08/06/2020

Espiritualidad masónica

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Por Felipe LLanes Menéndez, 33º, publicado en la revista Zenit

En la meditación, análisis, introspectiva y debate sobre la espiritualidad y sus derivaciones prácticas en la Orden Masónica, el Soberano Gran Inspector General Felipe LLanes Menéndez, se adentra y centra los conceptos básicos para su mayor entendimiento.

Uno de los grandes aciertos de la masonería estriba en que abre a todos los masones, sin distinción de género, raza o credo religioso, las opciones de desarrollar sus libertades individuales con el sentido que entendieron John Locke (1632-1704) y David Hume (1711-1776) que tanto entusiasmaban a F. M. A. Voltaire (1694-1778). Respetando la libertad de pensamiento y las convicciones íntimas de sus miembros la masonería aporta, además, la fe en el G.A.D.U. liberando a los masones y subsidiariamente a toda la humanidad, de incertidumbres, cargas mentales onerosas y abrumadoras, pues existe “El suplicio de tener dioses y el suplicio de no tenerlos” como dice Sogyal Rinpoché (1946 – ) Ante nosotros tenemos una multiplicidad de opciones, nuestra libertad individual nos posibilita el priorizar y elegir.

Afirmaba Martin Heidegger (1889- 1976) que la existencia es una “travesía entre nadas” ¡Somos un punto, en una línea infinitamente larga! Pero ¿acaso somos?

Es tenido por cierto en algunas de las ramas hinduistas y budistas que no existimos realmente, que somos un sueño de Brahma. Similar postulado lo mantuvo George Berkeley (1632-1753) al afirmar que la materia solo existe al ser percibida. Queriendo alcanzar certezas que se basaran en algún conocimiento indudable René Descartes (1596-1650) enunció su famosa frase: “cogito ergo sum”

¿Podremos convenir entonces, que pensar supone existir? Reflexionando sobre ello Jean Paul Sartre (1905-1980) “descubrió” que la conciencia que percibe que estamos pensando, no es el pensamiento mismo. ¿Será acaso el espíritu? Un “homúnculo” en nuestro interior, que en un segundo plano analiza y entiende lo pensado. Ambos filósofos describen funciones propias de los centros y vías nerviosas, hasta llegar al máximo de consciencia y de funcionalidad integrada ubicado en la corteza cerebral, pero siempre dentro del dominio de la materia. La materia como tal sabemos que es sumamente dinámica e indestructible salvo desintegración de los átomos con liberación de energía, que a la postre es también otra forma de transformación.

“ El espíritu no es ni una estructura ni una función, es inmaterial con alguna forma de individualidad y dotado de razón. Aquello que pertenece o se relaciona con el espíritu decimos que es espiritual. El amor es el cimiento del espíritu y el cemento de la espiritualidad.”

La masonería universal tiene en grado sumo condición y naturaleza de espiritual; distinguiendo la espiritualidad de sus miembros y la propia que dimana de sus diversos rituales. El colectivo masónico es muy heterogéneo y cada masón hace su aportación a la redoma espiritual. Los rituales integran y transforman; la espiritualidad colectiva, si pudiera medirse, es mayor que la individual y así la masonería es con el fuego del amor, como un crisol que mejora, con el incentivo de la fraternidad, los espíritus de sus miembros.

Al Principio Universal Regulador del Universo lo denominamos los masones como “Gran Arquitecto” atendiendo a los orígenes remotos de la masonería operativa. La aproximación racional al G.·.A.·.D.·.U.·. puede hacerse siguiendo la estela intelectual de Baruch Spinoza (1632-1677) que lo define como Ser absolutamente infinito, una sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita, es decir, una sustancia, entendida como aquello que es en si y se concibo por si y que por tanto es aquello cuyo concepto, para formarse, no precisa del concepto de otra cosa.

Esta concepción no precisa de revelación ni de fe. La fe no es un método para llegar al conocimiento de la verdad. La fe es un estado de ánimo que impulsa a creer y obrar apasionadamente y que, punto crucial, excluye el examen crítico. Puede ser muy débil la esperanza que nos quede en el éxito de alcanzar certezas relativas al G.·.A.·.D.·.U.·. pero la demostración de la negación absoluta afronta las mismas dificultades.

En mi opinión es un error, ¡tantas veces repetido! intentar explicar los atributos de lo espiritual desde los principios de lo sensible; es como mezclar conceptualmente ideas diferentes, no comparables, no miscibles. Tal sería pretender mezclar los átomos de Demócrito (460-370 A.C) con las mónadas de Gottfried Leibniz (1646-1716).

El individuo en su desarrollo ontogénico o las colectividades humanas como civilizaciones en distintas épocas pueden aproximarse al conocimiento de la verdad. Decía Averroes (1126-1198) que esta aproximación a la “verdad única” se realiza con tres distintos niveles:

1.- Religión, que incluye al vulgo común y mediante el uso de lenguaje mítico.

2.- Teología, argumentando el mito religioso pero no científicamente y

3.- Filosofía, forma de silogismos y demostraciones de base científica.

