”.

En este territorio berciano hallamos un determinado numero de aves, entre otros animales, que son, para los habitantes de estos territorios encunados en plena naturaleza, símbolos variados. Hasta nos atrevemos a pensar si ello tiene algún paralelismo con otras creencias de raíz afro-asiática o si son reminiscencias de viejas tradiciones.

La paloma

Actualmente considerada como símbolo de la paz y de la concordia, sigue siendo, aquí, el primer ser que piso la tierra tras el diluvio, según la teoría cristiana.

Dejando lo que la paloma representa en el lenguaje alquimista, diremos que entre los habitantes de esta ruralidad es un magnifico ejemplo de la convivencia e indisolubilidad del matrimonio. En nuestra religión ocupa el máximo espacio como resultado del amor del Padre y del Hijo o como inspirador de los evangelistas: el Espfritu Santo.

El cuervo

Dicen que según la ciencia adivinatoria y profética de los augures, que sacaba partido hasta del vuelo de las aves, se determine la fundación de Lyon (Francia) por el permanente paso de una bandada de cuervos. La mitología cuenta que Apolo, hijo de Zeus, quiso obsequiar a su padre con una copa del agua mas clara que se conocía. A por ese agua envió a un cuervo, su ave preferida junto con el azor. Pero el animal topó con una higuera que tenía unos tentadores y madurísimos higos. Probó, engulló y luego reposó convenientemente la digestión. Hasta debió de echar una media siesta porque, al final, se dió cuenta de que se había retrasado en demasía en el cumplimiento del recado. Temiendo la bronca de Apolo, se disculpo echando la culpa a una serpiente que le tentó a desobedecer. Como Apolo descubriese la mentira, le castigó a cambiar, para siempre, el traje blanco por uno negro. Ello parece indicar que antes los cuervos eran blancos.

Los celtas, según dicen las historian, consideraban a los cuervos como druidas (sacerdotes), e incluso como el dios Lug o Luc, fundador de Lucus (Lugo), que significa bosque sagrado.

En Escandinavia el dios Odin llevaba sobre sus hombros un par de cuervos llamados Hugin y Monin. El uno simbolizaba la vida y el otro, la muerte. Estos mismos pajarracos eran los que informaban al “jefe” de como iban los asuntos después de volar el espacio.

En el catolicismo aparece el cuervo desempeñando un buen servicio, cual es el que aparece a los pies de San Benito ofreciéndole un pan.

Pero a nuestros paisanos de esta comarca parece ser que mas bien les visito el Munin escandinavo o el mentiroso de los higos, porque cualquier graznido o pase por los aires de uno o mas cuervos siempre despierta recelos en la población, porque este pájaro es el augurio de la muerte de algún familiar o vecino, o presagio de alguna desgracia. Además de pájaro de mal agüero, es otro de los carroñeros que, como las urracas, se ceba sobre las carnes de aquellos animales cuya muerte es casi tan sentida como la de cualquier cristiano.

Por ultimo, me queda la posible justificación del espacio dedicado al señor de la capa negra, como le llaman por aquí para no mencinallo, porque de ello se pueden deducir varias cosas o asuntos y, entre ellos, el de ostentar el símbolo genérico del pluriempleo o plurifunción. Hasta me da en la nariz, pese a que no goza de mi simpatía, que es un infiltrado en lo que de mitológico pudiera tener en el Cristianismo, pues, aparte de lo que dije de San Benito, también anda el cuervo asociado a los santos ermitaños como San Antonio o San Pablo Ermitaño. En fin, dejo al lector todo el espacio que desee para sacar sus conclusiones particulares.

La lechuza y el mochuelo

Por ser aves nocturnas, seres que mezclan sus vidas con las tinieblas, no tienen buena prensa entre nuestros paisanos. Las asocian con lo esotérico o con alguna desgracia siempre que se oyen sus lastimeros cantos. Como las respectivas fachadas se asemejan a personas malencaradas y misteriosas, también las asocian a los espíritus diabólicos. Hasta dicen que son bruxas disfrazadas de pájaros.

El gallo

De todos los animales que comparten la vida con el hombre del campo, no hay ningún otro que alcance mayor simbología que el gallo, señor del gallinero.

El gallo aldeano es el equivalente al reloj de cualquier campanario catedralicio o del ayuntamiento. Es, como si dijéramos, el eterno sereno del pueblo que, antaño, cantaba las horas nocturnas cual si se tratase de un despertador oficial.

Es, con su canto mañanero, el que pregona el fin de las tinieblas cuya claridad inminente devuelve la ilusión a los espíritus y pone en marcha la naturaleza bostezante.

El arrogante gallo, aparte de su caballerosa ejemplaridad ante sus señoras gallinas con el “usted primero”, incluso a la hora de comer, es un infalible “hombre del tiempo”, cuya periodicidad de su canto indica, para los entendidos, los posibles cambios metereológicos. La variabilidad esta en función del numero de veces que altere el canto, excluyendo el que marca el amanecer.

También el simbolismo de este animal penetró en el mundo de los enigmas: la Biblia le hace cantar paralelamente a la negación de Pedro. La iglesia católica celebra con la misa de gallo el nacimiento del hombre mas grande de la humanidad, Jesús de Nazaret.