Conocedor de esta pirámide que posibilita el acceso al conocimiento Spinoza estableció la distinción de sus tres grados de conocimiento metafísico:

1º Imaginación, con base en los sentidos y las costumbres.

2º La razón, entendida como percepción clara y distinta de las cosas 

3º La ciencia intuitiva.

Ya en el siglo XVIII,  Auguste Comte (1798-1857) acotó el desarrollo intelectual y cognitivo de la humanidad también en tres estadios que denomino Teológico, Metafísico y Positivo.

Quizás la pirámide humana del desarrollo espiritual es más compleja y deberá incluir también la Revelación. El camino de acceso a la “Verdad Única” no es sencillo y el desarrollo ontogénico puede reproducir en sucesivas etapas o estadios los mismos de la pirámide humana del desarrollo espiritual en la cual podremos distinguir cinco progresivos niveles:

1.- Base, constituida por las poblaciones humanas en precaria situación de subsistencia. Incluyendo las culturas y civilizaciones más primitivas.

2.- Nivel de conocimientos generales y con alfabetización.

3.- Conocimientos superiores. Eruditos. Sabios.

4.- Intuitivos e iniciados y en el vértice,

5.- Iluminados.

Un masón español, retornado del exilio tras la Guerra Civil, que fue S.G.C. del R.E.A.A. para España nos exponía en los talleres esta cuestión de la espiritualidad masónica que indefectiblemente abocaba a la existencia del G.·.A.·.D.·.U.·.

Opinaba que aún en el caso de la negación del mismo persistirían las reglas, códigos masónicos y rituales, empapados de espiritualidad que promoverían al progreso espiritual y la perfectibilidad del masón. Son las normas de conducta personal y de interrelación social que impulsan a los masones a ser más virtuosos y mejores ciudadanos. Utilizaba dos ejemplos analógicos complementarios, citando a Fiódor Dostoievski (1821-1881) y a Cofucio (552-479 a. C.).

En “Los Hermanos Karamásovi” puede leerse la afirmación conductual ética: “Si Dios no existiese todo está permitido” Engañar, robar, matar… ¿Pero puede ser el hombre virtuoso sin Dios? tal pregunta recae sobre Alexei: ¿qué es la virtud? Yo no la concibo como los chinos. ¿Es una cosa relativa? Contesta: ¿lo es o no lo es? Es una pregunta inquietante. Te puedo asegurar que me ha quitado el sueño las dos noches últimas. No creo que se pueda vivir sin pensar en ello… Para Iván no hay Dios. Esta negación se funda en una idea que está fuera de mi alcance. Pero él no me dice qué idea es. Debe de ser masón. Se lo he preguntado y no me ha respondido.

Me habría gustado poder beber en la fuente de su pensamiento, pero él lo oculta, se calla”. 

Tras presentar la duda exponía el pensamiento confuciano referido a las normas de convivencia y desarrollo social, casi extinguidas en la China Maoista y que persisten en la actualidad en pocas regiones, entre las cuales destaca Taiwán. El símil es solo eso, una analogía y no una identidad pues en el confucianismo se acepta una trinidad constituida por el cielo, la tierra y el emperador. Las normas básicas confucianistas son cuatro:

1ª El “LI” que incluye el Código de conducta correcto de las relaciones interpersonales, dando preferencia al aprendizaje sobre el linaje.

2ª El “JEN” que es la benevolencia de “amar a los hombres como a sí mismo”.

3ª El “HSIAO” Referido a la jerarquización de la sociedad con el concepto del “YIN” y el “YANG”. Incluyendo al mismo emperador, que es “Yin” para todos sus súbditos y “Yang” con relación al cielo y la tierra.

4ª El “I” Honestidad y deber, considerando el bien publico antes que el privado. Se atribuye a Confucio este pensamiento, tan vigente actualmente entre nosotros como hace 25 siglos entre ellos! “Hoy no interesa progresar, sino tener éxito. No espero encontrar al hombre perfecto. Me contentaría con hallar a un hombre de principios. Pero es difícil tener principios en estos tiempos en que la nada pretende ser algo y lo vacío pretende estar lleno

” El progreso espiritual no requiere desplazarse a los Himalayas para pasar allí una prolongada estancia”.

No es necesario hacer un largo viaje como el descrito por Paulo Coelho en “El alquimista”. Llegar a ser cual las gaviotas luminosas que Richard David Bach (1936- ) describe en la obra “Juan Salvador Gaviota” requiere contemplar la indefinible esencia del innominado espíritu, lo que se puede conseguirse por introspección en un viaje a nuestra propia interioridad.

“Espíritu sin nombre

indefinible esencia…

Yo soy sobre el abismo

el punte que atraviesa

yo soy ignota escala que el cielo une a la tierra

Yo soy el invisible

anillo que sujeta el mundo de la forma

al mundo de la idea.”

Y además, la masonería también acepta y difunde la revelación positiva. Luz inamovible, permanente que se expande desde todos sus talleres.

FUENTE: https://www.diariomasonico.com/planchas/espiritualidad-masonica/