Dejando a un lado lo que el gallo simboliza para los alquimistas, lo hallamos, esta vez metálico, engarzado en la cruz de cada campanario aldeano formando la veleta que se enfrenta a toda la rosa de los vientos con toda valentía y a pecho descubierto, como los héroes, como símbolo también de la valentía y hasta de las virtudes.

Me parecía muy raro que a tantas virtudes que se le atribuyen al gallo no se le opusiera alguna pega de carácter maligno. Efectivamente. Halle en El Ciprianillo y en La historia del diablo de Vicente Risco, el hecho de que incubando bajo la axila un huevo de gallo negro puede obtenerse un demonio familiar que, cual describen los grimorios, viene a ser una especie de sirviente demoníaco para “todo servicio”.

La mariquita

La mariquita es, en el Bierzo, un pequeño escarabajo de color rojo con lunares blancos, que se alimenta de esos pulgones que tanto daño hacen a los frutales y otros productos de huerta.

Se le considera como una especie de animal sagrado cuyo maltrato constituye un pecado, tal como lo es hacer daño a la abeja como productora de la cera que, convertida en velas, es indispensable para alumbrar a los muertos y a los santos. En el Bierzo eran famosos los cereros de Cacabelos, que compraban, fabricaban y vendían la cera.

Cuando este animalillo se pone a la vista, es bueno cogerla, ponerla sobre el dorso de la mano derecha para que pasee sobre los dedos. A la vez que se pide un deseo, se le dice: “Mariquita, vaquiña de Dios, cuenta los dedos y vete con Dios”. Si después de pasar sobre los dedos de la mano derecha no emprende el vuelo, se le arrima la mano izquierda para que haga lo mismo y, al final, para facilitarle el vuelo, se le obliga a que suba por el dedo índice a la vez que se eleva la mano. En su vuelo va el mensaje hacia el cielo.

Aparte de entender que este animalillo podría ser el símbolo de una especie de cartero espacial, me queda la duda de si la tal mariquita tendrá alguna concomitancia o relación mítico-simbolica con el famoso escarabajo egipcio mencionado en el Libro de los Muertos y que, actualmente, bien plastificado, venden a los turistas como talismán de virtudes mágicas.

La golondrina

Nos queda por incluir en el grupo de aves simbólicas a este animalillo que, aparte de ser sacralizado por nuestros paisanos, dada la creencia de que fueron estas avecillas las que liberaron al Mesías de la corona de espinas, es, como si dijéramos, el símbolo de la emigración, que tanto afectó a este territorio.

Es, por excelencia, el pájaro mas familiar y convivencial. Su nido en el corredor, en la cuadra o en el alpende es una casa mas y una familia más entre la otra casa y la otra familia.

Con la creencia de que los aninadores son siempre los mismos o sus hijos, aceptan su llegada en cada primavera cual si fuese el familiar emigrado que retoma al hogar. Su partida, ya en verano, deja un notable vacío en la casa del labrador. En el aire queda la duda del nuevo encuentro haciéndose la misma pregunta que Bécquer en sus Rimas: “¿,Volverán las oscuras golondrinas…?”. A veces hasta las personas mayores acentúan esta pregunta.

las culebras

Tanto las culebras como las víboras son aquí el símbolo de la perfidia, del mal, y, sobre todo, la viva representaci6n del demonio. Dicen que es de muy mal agüero y peligroso ver o nombrar una culebra. La mencionan como la rastreira o lagarta. Es muy difícil que salve la vida de ser vista por cualquiera.

Entiendo que esta aversión hacia tal ofidio viene de muy lejos. La religión católica la ha paseado por la Biblia al lado de un manzano, la coloco junto a Moisés hecha un bastión milagroso y hasta la aposento a los pies de la Virgen Inmaculada.

La figura de toda serpiente es verdaderamente enigmática y desconcertante. Dicen que el signo matemático del infinito no es mas que una serpiente cruzándose sobre sí misma. Enrollada, forma la espiral que en la cosmogonía de varias religiones paganas es el símbolo cósmico de la galaxia, del microcosmos o macrocosmos: partida y retorno, contracción y expansión.

Hallamos gran numero de espirales, lo mismo dextrógiras que levógiras, en numerosos petroglifos de la Galicia de la Edad del Bronce. Isis, la diosa egipcia de la Naturaleza, aparece con dos serpientes de cabezas aladas enroscadas en sendos brazos. La religión cretense tenía su diosa de las serpientes, cuyos brazos y pechos estaban rodeados de reptiles.

Hay una rama de la secta de los gnósticos, a los que llaman los Adoradores de serpientes, que, portando este animalejo en un cofre, lo sueltan oportunamente para que se pasee sobre los objetos de culto.

Una de las cosas que me llama mucho la atención es el empleo de las serpientes en heráldica. Unas veces colocadas en palo o faja, otras formando circulo mordiéndose la cola y otras formando orla enlazadas por la cabeza y cola, cual ocurre con el escudo de los Miranda, que puede contemplarse en un edificio de la Calle Real en Molinaseca.

el lobo

De haber un símbolo para la perfidia, para la traición o para el mas desastroso final de una vida que pudiera acaecerle a un habitante de estos territorios, el lobo seria el mas genuino. Baste decir que la peor maldición que pueda salir de la boca de estos bercianos es la de “¡Malos lobos te coman!”.

Es tal la aversión hacia este animal, que hasta resulta de mal agüero pronunciar su nombre, especialmente de noche. En tal caso referencial, le dicen o outro (el otro, el perillán o el bocazas porque su boca alcanza de oreja a oreja).

Lo que pudiéramos decir del posible enigma que tal animal encierra seria, según dicen, que su presencia, aun sin ser visto, es detectada por personas y animales sobre las que desencadena una especial excitación nerviosa. De esto puedo dar fe por una no muy grata experiencia nocturna. Personalmente también presencié el hecho de que los mozos de un pueblo, tratando de colocar sobre un borrico primero, y sobre un caballo después, una piel de lobo desecada y rellena de paja, no lo lograron por ningún medio. Y como, días después, llevado un trozo de esa misma piel aun corral con diversidad de ganado, produjo el consiguiente revuelo entre toda la animalada, incluidas las gallinas. También dicen que la agrícola, como correas para el yugo o cubiertas de mullidas de la yunta.

Dado su comportamiento anómalo, aseguran que «“en tres pelos de Demo”, es decir, que es demoníaco. De ahí el refrán: “Do lobo millor, faga o Demo un tambor”.

Sin embargo, cosas de la vida, el lobo, en heráldica, es el símbolo de la ferocidad, de la vigilancia y del valor. Así lo entienden, por ejemplo, los Orozco y los Osorio, que lo incluyen en sus respectivos escudos de armas.

la luna

Para hacer un poco más ameno este tema, permítasenos adentramos un poco en las consideraciones que tal astro merece.

Sin lugar a Judas, bien podemos decir que el Sol y la Luna fueron unos de los primeros dioses del hombre. Así nació la Astrolatría.

En la religión cretense se rendía culto a una diosa Madre, asimilada unas veces a la Tierra y otras a la Luna.

La misma luna fue, durante muchos siglos, un verdadero misterio no solamente por su ciclo lumínico, sino por su correspondencia con la menstruación de la mujer.

Para los papúes es este astro el primer marido de sus mujeres. La menstruación es la prueba de la relación que existe entre las unas y la otra.

En Camboya la luna llena equivale al comienzo de la buena suerte.

En el antiguo Egipto se pensaba que la luna estaba representada por varios dioses. Así es que cuando esta llena se interpreta como la apertura del ojo de Horus.

Más de una docena de países pertenecientes a Oceanía, África y Asia, tienen en sus banderas una luna como símbolo.

Acercándonos todavía más a lo simbólico mezclado con lo esotérico del astro de referencia, hemos de recordar a la luna metida en ]as religiones, incluso en la heráldica.

La iglesia católica celebra la Pascua de Resurrección el domingo siguiente al plenilunio posterior al 20 de cada marzo. Pregúntense, entonces, a cuantas lunas del carnaval, fiesta de las fertilidades célticas. Es decir, quedan interrelacionados Carnaval, Cuaresma y Semana Santa.

Los judíos también celebran su Pascua a la mitad de la luna de marzo.

Los mahometanos, con o sin chilaba, celebran su mes del Ramadán en el noveno mes lunar.

En heráldica hallamos la luna raras veces en fase de llena, pero si en sus distintos cuartos, especialmente en los crecientes, ocupando espacios en escudos de armas, tales como en el de los Pinto, Ojea o Luaces.

A la vista de cuanto antecede, ¿qué de extraño puede tener el hecho de que nuestros paisanos tengan la luna metida hasta en sus entretelas?

Este satélite es, sin lugar a dudas, su maestra o guía del diario vivir entre la naturaleza. Es su compañera de viaje que alumbra el camino de sus nocturnidades o las ultimas y apuradas horas de cada jornada. Hasta se dice, y de hecho lo parece, que andando y mirando a la luna, esta anda al mismo compás del caminante. También la recuerdan los mayores con cierto amargor, pues fue el único “alumbrado publico” del que disfrutaron por todos los siglos y hasta hace pocos años.

Para añadirle algo más a lo que pudiera tener de multisimbolismo, se puede decir que, para quienes siempre estuvieron pendientes del cielo, también es tal astro su particular “mujer del tiempo”. En sus distintas fases, coloración, brillo y otras señas que se alcanzan a diario es la que predice las lluvias, tormentas, vientos, bonanzas… que se avecinan.

Con las fases de la luna se ha contado siempre para la siembra, plantaciones, talas de árboles y hasta para la matanza del cochino. Una secular experiencia ha hecho que la luna sea para el campesino de estas latitudes algo mas que un simple acompañante de la Tierra en su monótono giro.

Muchas veces me pregunto sobre lo que nuestros antepasados astrólatras le pedirían a un ídolo pétreo, representativo de una luna llena que conservo con mucho aprecio entre mis piezas arqueológicas.

FUENTE: http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/bierzo-magico/html/t05.htm

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